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Lluis Ballester* , Carmen Orte* * y Joseph Lluis Oliver* **

Cuatro años después de la Conferencia Internacional sobre la Investigación Cualitativa (Melbourne, 1999), la sociología y la pedagogía están entre las disciplinas que menos han aceptado el software cualitativo. Este artículo muestra cómo mediante el uso del programa Nud·ist se puede mejorar la capacidad de análisis y captar mejor la complejidad del discurso.

Nud·ist, gracias a nuevos métodos basados en la codificación de textos y en el análisis de contenido, permite usar el ordenador, potenciando la investigación de la relación entre categorías y nuevas formas de análisis contextual. Se evalúa el apoyo actual de los ordenadores para el análisis de información cualitativa muy rica, característica de los proyectos de investigación social.

 

Four years after the International conference on Qualitative Research (Melbourne, 1999), sociology and pedagogy are among the disciplines least accepting of qualitative software. This article shows how through the use of the program Nud·ist can be improved the analysis capacity and to capture better the complexity of the speech.

Nud·ist, providing new methods based on the texts codification and in the content analysis, permits to use the computer, facilitating the investigation of the relationship among categories and new forms of contextual analysis. It is evaluated the current support of the computers for the qualitative information analysis very rich, characteristic of the social investigation projects.

Palabras clave: Software cualitativo, Nud·ist, investigación social, investigación cualitativa

 

1. Introducción: El estudio de las opiniones sobre necesidades sociales

La perspectiva teórica que fundamenta el presente análisis cualitativo, aquí presentado esquemáticamente y sólo en relación con el uso del programa Nud·ist, se basa en que las opiniones y las representaciones son parte de la identidad social de los diferentes grupos sociales. Esta identidad social, de acuerdo con los trabajos de Bourdieu, está constituida por diferentes capitales (social, cultural, económico y simbólico). La posición en un determinado espacio social que determinan los diferentes capitales, posibilita a los sujetos construir un conjunto de disposiciones y expectativas (hábitus) que son estructurados y a su vez estructurantes de este (Bourdieu, 1994, 1999). La opinión que se expresa, la manera en que se manifiesta y los posicionamientos de los sujetos, se podrán explicar a partir de dichos capitales. Pero para poder analizar los aspectos semánticos y pragmáticos implicados en la comunicación, se debe utilizar una metodología que permita captar toda la complejidad de las diversas situaciones. Por eso se decidió elaborar entrevistas y analizarlas con el programa Nud·ist·QSR1 .

El trabajo que se presenta, desarrollado con varias metodologías cualitativas (entrevistas, observación contextual y análisis de información cualitativa), forma parte de una investigación sobre parejas de hecho, parejas que conviven sin formalizar ni legalizar su relación; fue realizado el año 1999 por el grupo de investigación GIFES (Grupo de Investigación y Formación Educativa y Social) del Departamento de Ciencias de la Educación de la UIB, financiada por el Gobierno de las Islas Baleares.

A partir de la reflexión sobre la metodología se seleccionó una metodología cualitativa como la entrevista (Colás, 97); la reflexión se basaba en los trabajos de Pierre Bourdieu, quien ha criticado la encuesta. Pero no se la critica en sí misma sino por el uso irreflexivo que se hace de ella, especialmente desde la “ingenuidad positivista” que no se plantea qué significa investigar y cual es la relación que establecen el “investigador y el investigado”.

“Sucede con mucha frecuencia que, por no haber cuestionado el cuestionario o, más profundamente, la posición de quien lo redacta o lo evalúa (...), se pide a las personas interrogadas que sean sus propios sociólogos y se les plantean de buenas a primeras las cuestiones que los sociólogos se plantean respecto a ellas”. (Bourdieu, 1999: 83) “... les erreurs scientifiques (...) comme par exemple le fait de demander aux enquêtés (...) d’être leur propres sociologues...” (Bourdieu, 1994: 221)

Es especialmente crítico con tres tipos de preguntas (1999, 83):

a. Las que demandan las opiniones sobre complejas categorías sociológicas, por ejemplo, sobre las “clases sociales”;

b.Las que dan la opción de contestar con un sí o un no (dicotómicas) a cuestiones que nunca antes se habían planteado los encuestados, de tal manera que el resultado es completamente inverosímil;

c.Las que plantean cuestiones de alcance general pero sólo pueden ser respondidas desde situaciones personales, cuestiones que son interpretadas como opiniones fundadas sólo tienen como fundamento una experiencia anecdótica.

