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Lo científico de la investigación cualitativa: viejos dilemas, nuevas posturas

O científico da pesquisa qualitativa: dilemas antigos, novas posturas

The scientific of qualitative research: old dilemmas, new postures

Elizabeth Castillo*


* Psicóloga de la Universidad Nacional de Colombia. Magíster en Psicología Social- Comunitaria de la Universidad Javeriana. Profesora investigadora del Programa de Etnoeducación de la Universidad del Cauca. E-mail: Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.


Las ciencias sociales actuales conocen la penitencia.
Balandier


Resumen

El desarrollo de la investigación cualitativa en ciencias sociales constituye hoy un ámbito complejo que compite por su reconocimiento al interior del campo científico, por ello, la discusión sobre su cientificidad implica dos aspectos del problema; de una parte, la configuración de la investigación cualitativa como alternativa a la crisis del viejo paradigma de ciencia normal (Kuhn), y las implicaciones para su desarrollo como nuevo campo de saber. En segundo lugar, la competencia por la autoridad científica entre formas de capital científico distintos como un rasgo de los procesos de legitimación e institucionalización del campo de la ciencia (Bourdieu). A partir de este análisis, se desarrolla la noción de epistemología cualitativa como referente para la construcción de indicadores de validez y calidad en investigación cualitativa.

Palabras clave: Investigación, paradigmas, ciencia, métodos, epistemología.

Resumo

O desenvolvimento da pesquisa qualitativa em ciências sociais é hoje um campo complexo que busca o reconhecimento dentro do domínio científico. Devido a isso, a discussão sobre seu caráter científico implica dois fatos: primeiro, sua consideração como alternativa à crise do antigo paradigma da ciência normal (Kuhn) e, as implicações para o seu desenvolvimento, como um novo campo de conhecimento, segundo , A competição pela autoridade científica entre as diferentes formas de capital científico, como característica característica da legitimidade científica e da institucionalização (Bourdieu). A partir desta análise, o artigo desenvolve o conceito de epistemologia qualitativa como referente para a construção de indicadores de validade e qualidade na pesquisa qualitativa.

Palavras-chave: pesquisa, paradigmas, ciência, métodos, epistemologia.

Abstract

The development of qualitative research in social sciences is nowadays a complex field that strives for recognition within the scientific realm. Due to this, the discussion about its scientific character implies two facts: first, its consideration as an alternative to the crisis of the old paradigm of normal science (Kuhn) and, the implications for its development, as a new field of knowledge, second, the competion for scientific authority among different forms of scientific capital, as a caracteristic feature of scientific legitimacy and institutionalizacion (Bourdieu). From this analysis, the article develops the concept qualitative epistemology as a referent for the construction of indicators of validity and quality in qualitative research.

Keywords: Research, paradigms, science, methods, epistemology.


A manera de introducción

El debate sobre lo cualitativo y lo cuantitativo en investigación social ha contado con un sinnúmero de argumentaciones a favor y en contra de esta dicotomía que Bonilla y Rodríguez (1995) enunciaron como el dilema de los métodos. De una parte se encuentra la controversia sobre el conocimiento de lo social, bien como una aproximación neutral y objetiva de corte positivista o como una construcción dialéctica en la cual interviene la dimensión subjetiva. De igual manera se encuentra la discusión metodológica, donde se tiende a centrar el asunto en los procedimientos y las técnicas investigativas propiamente dichas. En este contexto se proponen analizar los rasgos antes señalados, en el terreno paradigmático de la investigación cualitativa. Se preferencian entonces sus orígenes, para hacer notar sus principales retos en el campo de la ciencia como campo de competencia. Seguidamente se abordan algunas implicaciones del desarrollo de la ciencia en el contexto de América Latina, y finalmente se proponen desde el marco de una epistemología cualitativa, algunos elementos a tener en cuenta en la discusión sobre el carácter científico de la investigación cualitativa.

