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Combinación estratégica: investigación sociocultural cualitativa-cuantitativa

Combinação estratégica: pesquisa sociocultural qualitativa-quantitativa

Strategic combination: qualitative-quantitative sociocultural research

Rebeca Mejía Arauz*


* Doctora en Desarrollo Sociocultural Cognoscitivo. Profesora investigadora del Departamento de Estudios Socioculturales y del Programa Formal de Investigación en Estudios Socioculturales del ITESO, Guadalajara, México. E-mail: Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.


Resumen

Este artículo discute la idea de que el proceso de investigación no puede ser definido en primer lugar por la adhesión a una tradición metodológica, sino en términos de lo que se requiere investigar de acuerdo con el foco y las preguntas de la investigación. Se revisan algunas propuestas de combinación de métodos cualitativo y cuantitativo, pero se apoya la idea de que es dentro del mismo paradigma y a nivel de estrategias de organización y análisis de datos donde se da con mayor consistencia la relación cualitativa-cuantitativa.

Palabras clave: Investigación cualitativa, investigación cuantitativa, métodos de investigación, comparación entre métodos, combinación cualitativa-cuantitativa, investigación sociocultural.

Resumo

Neste artigo, argumenta-se que o processo de pesquisa não pode ser definido por uma tradição metodológica em primeiro lugar, mas sim em termos do que o foco e as questões de pesquisa exigem. O documento também examina diferentes propostas para misturar métodos qualitativos e quantitativos, mas apoia a ideia de que está dentro do mesmo paradigma de pesquisa e no nível de estratégias analíticas em que um pesquisador pode encontrar consistência em uma integração qualitativo-quantitativa.

Palavras-chave: pesquisa qualitativa, pesquisa quantitativa, métodos de pesquisa, comparação de métodos, combinação qualitativa-quantitativa, pesquisa sociocultural.

Abstract

In this paper it is argued that the research process cannot be defined by a methodological tradition in the first place, but rather in terms of what the research focus and questions require. The paper also examines different proposals for mixing qualitative and quantitative methods, but supports the idea that it is within the same research paradigm and at the analitical strategies level where a researcher can find consistency in a qualitative-quantitative integration.

Key words: Qualitative research, quantitative research, research methods, method comparison, qualitative-quantitative combination, sociocultural research.


Este artículo inicia reconociendo la complejidad del contraste y combinación entre los métodos de orientación cualitativa y cuantitativa en la investigación sociocultural cognoscitiva, especialmente cuando la discusión se sitúa en el nivel de las premisas epistemológicas. Sin embargo, se plantea que en el proceso crítico de organización, sistematización, análisis e interpretación en la investigación, los procesos cognitivos del investigador pueden conducirlo a la búsqueda de estrategias analíticas ya sean cualitativas o cuantitativas como un intento de asegurar una mayor precisión y significación de sus datos e interpretaciones.

Posturas actuales respecto de la combinación de métodos

Al abordar el tema de las divergencias o la compatibilidad entre lo cualitativo y lo cuantitativo, con frecuencia se confunden en la discusión los niveles filosóficos y técnicos. Esta confusión deriva en parte de usar el término “cuantitativo” como sinónimo del método hipotético-deductivo y el término “cualitativo” como sinónimo del interpretativo. También se ha relacionado lo empírico con lo cuantitativo como si lo empírico fuera privativo de lo cuantificable, o bien, se han asociado los términos naturalista, de campo y constructivista en relación con lo cualitativo (Bryman, 1984), como si la obtención de datos cuantificables no implicara el trabajo de campo y no pudiera también seguir una orientación constructivista (para un análisis exhaustivo entre métodos ver Lincoln y Guba, 2000).

Cuando se sitúa la discusión en el ámbito epistemológico, es claro que las diferencias entre la investigación positivista y la interpretativa son irreconciliables (e.g. Bryman, 1984; Lincoln y Guba, 2002).