Esta crítica plantea directamente la insuficiencia del uso positivista de las técnicas de investigación, de la desepistemologización. Su propuesta, superando las limitaciones mediante un abordaje metodológicamente más riguroso, se presenta en sus propias investigaciones, tanto en La distinción (1979) como en La Misère du monde (1993). En estas obras se presentan investigaciones en las que se trata

“... de neutralizar, a costa de un esfuerzo permanente de introspección, las distorsiones que el desfase estructural inherente a determinadas formas de relación de encuesta puede introducir en la comunicación”. (Bourdieu, 1999: 84)

¿Cómo se supera la limitación apuntada? Hay dos líneas de trabajo, la introspección y la modificación de la relación con el encuestado.

La introspección es la objetivación del sujeto empírico que conoce, es el proceso por el que el investigador debe hacerse consciente de qué significa conocer, de qué pretende conocer, de cual es su posición como sujeto de conocimiento.

“Practicar la introspección significa poner en tela de juicio el privilegio de un ‘sujeto’ conocedor arbitrariamente excluido de la labor de objetivación. Significa tratar de dar cuenta del ‘sujeto’ empírico de la práctica científica (...), situarlo en un punto determinado del espaciotiempo social y de dotarse con ello de una conciencia más aguda...” (Bourdieu, 1999: 158)

En las encuestas deben considerarse dos factores, por un lado, “las posibilidades de dar o no una respuesta”, por el otro, “las respuestas”. Es decir, debe tenerse en cuenta algo más que las respuestas, debe considerarse

“... el problema de las condiciones económicas y sociales del acceso a la opinión...” (Bourdieu, 1999: 93)

Este planteamiento de Bourdieu parte de la certeza de que no todos opinan en iguales condiciones; es más, de que no todo el mundo tiene una opinión sobre lo que se le quiera preguntar. El presupuesto de la encuesta de opinión, es decir, de aquella encuesta que no solo pretende descripciones, es que todo el mundo tiene una “opinión preestablecida”, elaborada después de una detenida evaluación de la información, pero esa suposición, aparentemente muy democrática, en realidad es una falacia.

“al reconocer a todos un mismo derecho a la opinión personal sin proporcionar a todos los medios reales de ejercer ese derecho formalmente universal”. (Bourdieu, 1999: 95)

Por todo ello se prepararon entrevistas y no encuestas altamente estructuradas. Entrevistas hechas a sujetos de los que se conoce su situación social y cultural. Además, se consideró la necesidad de utilizar un apoyo técnico, basado en Nud·ist, para poder captar toda la complejidad de las respuestas y de los contextos en que se producen.

2. Un análisis diferente de las entrevistas

Cuando se realiza investigación social basada en entrevistas, al margen de otros objetivos de investigación, se plantea la cuestión sobre cómo ocurrieron las cosas “en realidad”. Se buscan datos que no dependan de las subjetividades del investigador y del entrevistado, y en ocasiones se llega a asumir la existencia de verdades universales sobre la forma de actuación humana, se vuelve al modelo positivista.