Viejos dilemas

La génesis de la investigación cualitativa está ligada a la crisis del positivismo en las ciencias sociales: lo que Kuhn (1971) denominó la transición de un viejo paradigma hacia otro nuevo, y por tanto la reconstrucción del campo a partir de nuevos fundamentos. Esta reconstrucción se suscita con base en el interaccionismo simbólico y la etnometodología, como enfoques teóricos fundantes de la investigación cualitativa (Taylor y Bodgan, 1987; Van Maanen, 1983), y de los cuales se derivan la conceptualización del objeto, los modos de conocimiento y la realidad social. En esta medida se generan nuevas representaciones del objeto, provenientes de opciones de valores opuestos a los del paradigma positivista (Kuhn, 1971).

La investigación cualitativa en ciencias sociales privilegia las dimensiones subjetivas como un ámbito relacionado con las maneras como los individuos representan y significan la realidad social. En términos de Gonzales (1997) esta incorporación de la dimensión subjetiva en la investigación de lo social supone “una modificación esencialmente epistemológica, referida a los propios procesos implicados en la producción de conocimiento”, (1997: 377). En ese sentido se reconocen un giro epistemológico al interior de las ciencias sociales. Este aspecto es definitivo para entender el problema del reduccionismo metodológico al que se ve confinada la investigación cualitativa cuando su identidad se restringe al tipo de técnicas que utiliza para la obtención de los datos, y no a la naturaleza de los problemas de los que se ocupa. Desde esta óptica, el intento por aplicar los indicadores provenientes del modelo positivista a los procesos y resultados de la investigación cualitativa enfrentan una imposibilidad real de uso, pues no cuentan con la consistencia conceptual y metodológica que se requiere para establecer la validez de los resultados que el modelo cualitativo arroja.

Por el amplio nivel de aceptación y apropiación que han experimentado las metodologías cualitativas en las últimas décadas, se tiende a equiparar investigación cualitativa con metodología cualitativa. Al respecto Gonzales plantea la importancia de clarificar “el carácter cualitativo del propio proceso de construcción de conocimiento y no sólo del tipo de instrumentos que interfieren en el desarrollo del proceso mismo”, (1997: 179). Enfrentamos entonces cierto desplazamiento del núcleo epistemológico, lo que constituye un factor de peso en la competencia por el reconocimiento científico de la investigación cualitativa. Es por ello que la relación con las disciplinas y sus enfoques teóricos juega un papel definitivo en el desarrollo de la propia investigación cualitativa, pues sus objetos de conocimiento no son globales, más bien particulares a los distintos campos epistemológicos que subyacen al método1.

En consonancia con lo anteriormente expuesto, analizar la función de las disciplinas en el terreno de la investigación cualitativa, contribuye a mirar de forma diferencial sus desarrollos respecto al objeto y el método. Si bien asistimos desde hace varios años a la emergencia de lo interdisciplinario y lo multidisciplinar, como esquema de mayor flexibilidad en la producción de conocimiento, el asunto no radica tanto en las fronteras particulares de cada saber específico, como en la delimitación de los problemas de los cuales se ocupan en términos de lo que sería una convergencia conceptual. Esta característica conduce, para el caso de la investigación cualitativa, a la generación de cuerpos teóricos abiertos y, por tanto, con mayor complejidad y con posibilidad de reformular el pensamiento social (Balandier, 1988). Para reforzar esta afirmación retomamos el llamado de Restrepo (1993), quien señala en su reflexión sobre la tendencia multiparadigmática en las ciencias sociales, la prioridad de avanzar a nivel de teorías interdisciplinarias con capacidad de generar nuevos contenidos epistemológicos. Una expresión de lo anterior es el desarrollo del interaccionismo simbólico, enfoque constituido a partir de avances teóricos de diferentes disciplinas que proponen una alternativa a la orientación determinista y dicotómica como se venía abordando desde las ciencias sociales, el análisis de las relaciones individuo- sociedad2. Se genera un giro radical en el estudio de este fenómeno, ya no visto como el de dos entidades en contacto, sino como interacciones donde “la sociedad entendida como un tejido de interacción simbólica crea al individuo, y el individuo a través de la interacción crea la sociedad” (Sabucedo, 1997: 126). De esta manera el conocimiento de este nuevo objeto implicó la construcción de un método de corte cualitativo centrado en el análisis de las interacciones cotidianas y su dimensión simbólica, como el centro de constitución de las acciones del individuo y la construcción de la sociedad.