Es decir, no pueden considerarse compatibles las ideas de observación objetiva de la realidad social desde afuera de la problemática estudiada, focalizando y aislando variables predefinidas operacionalmente con base en hipótesis, en un proceso de investigación que pretende la generalización, con la perspectiva de investigación en que se pretende entender la realidad social desde la perspectiva del actor, interesa lo subjetivo, se prefiere un abordaje situado y contextualizado en los sistemas de significados ligados a los modos de interacción y prácticas compartidas socialmente, y no se trata desde el principio de probar teorías y explicaciones sino de descubrirlas. En la primera concepción se sigue un proceso de investigación fijo y preestablecido que privilegia la verificación de hipótesis preconcebidas; en la segunda, se sigue un proceso flexible –pero cuidadoso– que se va determinando según marcan los datos que se van generando, y donde entonces se privilegia la exploración y el descubrimiento. Sin embargo, muchos investigadores coinciden en que dentro del mismo paradigma es congruente considerar la combinación, especialmente en las estrategias de procesamiento de los datos (e.g. Lincoln y Guba, 2000).

De esta manera, en los últimos años ha surgido mayor apoyo a la idea de la compatibilidad entre lo cualitativo y lo cuantitativo, en donde la discusión se sitúa desde lo técnico y desde estrategias analíticas. En este caso, la discusión se enfoca en analizar cuándo es apropiado seguir una u otra forma de combinación o interacción entre análisis cualitativos y cuantitativos.

Cuando analizamos no la orientación filosófica de la concepción del mundo o de lo social que conduce a una cierta forma y método de investigación, ni nos enfocamos a comparar las técnicas propias de cada método, sino que empezamos por reconocer que la investigación de la realidad social- cultural-cognoscitiva implica procesos de indagación de muy largo plazo, entonces se puede reconocer en ciertos casos la necesidad de incluir tanto datos de naturaleza cuantitativa como datos de naturaleza cualitativa.

Con esto planteo que es necesario reconocer que el proceso de investigación es un proceso de años, de la vida misma del investigador dedicada a ahondar en un área de conocimiento y problemáticas específicas, en donde a través de diversos proyectos habrá variantes en los niveles de abordaje y en la amplitud del foco de investigación. Por ello, también las técnicas y estrategias de análisis podrán variar según las necesidades de cada proyecto, para poder dar acceso al investigador a diversas perspectivas sobre el mismo foco de investigación.

El investigador que realmente está profundamente adentrado en indagar sobre cierta problemática centra su interés en las diferentes preguntas que surgen de la necesidad de saber más sobre ese problema. En este contexto, el proceso real de investigación, la decisión sobre obtener un tipo u otro de datos, y la búsqueda de precisión en el tratamiento de los datos para lograr interpretaciones más certeras, son orientados por la manera en que se formulan esos interrogantes cruciales de investigación (Clark, 1998; Miles & Huberman, 1994; Plante, Kiernan, & Betts, 1994; Poggenpoel, Myburgh & Linde, 2001; Reese, Kroesen, y Gallimore, 1998; Sogunro, 2002).

En alguna etapa de este largo proceso de investigación, la pregunta puede ser sumamente focalizada, o bien puede ser una pregunta general que para responderse requiera de una serie de aproximaciones en el tiempo con segmentación y focalización en diversos aspectos de la constelación compleja que conforma una problemática social específica. Pero el abordaje en el análisis de los datos que permita entender o explicar tal constelación puede requerir tanto de una visión cualitativa como cuantitativa.

Para algunos investigadores es el modo como se identifique y delimite el problema, y se formulen las preguntas y el objetivo de la investigación lo que determina la elección del método y la pertinencia de ciertas estrategias de obtención de datos, de sistematización, análisis e interpretación (Poggenpoel, Myburgh, & Van der Linde, 2001; Reese, Kroesen, y Gallimore, 1998). Pero debemos reconocer que el problema y el objetivo de la investigación pueden identificarse y formularse dependiendo de las concepciones epistemológicas y filosóficas del investigador sobre la realidad social. Ahí estaría la conexión indirecta entre los niveles epistemológicos y las decisiones sobre las técnicas de obtención de datos y las de su sistematización y organización.

Desafortunadamente, con frecuencia ocurre que los investigadores se acostumbran a formular sus preguntas de investigación no en términos de un verdadero interés generado a partir de la realidad social misma que se investiga, ni en términos de un problema específico genuino que surge al abordar teórica o pragmáticamente un tema de investigación, sino que muchos investigadores empiezan por formular sus preguntas con base en esquemas cognitivos (y de redacción), ligados a una práctica mecánica de la investigación, no generados de sus propias creencias y concepciones epistemológicas, sino de su entrenamiento y educación o de la influencia de sus mentores y escuelas. Esto crea una especie de hábito de pensamiento al formular las preguntas de investigación que ha tomado forma desde un método de investigación en particular. Por ejemplo, preguntarse “¿En qué medida ocurre esto o aquello?” requiere de una respuesta cuantitativa, mientras que igualmente se podría preguntar “¿Cómo ocurre esto o aquello?” así, se abordaría el mismo asunto pero buscando datos cualitativos. Ciertamente, las respuestas serían diferentes, pero cada una sería parte del mismo asunto.