Ciertamente, la investigación basada en entrevistas no encaja en los presupuestos positivistas clásicos, desde los cuales la evidencia puede ser en todo caso “manipulada” pero nunca fabricada. En efecto, en la investigación basada en entrevistas la evidencia se “hace”, en el sentido de que es el resultado del discurso subjetivo del entrevistado guiado a su vez por las cuestiones planteadas subjetivamente por el entrevistador. La evidencia no existía hasta que no se grabó. Incluso después de ser grabada sufre nuevas alteraciones. Primero en las transcripciones, luego en el tratamiento de la información (creación de categorías, codificación, establecimiento de relaciones, etc.) y, más tarde, en la publicación, puesto que lo transmitido a través del habla no queda igual al ponerse por escrito una vez –y menos, sucesivas veces–. La “traducción” nunca es absolutamente fiel. (Raleigh, 1994: 4)

Las objeciones a la investigación basada en entrevistas, tienen cada vez menos peso. Las ciencias sociales dejan de situarse en el viejo esquema que distinguía un mundo verdadero de otro falso y reconocen la necesidad de los referentes heurísticos alternativos. En ese contexto surgen y son escuchadas las propuestas de Bourdieu, y antes las de Foucault: detrás de lo que sabemos y somos no hay evoluciones lineales o destinos, no hay verdad, sino “la exterioridad del accidente”. (Foucault, 1988: 28) El investigador debe hacer surgir la historia de los conceptos que utiliza como acontecimientos en “el teatro de los métodos”. (Ibídem, 42)

La entrevista, por su particular puesta en escena, ¿no estará especialmente indicada para esa dramatización de contradicciones y de las tensiones que se dibujan y desdibujan en la memoria del entrevistado?

Sin embargo, el fenómeno complejo de la desacralización de las ciencias –y de sus repercusiones para los métodos, y en particular para la entrevista– está ligado también a los problemas que suscita el cambio social y cultural en las últimas décadas. El presupuesto por excelencia de la entrevista es la identidad del sujeto. Se entrevista a sujetos identificables, suponiendo una identidad definida como fundamento de las certezas. Pero sabemos que la identidad consiste en una yuxtaposición de papeles sociales que cada uno representa, como hijo o padre, como hombre o mujer, como alumno o profesor.

Desde hace un tiempo esos papeles sufren un proceso de desestructuración. Tanto en la familia como en la escuela, las dos agencias socializadoras clásicas, se tienen problemas para llevar a cabo la labor de orientación de los niños y los adolescentes en el terreno de las normas de acción y los valores morales que las informan. De ahí que autores como Touraine glosen el final de los días del homo sociologicus convencional, de ese sujeto inventado por los investigadores sociales (Touraine, 447-449). Si a esta tendencia añadimos el nacimiento de nuevos valores culturales, tales como la impredictibilidad creciente de los sucesos sociales o la apuesta por una concepción de la personalidad dúctil en aras del ideal de la autorrealización (O’Connor, 1989: 175 y ss), estaremos en condiciones de entender mejor la recuperación actual del protagonismo de la subjetividad.

Es lógico que en este contexto la investigación basada en entrevistas aparezca como método de investigación pertinente cumpliendo la función ritual de una “confesión”. Algunos han llegado a hablar, pensando en el uso creciente de las entrevistas para la reconstrucción de trayectorias, del “síndrome biográfico” en el cual se apoyarían los desarrollos recientes de la metodología, al darse cada vez más importancia a los procesos de memoria individual y colectiva, a los relatos que recogen las experiencias vitales de los sujetos. (Santamarina y Marinas, 1995: 260)

El proceso de flexibilización y debilitamiento de las estructuras sociales básicas permite otra lectura positiva, para la investigación basada en entrevistas, al analizarse el concepto “flexibilización”. Los papeles sociales suelen apoyarse en oposiciones bipolares –administrador/ administrado, padre/hijo, hombre/ mujer, adulto/niño, empleador/ trabajador, etc– articuladas en relaciones de subordinación. La pérdida de fuerza coercitiva implica la difuminación del objeto de poder en las relaciones sociales tal y como se presentaba al investigador social. Las formas de flexibilización son diversas, pero se puede considerar que al margen de casos extremos – de los cuales es fácil pensar que nos hemos alejado en términos generales– como el del sometimiento físico del esclavo, hay que contemplar las relaciones de subordinación desde la óptica de cierta reciprocidad compleja.