De todas maneras, como lo propone Gouldner (1970), los cambios fundamentales en cualquier ciencia “no derivan tanto de la invención de nuevas técnicas de investigación… los cambios fundamentales se producen en la teoría y en los esquemas conceptuales, especialmente aquellos que encarnan nuevas respuestas básicas subyacentes” (Cf: Gonzales, 1997: 177); es por ello que la reducción al ámbito procedimental lo que pone en evidencia es la ausencia, invisibilización o desplazamiento de los referentes conceptuales y teóricos en el modo como se diseña, se produce, se divulga, se interpreta y se acredita la investigación cualitativa.

En esta dirección es bueno traer a la discusión un cierto desencanto por el plano teórico que se argumenta a favor de la flexibilidad de las metodologías cualitativas en uso, y en detrimento del carácter científico de sus resultados. Gonzales (1997) plantea que algunos investigadores de orientación etnográfica, basados en el criterio de que los fenómenos sociales se estudian fundamentalmente desde el sentido que tienen para los sujetos involucrados, reducen la investigación cualitativa al plano de la descripción, donde “los datos permanecen sujetos a su situación de origen al no contar con referentes teóricos que desarrollar más allá de la descripción” (Gonzales 1997: 181).

Se trata, entonces, de ampliar los niveles de comprensión y teorización de lo social, y no de abandonar la teorización como una función constitutiva de la investigación cualitativa, pues coincidimos con Poutois y Desnet (1992) al afirmar que el estatuto epistemológico en ciencias sociales otorga un lugar mayor a la conceptualización de la realidad social que a la utilización de técnicas de investigación.

Lo que reconocemos hoy como investigación cualitativa en ciencias sociales soporta grandes tensiones en su desarrollo como paradigma emergente que propende por un nuevo horizonte epistemológico y metodológico, y en su desenvolvimiento en el escenario más global de la producción científica, caso que miraremos en detalle a continuación.

La competencia por la autoridad científica

En este debate sobre el tratamiento y el reconocimiento del carácter científico de la investigación cualitativa es necesario asumir la perspectiva crítica que propone Bourdieu sobre la ciencia como un campo, entendido como un espacio estructurado de posiciones adquiridas que expresan un tipo de intereses específicos y que tiene como reto particular “el monopolio de la autoridad científica, inseparablemente definida como capacidad técnica y como poder social”. (2000: 12). En esta medida ya no sólo corresponde a esta autoridad la delimitación de los problemas, los métodos y las teorías que interesan para el campo científico, sino la regulación de los dispositivos de competencia y legitimación. De este modo, la competencia en el campo científico enfrenta el reto de imponer y homogeneizar la noción de ciencia más conveniente para sus intereses específicos. Entendemos entonces que es en esta sofisticada estructura de los campos científicos, donde se tramita la dinámica de legitimación de la investigación cualitativa.

En ese plano, los indicadores de legitimidad y validez resultan de la manera como se resuelve esa competencia por el control y la autoridad científica, y son los propios investigadores y sus trabajos, los objetos que dinamizan el campo en disputa. En muchos casos se plantea que los propios referentes con los cuales opera el campo, provienen de dinámicas extracientíficas, aun cuando la competencia sea por el monopolio de la autoridad científica. En esta medida es posible reconocer en el dilema de los métodos (cuantitativo y cualitativo) la dimensión política que subyace a ésta, pues como lo destaca Bourdieu (2000), en el campo científico “los conflictos epistemológicos son siempre políticos”.

Las nociones que propone Bourdieu para entender el campo científico como un campo de lucha por el control de un capital social (autoridad científica), nos permite desarrollar una reflexión sobre la forma como se institucionaliza la ciencia y las maneras como se legitima su reproducción. De una parte entendemos que al hablar de institucionalización de la ciencia hacemos referencia a la manera como esta actividad es objeto de regulaciones y control social, que hacen de ésta una institución (Berger y Luckmann, 1968). Comprende, por lo tanto, procesos de habituación, tipificación y legitimación del campo científico propiamente dicho.

