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Editorial

La presente edición de NÓMADAS tiene un carácter especial. De una parte, celebramos el décimo aniversario de la revista, motivo por el cual, con el número 10, decidimos dejar de lado su estructura habitual de secciones; de otra, optamos como tema monográfico por una reflexión que ahonda en un asunto sustancial para nuestro propio trabajo y el de los centros de investigación de Latinoamérica: el de Producción de conocimiento, subalternidad y periferia, asunto abordado principalmente a partir de los análisis y reflexiones desde lo que precisamente se ha denominado “periferia”, “sur”, “región”.

En este sentido, nuestro interés radica en tratar el problema de la producción de conocimiento hoy, reconociendo tanto la crisis de las ciencias sociales como las nuevas perspectivas que cuestionan los metarrelatos, las visiones totalizantes y eurocéntricas, y que avanzan en la crítica al estatuto de las disciplinas. Queremos entonces destacar la producción académica que ha logrado encontrar, especialmente desde la periferia, nuevas formas de relación entre el conocimiento y la sociedad –o la cultura– y que impactan, desde diversas perspectivas, nuestra comprensión de los proyectos tradicionales de lo nacional y de la modernización, y proponen otras vías científicas y políticas sustentadas en el descentramiento, la pluralidad y la relación entre subjetividad y poder, entre otras problemáticas. Desde allí se deriva la estructura de este número 20 de NÓMADAS.

¿Hasta dónde es posible diferenciarnos del Otro, entendiendo por Otro, al mundo occidental avanzado? La primera sección de la revista intenta dar respuestas a esta pregunta. La forma que escoge para hacerlo tiene que ver con la apremiante necesidad de hacer visible la perspectiva contemporánea de interpretación en las ciencias sociales que explora relaciones posibles entre el conocimiento y la experiencia. De modo peyorativo se ha llamado posmoderna a esta perspectiva que trata de crear mecanismos ontológicos y epistemológicos con los cuales enfrentar la idea de totalidad constituida a partir de lo que, desde hace varios siglos, se considera verdadero, postulación que aun cuando siempre deja de lado la realidad, no ha sido puesta en cuestión ni por el saber de la Ilustración ni por su crítica.

En el segundo bloque presentamos tres artículos, los cuales con base en reflexiones que abordan los temas de género, educación y políticas públicas, exponen nuevos modos de relacionar la producción de conocimiento, bien con las políticas públicas en educación (Stromquist e Infante y Herrera) o bien con la manera de pensar el género, específicamente en la dimensión de las masculinidades. Más allá de que existan o no coincidencias temáticas, el hilo conductor de este apartado debe comprenderse en el marco del llamado que los autores/as hacen sobre la necesidad de producir saber desde paradigmas “nuevos” que cuestionen ciertas teorías y prácticas. Chopra, por ejemplo, reclama como indispensable asumir los estudios de masculinidad más allá de concebir a los hombres en tanto desempeñan prácticas de apoyo en su rol de esposos; afirma, por el contrario, que es importante ampliar ese espectro, pues ellos también son hijos, padres, hermanos y, en última instancia, las prácticas de apoyo son apenas las maneras como se expresan sus subjetividades. Stromquist, por su parte, aboga por la necesidad de repensar el género en las políticas públicas en educación y por la urgencia de trabajar en una educación con sentido de cambio. Finalmente, Infante y Herrera, luego de analizar el anudamiento entre las políticas públicas en educación y los planes de desarrollo en Colombia en el período 1970-2002, proponen transformar tanto concepciones como prácticas en materia de las políticas públicas, de tal manera que se cuestione el unilateralismo estatal, las visiones técnicas e instrumentales de ellas y, a su vez, se realicen –con la participación activa de los investigadores y académicos– nuevas propuestas que contemplen la participación y la fiscalización del conjunto de la sociedad.

