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Editorial

Este número de la revista NÓMADAS busca plasmar las maneras como las diferentes líneas de investigación del Departamento de Investigaciones de la Universidad Central han ido construyendo paulatinamente una serie de preguntas en torno a la subjetividad y, con ello, han ido componiendo un campo problemático común, apoyándose en debates que buscan poner en tensión las nociones, conceptos y métodos constitutivos de sus “puntos de vista” para obrar con los objetos de investigación que les son particulares. Esta tensión, necesaria al proceso investigativo, interpela y convoca a otros autores que desde sus propias perspectivas participan también en la construcción de la pregunta por el sujeto y cuyas “lecturas” hacen contrapunto a los textos del DIUC.

El tema monográfico se ordena alrededor de las siguientes cuestiones mayores: los modos de producción de subjetividad, la constitución de identidades y la posibilidad de lo singular, en la dialéctica que esto supone, a saber, sujeción y resistencia. En efecto, algunas de las problematizaciones que ocupan a los investigadores de las ciencias sociales tienen que ver con la indagación, en la contemporaneidad, por aquello que instaura lo que los individuos pueden ser y hacer, lo que los gobierna, lo que los reconoce. Problematizaciones que, emplazando al individuo como objeto de conocimiento, elaboran (en el sentido de trabajar en ello), los saberes y las formas de dominación que lo inducen a hacer suya una verdad con la cual constituirse como sujeto.

Los modos de producción de subjetividad, es decir, la diversidad de prácticas, técnicas y estrategias que concurren en la formación de un determinado régimen de subjetivación, responden entonces a la multiplicidad de campos en los que el individuo es objetivado como sujeto, a las tecnologías con las que esta objetivación opera en él y a los aparatos o marcos institucionales que la instauran. Procesuales y, por ello dinámicos, los modos de producción de subjetividad son concomitantes con las formaciones sociales que hacen una época, que hacen del individuo un sujeto de su tiempo. Los campos de objetivación del sujeto se corresponden entonces con estas formaciones sociales situadas en una determinada temporalidad, en este caso lo contemporáneo, y en un determinado lugar, en este caso Occidente.

Regímenes de subjetivación en los cuales el individuo es preguntado, nombrado, ordenado, regulado, homogeneizado, intervenido, moldeado, desde las formaciones sociales que le son inherentes. Así, por ejemplo, los modos de la producción económica, los de la pertenencia social, los de la comunicación, los de la ciencia, entre muchos otros, entendidos como constitutivos de las formaciones sociales particulares de una época, los cuales, en cuanto diferencian, separan, especializan, objetivan al sujeto como sujeto económico, sujeto de comunicación, sujeto moral, sujeto de saber, sujeto de gobierno.

Asimismo, cada uno de estos campos, o ellos en su conjunto, pone en marcha tecnologías con las cuales producir la forma de subjetivación que requiere, técnicas y estrategias de normalización, de disciplinamiento, de control, de individuación, de homogeneización. En suma, modos de hacer que responden a determinados saberes y que, a la vez que modelan al individuo según lo que le es dado ser, lo conducen a reconocerse a sí mismo bajo esa forma de ser. También pone en marcha a las instituciones que hacen funcional el conjunto constitutivo de los regímenes de subjetivación, al ser éstas quienes realizan las operaciones por medio de las cuales se aplican las tecnologías. Instituciones tales como la escuela, la familia, la fábrica, que, por ejemplo, disciplinan al individuo para formar al hombre “blanco, americano y medio”, en síntesis, al sujeto normal.

Así entendida, la producción de subjetividad constituye, en última instancia, el modo como cada cual es reconocido y se reconoce a sí mismo, como es pensado y se piensa a sí mismo, como es moldeado y opera sobre sí mismo, como es identificado y se fija en su propia identidad.

Estas configuraciones logradas por los diversos regímenes de subjetivación, tienen su punto de inflexión en el momento en que desde ellas y con ellas se bosquejan los entornos de lo singular. Así, la producción de los individuos en el capitalismo actual no opera sólo en un sentido de maquinarias puestas en marcha para normatizar sino que implica también la producción de aquello que permite crear una noción de diferencia particular a cada sujeto; diferencias y particularidades que son hábilmente comercializadas por el mercado en las industrias de la identidad y los estilos de vida que de allí se generan.

De este modo es que el “yo” singular, mediante un ejercicio reflexivo, enuncia su condición echando mano de tales mecanismos para ordenar su biografía-eje del tiempo interiorizado-y posicionarse en el entorno social-eje de los espacios de la interacción-. Tiempos y espacios múltiples en la medida en que en su dimensión subjetiva, en las narrativas que hacemos de nosotros mismos, ya no son ni el tiempo histórico como tal ni el entorno social estructural sino los fragmentos de ambos; tiempos interiores no siempre ligados a cronologías lineales sino fluctuantes entre las velocidades del cambio o las inercias de un tiempo que no fluye, prolongados como en cámara lenta para, en todo caso, mantener las relaciones de poder. Posiciones que no son permanentes, como quiso ver la sociología funcional con su idea de los roles y los libretos sociales, sino que se mueven en juegos de negociaciones inestables y en constante modificación.

Entre el mundo de las tecnologías que subjetivan y los mundos de lo singular, se encuentran una serie de instancias en las que se debate la relación con los otros, las formas de la convivencia, los tipos de pertenencia y los sentidos de lo grupal y lo colectivo. A manera de movimientos entre lo global y lo local para algunos, de tensiones entre la masa y el individuo, como dicen otros, o de ruptura del límite entre lo cibernético y lo orgánico anunciada por otros más, se bosquejan en las sociedades actuales otras formas de la socialidad y del estar juntos que en medio de estertores preparan los lienzos para los nuevos rostros y las nuevas miradas de las subjetividades contemporáneas.

 

DEPARTAMENTO DE INVESTIGACIONES


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