Desde esta perspectiva, la investigación cualitativa, como actividad tendiente a la producción científica, se constituye en objeto de institucionalización en la medida que quienes producen dicha investigación asumen como propios los significados y las normas que el campo instituye en la competencia por la autoridad científica. Esto se expresa en los diversos mecanismos que incluyen estrategias de comunicación, reconocimiento, otorgamiento, certificación y acreditación, entre otros.

Uno de los procesos más importantes en la institucionalización de la ciencia es el referido a sus modos de legitimación. De una parte es claro que son las propias comunidades científicas quienes, en condición de auténticos pares, posibilitan el intercambio, la comunicación y la exposición, de las producciones que al interior de un campo preciso de la ciencia se desarrollan. Ante este hecho el propio Bourdieu plantea las dificultades de dicha acreditación en la medida que “dentro de un campo científico un productor no puede esperar el reconocimiento del valor de sus productos (“reputación”, “prestigio”, “autoridad”, “competencia” etc.), sino de los otros productores, quienes siendo también sus competidores, son los menos proclives a darle la razón sin discusión ni examen” (2000: 19). Este argumento permite interrogar la manera como la producción en investigación cualitativa logra obtener reconocimiento en esta organización de las comunidades científicas y la autoridad científica con que cuenta el paradigma en los modos de otorgamiento de dicho reconocimiento.

El tema de la institucionalización de la ciencia como una práctica social, implica también los dispositivos que ordenan y administran la pertenencia a la comunidad científica. Un caso concreto de este aspecto lo constituyen las entidades responsables de certificar y acreditar a nivel nacional, el estatuto de los investigadores y su producción.

En la medida que la investigación cualitativa participa en la competencia por el control de la autoridad científica, se presume que al interior de los campos científicos existen posiciones interesadas en que esta concepción de ciencia se imponga. Ésto lleva a plantearse el tema de los contextos locales particulares (nacionales) donde se desenvuelven estas dinámicas, pues este aspecto determina una serie de factores asociados al tema de la ciencia como campo de poder y, por tanto, de competencia por la autoridad. Si bien contamos con sociedades donde la producción científica es un problema central y relevante, también encontramos aquellas donde la ciencia no constituye un asunto de primer orden, para el que se dispongan recursos y políticas fuertes.

En el caso de América Latina es necesario analizar las implicaciones que adquiere la producción científica como referente en los nuevos intercambios de la aldea global. En los países desarrollados, por ejemplo, la ciencia se legitima desde la ciencia misma, debido a la existencia de un sistema que soporta de manera consistente la producción científica y por tanto su valoración como práctica social notable y definitiva para la vida de la sociedad (Jaramillo, 1997). Contrario a esta situación, “la legitimidad es el talón de Aquiles de la ciencia en América Latina: el valor apenas marginal que conceden estas sociedades a la creación de nuevo conocimiento es un desestímulo sumamente severo a la investigación” (Jaramillo: 1997, 395). Las razones que explican esta situación se encuentran relacionadas con factores como la no modernidad social predominante, la convicción extendida de que los nuevos conocimientos vienen de afuera, la falta de un sistema de inteligencia social y el abandono político de las universidades por parte de las elites. Este déficit se expresa entonces en la ausencia de una comunidad científica con un andamiaje institucional y un alto grado de autonomía para legitimar y financiar nuevos paradigmas3 (1997: 396).

Este panorama evidencia una serie de problemas que intervienen de modo importante en la propia constitución del campo científico en nuestros países, y en esta medida unos mayores retos para la investigación cualitativa en su tarea de competir por la autoridad científica.

Para ampliar este aspecto contextual retomamos algunos de los resultados planteados en el estudio desarrollado por Gómez y Jaramillo (1997) sobre 37 experiencias de producción científica en América Latina. De una parte se muestra que la ciencia es algo improbable si se tiene en cuenta el conjunto de factores que determinan en últimas su producción en países como los nuestros. En ese marco Jaramillo (1997) propone considerar cinco aspectos que a continuación ampliamos en una matriz mutifactorial, donde buscamos relacionarlos con algunas de las nociones propuestas por Bourdieu (2000) en su consideración sobre los modos como operan las dinámicas de legitimación en el campo científico.