Estos cambios afectan a los métodos de investigación. Las relaciones se hacen más complejas, la flexibilización evoluciona haciéndose menos visible socialmente, se vuelve, diríamos, más eficaz. La observación empírica, el análisis de los ficheros de gestión de poblaciones (censos, datos educativos, datos económicos, etc.) y los documentos escritos no son suficientes para dar cuenta de esta complejidad. El análisis de los discursos se hace necesario para desvelar el entramado de intereses y valores a que da lugar el sistema de comportamientos.

En este contexto hay que recordar que, los investigadores que utilizan entrevistas, deben tener presentes siempre unos presupuestos autolimitadores –el etnocentrismo, los motivos profundos para la realización de las entrevistas a los grupos “sin voz”, la “violencia simbólica” que suponen los valores y sentimientos que filtra el investigador–. Sociólogos como Bourdieu han desarrollado en este punto los conceptos de “vigilancia epistemológica” o “vigilancia de la vigilancia” de G. Bachelard. Ésta no se refiere sólo a la aplicación exhaustiva de las técnicas objetivas de investigación o a la búsqueda de los adecuados procedimientos de análisis estadísticos y formulación de resultados sino, sobre todo, al conocimiento y estudio de las condiciones de producción y aplicabilidad de las mismas a los objetos de la investigación. Bourdieu recomienda evitar la “sociología espontánea”, romper con la “ciencia infusa” que representa el “sentido común”. Pero al mismo tiempo no debemos caer en un artificialismo absoluto según el cual asumamos que los hechos sociales tienen una naturaleza totalmente independiente de la voluntad de los individuos; deberíamos descubrir las conexiones entre el fenómeno cultural concreto y las condiciones sociohistóricas en las que cobra vida.

También plantea la necesidad de aspirar a “construir el objeto” que estudiamos más allá de posiciones empiristas o positivistas. Las hipótesis no surgen espontáneamente, sino partiendo de construcciones teóricas previas.

Las entrevistas no constituyen una solución para la tentación objetivista, porque la historia que reconstruyen no puede tomarse como la única o “la auténtica” construcción de la realidad. Ni lo real evocado es siempre real (en general o en sus consecuencias), ni en las interacciones los actores sociales dotan ex novo de significado a sus prácticas. De la misma manera, tampoco es el actor social entrevistado un mero títere de estructuras socioeconómicas e ideológicas. Los sujetos de la entrevista no se someten dócilmente a las categorías de la historia o de la sociología –o de cualquier otra disciplina–; “más bien tratan de contar los restos que aquéllas no logran ahormar”. (Santamarina y Marinas, 1993: 14)

Otra posibilidad poco explorada aun, es la de extraer una lección útil de la crítica postestructuralista, el aprovechamiento de la obra de Derrida a favor del uso crítico de la entrevista y su reivindicación de la escritura frente al habla. Como se sabe, su crítica al “logocentrismo” es una crítica a lo que él denomina “fonologocentrismo”, basado en las estructuras de poder que históricamente se han mantenido a través del vehículo de la “voz de la verdad” (“en el principio era la palabra”). A la escritura le queda el papel de resistencia; siempre, claro está, que no sea “escritura sagrada”. (Derrida, 19892 ).

El mismo esquema podría invertirse sin alterar su sentido fundador, crítico. Así como la escritura de la resistencia es en realidad un arma de subversión contra las estructuras fuertes de autoridad – del documento oficial que registra lo importante para el sujeto de poder, podríamos decir–, así también las hablas y las conversaciones pueden superar, desbordar, los discursos oficiales siendo discursos alternativos. O en el caso de la cinta magnetofónica que graba la entrevista, la apropiación de un sentido único es algo quizás imposible de obtener, pues el juego de los objetivos de investigación y de la improvisación hacen difícil la reconstrucción completa y posterior del investigador. Cabe, pues, asignar a las entrevistas –y sobre todo a una manera de hacerlas que siguiera las estrategias subversivas recomendadas para la escritura y la lectura por Derrida, las cuales deben aplicarse directamente a la fase de la transcripción–, el papel de alternativa crítica al sentido auténtico asignado por la metodología tradicional a los textos y las respuestas presentadas sobre soportes escritos (encuesta estructurada, autoinformes, etc.). Es más, los registros orales remiten unos a otros, entrecruzan sus significados y testimonian la dificultad de fijar una “verdad”, de modo que esa forma de trabajar con las entrevistas se adapta mejor a la imagen de “diseminación” que defiende Derrida de la escritura, diseminación que supone sencillamente el extremo de la concepción de la ciencia como interpretación.