Lo importante es que el investigador reflexione y flexibilice sus concepciones para poder identificar si la información que necesita recabar puede obtenerse y sistematizarse mejor formulando una pregunta que orienta hacia lo cualitativo o lo cuantitativo.

En mi caso, la investigación de procesos socioculturales-cognoscitivos que realizo, está fundamentada en la idea de que la realidad social es co-construida, por lo que tanto los procesos de intersubjetividad y significados compartidos como las formas de participación en procesos sociales y culturales son parte de lo investigable. Sin embargo, considero también, que en la realidad sociocultural existen relaciones estables y patrones de acción y significación compartidos por los miembros de grupos y comunidades culturales, por lo que resulta de mucha ayuda entonces, recurrir a la cuantificación de ciertos datos como estrategia de organización e identificación de patrones y tendencias de los datos centrales a la pregunta o problema que se investiga.

La tradicional comparación

Es frecuente encontrar análisis comparativos de los métodos cualitativo y cuantitativo para oponerse o apoyar su combinación. Mi postura es que en el proceso real de investigar, las necesidades de precisión y las dificultades en el procesamiento de la información pertinente al problema que se investiga, generan en el investigador la necesidad de búsqueda de estrategias que faciliten llegar a interpretaciones confiables. El recurrir a estrategias “del otro” enfoque empieza a ser más convincente al detectar una serie de paralelismos entre ambos enfoques en el proceso de investigación.

Diversos autores coinciden con la idea de que existen similitudes y paralelos entre la investigación cualitativa y la cuantitativa (e.g. Bericat, 1998; Bryman, 1984; Clark, 1998; Huysamen, 1997; Kumar, 1998; Onwuegbuzie, 2002; Plante, Kiernan, & Betts, 1994). En varias de estas posturas se explicita claramente la idea de que en la investigación cuantitativa se requiere de la interpretación tanto como en la investigación cualitativa se recurre en cierta forma a la cuantificación o uso de conceptos cuantitativos en la sistematización de categorías y en la interpretación de patrones de comportamiento. Por ejemplo, en el análisis de datos cuantificados se requiere de la interpretación, la inferencia, la elaboración de conclusiones que no necesariamente se derivan directamente del dato numérico, sino de una serie de consideraciones que ayudan a relacionar los datos con las hipótesis o preguntas formuladas. Por su parte, en la investigación cualitativa, la identificación de categorías y patrones de interacción, de participación y significación de los actores involucrados en el escenario que se estudia, también implica un esquema de sistematización e interpretación basado en muchas ocasiones en la frecuencia o en el grado en que ocurre algún evento.

Bericat (1998), por ejemplo, indica que la cuantificación requiere de la identificación previa de una cierta cualidad al igual que la cualidad no puede aprehenderse sino en una cierta cantidad. Bryman (1984) en la misma línea, considera que aún cuando una investigación se oriente casi exclusivamente en un modo (cualitativo o cuantitativo) más que en el otro, ésta contiene elementos de ambos. Por ejemplo, indica este autor, algunos investigadores sociales que usan prioritariamente la encuesta, parecen alinearse con la epistemología de la investigación cualitativa, al querer ver desde su encuesta a través de los ojos de los respondientes, mientras que los investigadores cualitativos frecuentemente hacen uso de afirmaciones cuasi-cuantitativas, tales como “mucho”, “con frecuencia”, “parte del tiempo”. Según Bryman (1984) “aún cuando el uso de tales frecuencias implícitas está lejos de acercarse al rigor de las técnicas estadísticas de la metodología cuantitativa, ello contribuye a borrar las fronteras entre los dos estilos” (p. 88).

Los modos de combinación

Se han aplicado una variedad de términos a las diferentes formas en que se combinan o relacionan los métodos cualitativo y cuantitativo. Algunos autores categorizan la combinación de métodos como simultánea o paralela y secuencial o de fases (e.g. Creswell, 1995; Onwuegbuzie, 2002). La simultánea o paralela refiere al uso de métodos cualitativos y cuantitativos sin interacción entre los dos tipos durante la recolección de datos, pero con complementariedad entre ambos durante la etapa de interpretación. La secuencial o de fases se utiliza cuando los resultados de un enfoque se usan para planear el uso del otro enfoque. A estas formas también se les ha llamado combinación de métodos bajo la lógica segregacionista mientras que se distingue otra forma de combinación llamada integracionista (Bericat, 1998).