Lo que tenemos aquí es una complejización mayor del campo científico, desde el cual se definen y controlan los criterios e indicadores respecto a su producción: pues si bien prevalece una competencia por la autoridad, en contextos como el latinoamericano, la precariedad en el desarrollo de la ciencia afecta su desenvolvimiento como un campo autónomo. Por las situaciones anteriormente descritas, es más probable la intervención de factores de orden extracientífico (políticos y económicos) en la dinámica del campo. De otra parte, la ausencia de una cultura científica con tradición y poder, dificulta mucho más el desarrollo de un habitus científico en términos de lo que Bourdieu señala como un estado incorporado por parte de los miembros del campo.

La investigación cualitativa se ubica en este escenario con mayores desventajas, si tenemos en cuenta los debates aun no superados respecto a la concepción de ciencia positiva que durante buena parte del siglo XX contó con cierto monopolio de la autoridad científica en nuestras comunidades académicas.

Nuevas posturas: hacia una epistemología cualitativa

FACTORES DE LA CIENCIA EN AMÉRICA LATINA RASGOS SEGÚN JARAMILLO (1997) RASGOS DEL CAMPO CIENTÍFICO (BOURDIEU)
CIENTÍFICO El investigador con dominio, con vocación Agente del campo científico
PROYECTO DE SABER Línea de investigación con un método y una intencionalidad Capital científico
GRUPO Grupo de pares con liderazgo y una estrategia colectiva Estrategias de sucesión
INSTITUCIÓN Un hábitat, unas rutinas socio-administrativas y una política en investigación Habitus científico4
COMUNIDAD CIENTÍFICA Un interlocutor, a manera de juez Los competidores en el campo específico

La persistencia de un pensamiento positivista, ya superada la hegemonía del paradigma, es un rasgo presente en las formas como se interroga muchas veces la lógica en uso de la investigación cualitativa. Ello representa un problema concreto de legitimación de ésta como paradigma emergente, a la vez que expresa un rasgo sobresaliente en esa etapa de transición paradigmática en las ciencias sociales. Encontramos entonces una serie de dificultades en la manera como se organiza e instituye el campo científico, para conferir el reconocimiento y la validación a los procesos investigativos. La prevalencia del dogma positivista genera cierto fundamentalismo cientificista a partir del cual se imponen criterios como la generalización, la fidelidad y la validez para la definición del carácter científico de las investigaciones (Poutois y Desnet, 1992).

En el caso de las investigaciones cualitativas prima la interpretación subjetiva propuesta por M. Weber, lo que no impide la objetividad de sus resultados en términos de la validez de la significación, es decir de la capacidad de verificar los datos en virtud de que son realmente el resultado de una comprensión por parte del sujeto, colocando las interpretaciones en el contexto de la “realidad vivida por éstos y en la óptica de una comprensión más válida del mundo social” (Cif: Poutois y Desnet, 1992: 68). En virtud de lo anterior, se requiere una visión menos fragmentaria y reduccionista del carácter de la investigación cualitativa que se produce en los distintos campos del saber, y por tanto una definición epistemológicamente más pluralista sobre el desarrollo de su conocimiento científico. Por ello la generación de unos indicadores de validez deben tener en cuenta que una de las finalidades de la investigación cualitativa es el desarrollo de la crítica conceptual, con lo cual adquiere un valor mayor su consistencia teórica, tanto en la formulación de los problemas de los que se ocupa, como en la interpretación subjetiva que logra en sus resultados.