Por otro lado, reconociendo que en el contexto latinoamericano emergen, en las últimas décadas, procesos de organización y movilización social de culturas “glocales” (global- local), que buscan resistir a los efectos nocivos de la globalización, el tercer apartado describe procesos y transformaciones sociales caracterizadas por dos acontecimientos principales. Primero, por el surgimiento de la globalidad imperial: una nueva forma de orden económico-militar-ideológico que subordina regiones, pueblos y economías. Y segundo, por la emergencia de movimientos sociales auto-organizados que fomentan prácticas políticas contra-hegemónicas para re-elaborar esa globalidad imperial; contexto este presentado por Arturo Escobar. Modalidad de prácticas alternativas analizada, por Clara Inés García, a partir de experiencias emanadas de las condiciones de guerra que se viven en el Urabá y el Oriente antioqueño (regiones colombianas) en donde la resistencia de la acción colectiva articula prácticas no violentas dirigidas a socavar el poder del que domina y ejerce la violencia. Otra experiencia, asociada al proceso de desindustrialización, desregulación laboral y privatización de empresas estatales, analizada por Maristella Svampa y María Graciela Rodríguez, ha llevado al colapso de las economías regionales, a la desocupación y al empobrecimiento creciente de la sociedad argentina, pero también ha permitido la formación de organizaciones locales de protesta, y movimientos como el “piquetero”. Este movimiento agencia una nueva política de los cuerpos, al reivindicar el derecho fundamental a la subsistencia, a la solidaridad y a la inclusión social; igualmente, construye una memoria popular de la beligerancia – enlazada en una memoria práctica– nítidamente contrapuesta a las narrativas que producen sobre el fenómeno los medios masivos de información. Una tercera experiencia de este tipo, es desplegada, a propósito, del balance de la participación y movilización de los sectores populares brasileños en las últimas dos décadas. Prácticas políticas que se caracterizan por el ‘alargamientodel espacio público no estatal’ y por la auto-gestión de redes de asociaciones y movimientos que, por un lado, desafían las políticas neoliberales, generadoras de desempleo y exclusión y, por el otro, apuestan por la defensa de una vida digna. Todas estas manifestaciones políticas de los movimientos sociales contemporáneos, confluyen en la reivindicación de la “teoría de la traducción”, tematizada por algunos autores siguiendo los desarrollos de Boaventura de Sousa Santos, quien exalta la necesidad de agenciar mejores y mayores comprensiones entre estos movimientos y sus acciones colectivas, sin que ello implique desdeñar sus diferencias y visiones de vida. Son procesos en los cuales subyacen esperanzas para re-imaginar y re-hacer mundos locales y regionales que permitan idear “mundos y conocimientos de otro modo”, esto es, “globalizaciones alternativas”, generadoras de real resistencia a los poderes hegemónicos, tal como lo sostiene Arturo Escobar en su artículo.

El problema de las migraciones se aborda en el cuarto apartado de la revista; muestra, de una parte, la continuidad histórica de este fenómeno, asociada, entre otros factores, al problema histórico de la pobreza en ciertas regiones y a las distintas formas de violencia étnica, racial y social; de otra, su particularidad en la época actual como consecuencia de los procesos de integración económica y financiera, convergentes con los de fragmentación y exclusión social y cultural. En el mundo, concretamente en Latinoamérica, se ha intensificado la movilidad de los seres humanos, y aun cuando la búsqueda de mejores condiciones de vida es una causa evidente del problema, persisten los elementos relacionados con persecuciones y hechos de violencia. El proceso migratorio se torna difícil de aprehender por la condición ilegal y clandestina de buena parte de los migrantes, pero también por las paradójicas y conflictivas percepciones que conlleva entre “establecidos” y “recién llegados”, en donde unos y otros se sienten víctimas; problemática descrita de manera general en el texto de León Valencia quien formula los retos que los gobiernos y organismos de cooperación de América Latina tienen para lograr un tratamiento justo y concertado de la migración, frente al desinterés de los países del Norte y al papel ambiguo de organismos internacionales como las Naciones Unidas. Sergio Caggiano, de su lado, con base en el análisis de la tensión entre centro y periferia dentro del contexto de la inmigración de bolivianos a la Argentina, muestra cómo la misma ha sido por largo tiempo el elemento constitutivo de la producción de conocimiento; el uso de conceptos con pretensiones universalizantes y su aplicación a “objetos” y problemas cualitativamente distintos, dificulta la comprensión de la peculiaridad de los fenómenos y la atinente a los propios conceptos y problemas construidos. Para evitar estos riesgos, el mismo autor presenta como herramienta teórico metodológica la comunicaciónintercultural pues, según él, aporta una perspectiva crítica, alerta a las operaciones universalizantes de ciertas nociones, al indagar por el espacio de concurrencia/competencia de y por las significaciones de la realidad social. Asunto semejante al que examina Carlos Sandoval en su descripción de la situación de la comunidad nicaragüense en Costa Rica, convertida en un “otro” para el imaginario constitutivo de los nativos de este país, resultando así frecuentemente maltratada, racializada y criminalizada. Se apuesta entonces por la articulación entre diferencia y equidad, consistente en conectar los debates planteados por la política de las identidades y las perspectivas que otorgan prioridad al examen de las inequidades socioeconómicas; reconstruir críticamente las narrativas de identidad; y, en tercera instancia, avanzar en una estrategia de desarrollo regional que permita enfrentar los crecientes procesos de exclusión social.

