Spanish English Portuguese

 

  Versión PDF

 

Editorial

Con el tema monográfico que hoy presentamos, NÓMADAS completa dos números dedicados a la reflexión sobre el género. La edición número 6, publicada en abril de 1997 y a la cual denominamos Género: balances y discursos, logró un estado del arte sobre el conocimiento académico e investigativo alcanzado en torno a esta problemática, mostrando énfasis temáticos y analíticos particulares inherentes al feminismo, la masculinidad y la homosexualidad. La mirada de entonces aludía más al ámbito colombiano.

La sección monográfica de la edición 14 que estamos entregando centra sus análisis en torno a los procesos de construcción de feminidades y masculinidades, a partir de los hallazgos y teorizaciones del proyecto Arco Iris: una mirada transformadora a las relaciones de género en laescuela, adelantado por el Departamento de Investigaciones de la Universidad Central (DIUC) en Bogotá; también a partir de los resultados de estudios sobre las prácticas docentes, vistas desde la perspectiva de género en Colombia y de un conjunto significativo de la investigación internacional en este campo en el que concurren estudiosos y estudiosas de reconocida trayectoria cuyos trabajos se vienen desarrollando desde países como Finlandia, Inglaterra, España, Argentina, Estados Unidos y Australia. Este fundamento investigativo inherente a las colaboraciones de NÓMADAS, parte constitutiva ya de su lenguaje, aleja los escritos del discurso especulativo e incluso ensayístico, y apuesta decididamente a compartir los abordajes metodológicos, los encuentros y conceptualizaciones rigurosas en este caso sobre las relaciones de género en la escuela, dueñas, las más de las veces, de referentes de investigación de corte etnográfico, sin desdeñar la contribución de enfoques históricos o de perspectivas más preocupadas por lo cuanticualitativo.

El mapa trazado para este número organiza los escritos desde cuatro coordenadas que enrutan las reflexiones alrededor de las tramas culturales que se tejen en la escuela, la relación entre los discursos y las prácticas de los (las) docentes, las maneras como se aborda el conocimiento en distintas áreas del saber y del hacer escolar y las nuevas propuestas encaminadas a fracturar las polaridades de género auspiciadas por esta institución.

La primera, referida a las tramas de la cultura escolar, presenta una propuesta teóricometodológica para el análisis cualitativo de las relaciones de género en la escuela; asume el aparato escolar como escenario propicio al entrecruce de diversas influencias culturales, desde esas endógenas como podrían serlo las culturas académica e institucional y la atmósfera sociomoral, hasta aquéllas que ponen en evidencia el conjunto de lo social en el cual concurren la política, la multiculturalidad o la ciudadanía.

La segunda, alude a los discursos y prácticas de la docencia desde donde se contrastan las narrativas de maestros y maestras en torno al género con sus prácticas pedagógicas y con sus trayectorias profesionales; apela directamente a unos y a otras para examinar las falencias que arrastra el modelo coeducativo y los ejes y potencialidades que pujarían por su necesaria transformación. La tercera, convoca investigaciones particulares sobre los distintos abordajes del conocimiento adentrándose en el análisis de dos áreas curriculares específicas: las matemáticas y la educación física en el propósito de estudiar no sólo el peso de las diferencias y estereotipos de género en el desempeño intelectual y corporal sino las implicaciones que estas perspectivas acarrean en los procesos de subjetivación.

Finalmente, la coordenada fracturas de la polaridad da cuenta de estudios llevados a cabo recientemente en torno a la construcción de la masculinidad así como de estrategias pedagógicas de género aplicadas en los últimos años en numerosas instituciones educativas del mundo. Una mirada de conjunto a estos apartados y al de los artículos que los constituyen permite, por otra parte, señalar distintos tránsitos temáticos que, no obstante haber surgido en momentos diversos de las últimas décadas -algunos de ellos traslapados-, denotan el valor social de la ciencia y la investigación y pueden entenderse ya como un acumulado sobre las construcciones de género en la escuela; acumulado que lejos de perfilarse como propuesta homogénea y en mesurada evolución, se configura como un campo de tensiones:

Del sexo al género. Es el tránsito más antiguo en tanto se remonta a mediados de los setenta; sin embargo, sus planteamientos guardan plena vigencia pues como lo señalan distintas de las investigaciones concurrentes en este número de NÓMADAS, gran parte de las interacciones desarrolladas en los centros educativos, de las normativas institucionales y de los imaginarios que las soportan, adolecen de una esencialización que demanda de los y las estudiantes comportamientos fundamentados en creencias de que “por naturaleza” o como efecto de la diferenciación anatómica sexual existen modos “correctos” de ser mujer o de ser hombre y como tales se constituyen en un a priori de la socialización. En oposición a ello, algunos de los autores y autoras invitados (as), abordan los procesos sociales de construcción de las subjetividades generizadas femeninas y masculinas, presentes en los centros educativos, y analizan críticamente los costos que tales procesos conllevan en las relaciones con el conocimiento y en el conjunto del desarrollo de las potencialidades humanas. Desde la conceptualización de determinados artículos, la noción de generización se hace equivalente a la de corporización, lo que implica un reconocimiento de la materialidad del género visto como cuerpo pues examina el conjunto de prácticas y discursos que configuran la corporeidad y, por lo mismo, el género de niños, niñas y jóvenes en la escuela.