En la investigación científica el asunto de los criterios de validez, confianza y legitimidad, deberían soportarse con mayor claridad en un pluralismo epistemológico y metodológico, capaz de contener la diversidad científica que ha surgido por el debate y la competencia científica señalada al inicio del texto. Visto de conjunto reconocemos un campo con nuevos objetos de conocimiento, es decir nuevas formulaciones acerca de la realidad social y su comprensión. En este sentido el término pluralismo hace referencia a la posibilidad de reconocimiento de más de un modo de delimitación de los problemas de conocimiento, y por tanto, el otorgamiento de igual valor científico a dichas propuestas sin detrimento de su orientación teórica.

La epistemología cualitativa se refiere a un enfoque concreto relacionado con la naturaleza del objeto de conocimiento propiamente dicho, y las formas de conocimiento presentes en la relación con dicho objeto. Dicha epistemología se caracteriza básicamente por el carácter interpretativo y constructivo del conocimiento sobre la subjetividad; su singularidad tanto en la interpretación subjetiva como en la delimitación de las realidades objeto de estudio; y su metodología configuracional de la cual se desprende que el conocimiento se representa como proceso parcial, abierto y susceptible de ampliaciones en virtud de aspectos que alteren su constitución actual (Cif: Gonzales, 1997: 378). De esta caracterización parten algunos planteamientos básicos para el desarrollo de los indicadores de validez en investigación cualitativa, como serían el de la significación, la consistencia teórica y la configuración metodológica.

El desarrollo de la epistemología cualitativa representa un aporte muy grande en la determinación de mecanismos de operacionalización de los supuestos antes mencionados, de cara a formalizar el campo de la investigación cualitativa como un campo científico particular. De esta manera, una tarea pendiente para la comunidad académica ocupada del desarrollo de la investigación cualitativa, está en el horizonte de avanzar en ciertos niveles de metacognición sobre el hecho investigativo en sí mismo, de tal manera que la comprensión sobre los modos como se produce conocimiento desde la perspectiva cualitativa, cuente con teoría propia al respecto. De otra parte, este mismo planteamiento conduce a una definición autónoma y por tanto muy precisa, de los indicadores de coherencia interna que operan en el momento de calificar y validar los procesos de investigación cualitativa y sus resultados. Propender por la competencia de autoridad científica, conlleva visibilizar los desarrollos epistemológicos de la investigación cualitativa, en su consideración del conocimiento como un proceso mediato de construcción interactiva, que se adelanta con mayor concentración en la singularidad que en los hallazgos de la generalidad, y con una apuesta central en la confrontación y continuidad de la información producida en virtud de las teorías con las que se desenvuelve.


Citas

1 Un ejemplo sobresaliente sería el de la psicología social crítica en América Latina, buena muestra del modo como la evolución de la investigación cualitativa corresponde sobre todo a los avances de una disciplina concreta en la ampliación de sus problemas y la teorización de su objeto. Este caso ilustra un objeto conceptual reconstruido en el marco de la crisis con la psicología social positivista, y consecuentemente la configuración de un método de corte cualitativo. Para ampliar este aspecto se pueden revisar los trabajos desarrollados desde los años ochenta por investigadores como Maritza Montero, Orlando D’Adamo y Fernando Gonzales, entre otros.

2 Los orígenes de este enfoque se remontan a la Universidad de Chicago, donde la sociología y la psicología convergen de manera importante en el replantemiento de cierta corriente de pensamiento que reducía la noción de lo individual en relación a lo social a un plano estrictamente “intrapsíquica”. Para el interaccionismo simbólico, la sociedad es vista como interacción constante y simbólica entre individuos, por tanto su carácter dinámico le constituye en objeto de cambios permanentes y de creación continuada. Entre los principales exponentes de esta etapa inicial se encuentran J.M. Baldwin, J. Royce, W. James, G.H. Mead, C.H. Cooley, J- Dewey.

3 A este respecto Jaramillo (1997) refiere un conjunto de aspectos entre los cuales incluye líneas de investigación, disciplinas o subdisciplinas, tecnologías y nuevas profesiones.

4 En palabras de Bourdieu para que funcione un campo se requiere “que haya algo en juego y gente dispuesta a jugar, que esté dotada de un habitus que implican el conocimiento y reconocimiento de las leyes inmanentes del juego, de lo que está en juego, etcétera.”(1990: 136) res, Sage, 1983.


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