Pese a que ninguna etiqueta recoge de forma clara y general las nuevas propuestas, las tendencias que se han apuntado muestran una cierta coherencia. Tenemos una crisis de los roles sociales tradicionales que nos instalaban cómodamente a todos –como homo sociologicus– en el orden social, definiendo estructuras con los límites claros del refugio (familia, empresa, estado, partido, sindicatos, barrio). Tenemos también una crisis de la moral de las certezas universales, así como una liquidación del paradigma positivista, refugio en el que se instalaban confortablemente las ciencias naturales y menos cómodamente las ciencias sociales. Tenemos, en fin, una conciencia de la crisis de los modelos, universalistas o académicos –es decir, de las distintas escuelas–. En este contexto analizar qué significan realmente –y de dónde vienen– el relativismo o las metodología cualitativas

“...existe una pluralidad de interpretaciones, o de sentidos, no se puede decidir la superioridad de una sobre las otras por su ligadura con la objetividad del mundo. Esto no es necesariamente relativismo, sobre todo porque se puede definir exclusivamente sobre la base de la creencia precisamente en la existencia de esa unívoca realidad objetiva.” (González, 1989: 12)

La connotación revolucionaria, en el sentido de dar la vuelta a los parámetros que habían definido nuestros marcos de actuación y pensamiento como investigadores sociales, se observa claramente en las obras de Bourdieu. La entrevista puede encajar en esta lectura desde el momento en que, a su manera, hace visible aquello que quedaba oculto y olvidado, al hacer públicas las versiones de los dominados, de quienes habían resistido “sin voz” entre los bastidores de la historia de los grandes acontecimientos.

El relato, la interpretación, narrados en primera persona, suscitan en el lector cuestiones insolubles – ¿es un cuento?, ¿qué clase de cuento?–, suspende la oposición entre lo verdadero y lo no verdadero, descalifica el proyecto hermeneútico que postula el sentido verdadero del texto.

3. Procedimientos Metodológicos

El cambio de perspectiva epistemológica, de acuerdo al discurso crítico planteado, requiere de su traducción metodológica. Es en el terreno del cambio de enfoque en el que tiene sentido el uso de herramientas como Nud·ist. Para todos los que conocen el programa, es evidente que una de las potencialidades que ofrece Nud ·ist es la posibilidad de comprender el significado contextual que se desprende de un conjunto de oraciones, expresiones, que no se han producido en forma de un discurso coherente (Van Dijk, T. 1978). Sabemos que en las entrevistas se va produciendo, se va construyendo, el significado, se va expresando, a lo largo de diversas intervenciones.

Habitualmente el discurso oral ha sido menos abordado que el escrito, tal vez por la dificultad metodológica que implica su estudio. También por el supuesto implícito de que los procesos de base de la comunicación verbal pueden ser similares a los utilizados en la comprensión de textos escritos. Con las herramientas de análisis que ofrece Nud·ist, se puede abordar el tratamiento del discurso verbal, dado que se trabaja descubriendo cómo se comunica, incluyendo análisis sobre la dimensión pragmática, y no exclusivamente semántica, de la comunicación.