La combinación cualitativacuantitativa llamada integracionista se considera una forma más radical de combinación ya que se basa en la idea de que cualquier dato identificado implica tanto cualidad como cantidad:

“…no puede postularse una cantidad sino de una predeterminada calidad, y a la inversa, no se puede postular cualidad sino en una cantidad predeterminada… Toda cuantificación métrica exige el aislamiento de una cualidad pura… A la inversa, hablar de calidad implica siempre hablar de cantidad, aunque en formas más o menos exactas, más o menos implícitas” (Bericat, 1998, p. 34).

En este sentido, no se está hablando de mezcla de métodos, sino dentro de un mismo método la combinación se da en las estrategias para el tratamiento de los datos desde la obtención, organización o sistematización y análisis.

En una revisión de planteamientos favorables a la combinación cualitativa-cuantitativa de diferentes investigadores, Onwuegbuzie (2002) reseña una serie de ventajas y propósitos identificados por diversos autores, ya sea en los métodos o las estrategias de tratamiento de los datos: a) facilitar la reducción de la complejidad de los datos y sus relaciones para lograr el comprenderlos; b) eliminar posibles sesgos inherentes ya sea en las fuentes de datos, o en los investigadores o en los métodos; c) obtener convergencia o corroboración de tendencias, o bien, descubrir inconsistencias, contradicciones o paradojas para profundizar o dar seguimiento; y d) desarrollar expansión de la investigación o análisis complementarios haciendo uso de la riqueza y naturaleza de los datos.

En el centro de la práctica de la investigación

Aunque los paradigmas que orientan la investigación en sí difieran en la concepción del mundo y en cómo investigar la dinámica de desarrollo y transformación de la sociedad y la cultura, es posible considerar que la investigación en uno u otro enfoque encuentra paralelos en los problemas para organizar, sistematizar, analizar e interpretar datos (Sogunro, 2002; Bryman, 1984). Es decir, ya cuando el investigador se encuentra en el centro mismo de su investigación, cuando se encuentra inmerso en el mundo de datos recolectados y teniendo como eje del análisis sus preguntas de investigación (ya sean hipótesis preconcebidas o las preguntas que emergen al ir recolectando datos en la investigación cualitativa), lo que el investigador busca es que la forma como sistematiza, analiza e interpreta sus datos sea de la mayor coherencia con la realidad misma.

Es en este punto en donde lo central en ambos métodos es contar con procesos de investigación que les permitan asegurar la veracidad de las observaciones y el sustento de sus interpretaciones a partir de los datos. En la tradición cualitativa se habla de la lógica de justificación o de mostrar la evidencia que respalde un punto de vista o interpretación. En la tradición cuantitativa, se aseguran mediante ciertos procedimientos de la validez interna, externa, de constructo, y estadística en la investigación. Como indican Plante et al. (1994) lo que se valida no es el método por sí mismo sino el grado en que las conclusiones e interpretaciones tienen respaldo o apoyo por el método y los resultados. A pesar de que los procedimientos en ambos enfoques difieren sustancialmente, ambos enfatizan la importancia de la calidad de la evidencia empírica y de los resultados para sostener sus interpretaciones y conclusiones.

En este momento crucial de necesidad de respaldo empírico de sus aseveraciones, el investigador cualitativo puede reconocer la necesidad de recurrir bien a la cuantificación de un mundo de datos para asegurarse de que existen patrones, o bien el investigador cuantitativo a realizar un análisis cualitativo (que podrá requerir de obtener nuevos datos o un acercamiento cualitativo al tema bajo estudio) para corroborar que sus datos “duros” realmente significan algo. Los investigadores de orientación cuantitativa no puede evitar interpretar, elucubrar, inferir, recurrir a explicaciones no tan directamente extraídas de sus resultados estadísticos, e igualmente, el investigador cualitativo intenta a la vez identificar en sus datos tendencias y patrones que para tomar forma implican inherentemente y en mayor o menor grado la cuantificación. En otras palabras, la cognición del investigador en el proceso investigativo recurre tanto a esquemas cualitativos como cuantitativos.