De otro lado, es evidente que las sociedades rurales latinoamericanas y del mundo han tenido que afrontar cambios estructurales, debido, en buena medida, al modelo de desarrollo global. Por una parte, los cambios demográficos y la contra urbanización proveniente del campo, iniciada en los años 1960 y 1970, el declive de la agricultura, la diversificación, la emergencia agroindustrial, la descentralización política que pretende dar mayor poder a lo local y lo regional, y la aparición de nuevos actores sociales, entre otros fenómenos; y por otra, el enriquecedor momento de debate sobre visiones, enfoques teóricos y conceptuales sobre el tema, son eventos que demandan una nueva comprensión de lo rural hoy, sea bajo un nuevo paradigma como el de la “nueva ruralidad”, o mediante el reconocimiento que aportaría una lectura que supere la dicotomía urbano-rural y el papel marginal que se le ha asignado a lo rural tanto en los proyectos de desarrollo, como en las conceptualizaciones que desde las ciencias sociales se hacen de dicho ámbito.

Así, Edelmira Pérez destaca la tensión entre las grandes transformaciones que ha vivido el mundo rural latinoamericano y los rezagos estructurales que impiden la incorporación de las áreas rurales y de sus pobladores en las dinámicas actuales de desarrollo, aportando una mirada particular sobre la situación de Colombia. El texto de Yanko González, muestra una comprensión crítica de lo rural distante de la concepción de éste como un espacio geocultural diferenciado, tal como se plantea desde las ciencias sociales tradicionales. Desde este escenario, destaca la emergencia de la subjetividad juvenil en los entornos rurales latinoamericanos, concentrándose en el caso de Chile. Finalmente, Leonilde Servolo de Medeiros, centrándose en el caso brasileño, y en particular en Movimientos de los Sin Tierra en este país, analiza el doble carácter de la tierra, en su dimensión productiva y en su dimensión multifuncional en la vida de la sociedad, situación que implica reconocer que la tierra además de ser un factor productivo, es un entronque social, económico, cultural y político.

Finalmente, los textos de María Cristina Laverde Toscano y Federico Díaz-Granados, analizan también el tema de lo marginal, visto ahora desde el mundo del arte: la vida y obra del pintor Fernando Oramas en el primer caso, y del poeta Mario Rivero en el segundo; dos escritos rigurosos que invitan a juiciosas reflexiones sobre la creación en el escenario contemporáneo.

De esta manera, el contenido de la edición 20 de NÓMADAS sugiere la posibilidad de otra forma de comprender la realidad social, convergente, de un lado, con la búsqueda de nuevas condiciones y procedimientos para la construcción de objetos sociales; de otro, con prácticas intelectuales que intentan asumir su responsabilidad social. Así queremos celebrar los 20 números de una revista que invariablemente ha buscado aportar a la reflexión y, por lo tanto, a la transformación de problemáticas cruciales que agobian a nuestras sociedades periféricas.

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