A partir de las entrevistas realizadas en nuestra experiencia como investigadores sociales siempre se obtuvieron las respuestas de cada sujeto (individuos), así como las respuestas del conjunto (conjunto informantes). Los resultados obtenidos del uso crítico de las entrevistas, en relación al análisis cualitativo realizado, permiten obtener dos grandes conclusiones:

1) Como se indicó en la introducción, los actores sociales construyen diferentes representaciones desde las cuales perciben la realidad en la que actúan, a otros actores y a sí mismos3 . Estos modelos de referencia de carácter social también son los principios desde los cuales se definen los posicionamientos y las conductas de los actores. Se trata no sólo de explicaciones, sino también prenociones (que son racionalizadas a posteriori).

2) La expresión de las representaciones en las entrevistas, se puede comprender, sin reducir su complejidad semántica y pragmática, de forma muy operativa con el apoyo de programas de análisis cualitativo como Nud·ist.

Las conclusiones anteriores corroboran la importancia que la comprensión de discursos orales, mediante el apoyo del software adecuado, puede tener para el investigador social y educativo. Debe destacarse que incluso la comprensión de discursos sencillos y breves puede convertirse en una tarea muy compleja, especialmente cuando se trata de trabajar con unos cuantos sujetos en situaciones de entrevista o de grupos de discusión. Al respecto, se puede destacar que dichos discursos son, como mínimo, ‘dialógicos’ en cuanto a que son dos “enunciadores” los responsables de la estructuración, el investigador y cada uno de los entrevistados o participantes en los grupos. En ese sentido se convierte en un trabajo complejo el análisis en profundidad y sólo la simplificación ignorante del investigador reduce dicha complejidad. Si además se incluye la comprensión de los capitales simbólicos implicados, los aspectos de construcción de significados, los aspectos pragmáticos implicados en la comunicación, etc., el análisis sin ningún apoyo puede exigir de una gran simplificación para poder abordarlo.

Al margen de todo ello, el procesamiento del discurso (partiendo del significado de las oraciones hasta construir el significado global del texto en un contexto sociohistórico concreto) implica una serie de habilidades cognitivas y opciones críticas que debe poseer el investigador. Habilidades, conocimientos y opciones que se deben formar para poder considerarse investigadores, pero que serán potenciados, al menos parcialmente, con el uso del software para el análisis cualitativo. Este planteamiento, completamente aceptado cuando se trata del análisis de datos cuantitativos, habiéndose desarrollado exponencialmente el uso de programas como SPSS u otros, todavía no es evidente en el contexto de la investigación cualitativa. Textos de referencia para el uso crítico de la entrevista, como los que forman La misère du monde (Bourdieu, 1993), fueron completamente desarrollados al estilo tradicional, obteniendo resultados impresionantes, pero estamos seguros que el tratamiento realizado hubiera sido potenciado, permitiendo nuevas opciones de análisis, con el uso de herramientas como Nud·ist.

 

Citas

1 Para ampliar la información sobre el programa puede consultarse la página oficial http://www.qsrinternational.com. También son muy recomendables los trabajos de Richards y Richards (1993), Miles y Weitzman (1994) o Gahan y Hannibal (1998) en inglés; así como los de Rodríguez et al (1993), Gil et al (1999) y Gil y Perera (2001), en castellano.

2 Ver la sección titulada “Lo que quiere decir hablar” 123-144, en la que siguiendo la semiología de Hegel vuelve a pensar sobre las relaciones entre escritura y habla.

3 Un buen ejemplo de análisis de representaciones se encuentra en el trabajo de Fermín Bouza (1998).

 

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* Estudios de Filosofía (UIB), Sociología (UNED-UAB) y Trabajo Social (UIB). Desde 1996 es Profesor TU de Métodos de Investigación, Departamento de Ciencias de la Educación, Universidad de las Islas Baleares. E-mail: Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla. ** Psicóloga (UIB). Profesora TU de Inadaptación Social, Departamento de Ciencias de la Educación, Universidad de las Islas Baleares. E-mail: Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

*** Pedagogo (UIB). Profesor interino de Pedagogía Social, Departamento de Ciencias de la Educación de las Islas Baleares. E-mail: Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla. Los tres profesores forman parte del Grupo de Investigación y Formación Educativa y Social.


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