Los resultados del procesamiento estadístico de los datos no hablan por sí mismos, requieren de interpretación en el contexto de las limitantes estadísticas y en el contexto situacional de las variables tomadas en cuenta, ya que por “control” no se incluyen todas las variables que realmente intervienen en lo que se investiga. Lo mismo sucede con los estudios cualitativos; aún en estudios etnográficos no es posible captar y analizar absolutamente todo aquello que interviene en la situación o problemática estudiada, finalmente es necesario ir focalizando para descubrir patrones e interacciones en los datos.

Bryman (1984) indica que mientras que el debate entre las metodologías cuantitativa y cualitativa puede tener algún significado a nivel epistemológico (por ejemplo en términos de lo adecuado del método para establecer relaciones causales versus lo adecuado del método para establecer significados), en el contexto práctico de la investigación no hay una relación directa entre estas concepciones y las técnicas particulares, ya que la investigación típicamente comprende ambos elementos. Lo que interesa a los investigadores a nivel técnico, es lograr un cierto grado de congruencia entre un problema de investigación y una técnica, o grupo de técnicas, para responder al asunto sobre el cual se indaga. Bryman (1984) incluso plantea que “las técnicas podrían considerarse neutrales respecto de las cuestiones y debates epistemológicos” (p. 88).

Los investigadores de la realidad social, cultural, cognoscitiva, ya sea que se ubiquen en una concepción positivista o en una concepción fenomenológica, en el proceso de investigación finalmente se involucran en un serio intento de encontrar las evidencias claras y suficientes que respalden sus conclusiones. En este momento ambos sectores dan mayor relevancia a lo empírico, independientemente de sus concepciones del mundo social. Aquí es entonces cuando las técnicas de procesamiento y reducción de datos pierden su adscripción epistemológica y se podrían considerar, como dice Bryman, “neutrales”. Es cuando el investigador se aleja de sus propias preconcepciones de la realidad sociocultural/cognoscitiva para adentrarse en el descubrimiento de esa realidad y cuando puede recurrir por necesidad derivada de la naturaleza misma de lo que estudia, a intercambiar, alternar o fusionar estrategias y técnicas para obtener los datos, entenderlos, sistematizarlos e interpretarlos.

Conclusiones

Una de las razones por las que un investigador empieza a recurrir a la combinación cualitativa-cuantitativa en sus estrategias de análisis, proviene de querer superar las desventajas y limitaciones de cada uno de estos modos de abordaje de los datos. Las técnicas cuantitativas encuadran la perspectiva que se obtiene de la realidad en un marco preconcebido y muy delimitado, mientras que las cualitativas generan información en exceso que requiere de muchísimo tiempo para sistematizar y a la vez crea las condiciones para que se generen una multiplicidad de marcos de análisis que de todas maneras están limitados por las experiencias y concepciones del investigador (siempre hay un marco cognoscitivo que influye en la interpretación aún cuando el investigador pretenda acceder a los datos de manera intencionalmente ingenua y sin preconcepciones).

Es importante que la formación en investigación proporcione conocimiento y experiencia en una diversidad de estrategias tanto de recolección de datos como de su sistematización y análisis más allá de las tradicionalmente relacionadas con un solo paradigma. Esto le puede permitir al futuro investigador tomar una decisión más reflexionada y consciente acerca de cuál es su concepción de lo social y cuáles son los procesos de abordaje y de estudio de esa realidad social coherente con sus concepciones. También le puede proporcionar claridad acerca de cuándo y de qué forma es congruente combinar estrategias de análisis cualitativo y cuantitativo.

Desde luego podemos reconocer, como señala Bryman (1984), que aún cuando en la realización de un proyecto particular de investigación el investigador puede encontrar útil la contribución de los métodos cualitativo y cuantitativo, “no se puede derivar de ahí que las cuestiones epistemológicas involucradas en las metodologías cuantitativa y cualitativa se reconcilien ipso facto” (p. 87).

Si se considera el método de investigación no en cada proyecto aislado de investigación, sino en una serie relacionada de investigaciones sobre el mismo problema, es posible comprender cómo los estudios inicialmente cuantitativos pueden llegar a requerir de fases cualitativas y viceversa, y más aún, puede entenderse que ciertas formas de abordaje de los datos permiten reconocer su naturaleza cualitativa-cuantitativa por lo que puede resultar pertinente recurrir a estrategias combinadas para su procesamiento.


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