De un modelo singular a uno plural. Hasta los años ochenta la fuerza de la argumentación radica en los procesos psicológicos de internalización de los roles de género como pautas culturales demandantes. La investigación posterior debilita esta óptica universalizante al poner de manifiesto la historicidad y variabilidad de los modelos de feminidad y masculinidad y enfatizar las interdependencias mutuas, entre otros, con los sistemas económico y social. Este tránsito es coherente entonces, con el paso de una perspectiva psicologista a una etnográfica y socioconstruccionista que subraya el impacto de variables como la edad, la clase social, la etnia y la cultura de referencia y que, en diálogo con ellas, ve la subjetivación como un proceso de construcción interaccional escenificado en culturas locales específicas.

Del género como sinónimo de lo femenino a una perspectiva relacional. El género adquiere en los últimos años un estatus relacional en tanto el estudio de las relaciones en él involucradas y las motivaciones hacia una transformación positiva y equitativa de las mismas dejaron de ser asunto exclusivo de mujeres para entenderse ahora como problema que atañe a la sociedad toda. Empieza a superarse una escisión hasta cierto punto mecánica y simplista de asumir a las mujeres como víctimas y a los hombres como victimarios, para comprender que existen jerarquías –muchas de ellas opresivas, violentas y deshumanizantes–, al interior de los grupos tanto femeninos como masculinos. Distintos artículos fundamentan conceptos como regímenes, sistemas y estructuras de género, relativizando así una cierta obsesión por las identidades genéricas como ejes de la vivencia social. Esto lleva a pensar que, como lo señala Connell en uno de sus trabajos, la construcción y reconstrucción de las relaciones de género configuran “un proceso político que afecta el balance de intereses en la sociedad y la dirección del cambio social” en su conjunto.

También la escuela, espacio de las reflexiones sobre el género en esta edición de NÓMADAS, ha protagonizado distintos tránsitos entre los cuales aquél que la rescata de su condición de simple reproductora de ideologías, discursos y saberes para entenderla ahora como escenario dialéctico del poder, resulta fundamental en los análisis de diferentes artículos. Los estudios críticos, sin lugar a dudas, erosionan el ideal burgués de la escuela como potenciador de la igualdad social y develan sus mecanismos de reproducción del statu quo. Sin embargo, corrientes contemporáneas de la sociología crítica y los trabajos de Foucault, particularmente, trascienden esta frontera y abren las compuertas posibilitando el entender a esta institución como un escenario también de resistencia a prácticas y concepciones retardatarias de la generización. Por ello, el asunto del poder no reduce su importancia sino que, por el contrario, adquiere renovados bríos tras el análisis de sus dispositivos específicos en el ámbito escolar: de orden ideológico, interaccional y pedagógico los cuales, por otra parte, suelen encontrarse distantes de la superficie organizativa institucional o de sus directrices normativas y documentales para anidarse cómodamente en lo que conocemos como el currículo oculto.

Desde otro ámbito, si bien el modelo coeducativo se asumió en su génesis como conquista para construir una igualdad de oportunidades educativas hacia las mujeres, varios artículos señalan cómo el manejo del modelo, no su filosofía, terminó convirtiéndolo en numerosos casos en un simple aparato formal que, ciertamente, contribuyó en el incremento de la escolarización femenina, además de posibilitar espacios compartidos por hombres y mujeres; sin embargo, al mismo tiempo, permite contenidos y tonos interaccionales reproductores de diferencias en el acceso al conocimiento y de minusvaloraciones sociales, desarrolla pedagogías excluyentes en áreas específicas como la educación física o las matemáticas y continúa auspiciando un régimen fáctico de separación por sexos disfrazado de ropaje coeducativo. Quizás estas evidencias son las que llevan a Susan Bailey, una de las autoras, a considerar este modelo como una “estafa” tanto para las muchachas como para los muchachos de las escuelas contemporáneas. Esta crítica no significa avalar incondicionalmente, como se experimenta en algunos países, la creación de nuevos espacios unisexuales o la separación por sexos para el desarrollo de asignaturas como matemáticas y ciencias; implica generar una conciencia de la escuela como institución y de los y las docentes como grupo en torno a los aprendizajes diferenciales impartidos para los distintos géneros en los mismos contextos educativos.

Esta conciencia y nuevos desarrollos investigativos, unidos a necesarios debates públicos, podrían allanar el camino hacia el desarrollo de estrategias pedagógicas que promuevan la verdadera equidad de oportunidades educativas y permitan el logro de las aspiraciones originarias de la coeducación. Si así avanzamos, estaríamos contribuyendo, por demás, a unas nuevas teleología y política de las ciencias sociales que harían visibles los procesos sociales que actúan en contra de la equidad y la igualdad de la educación y del conocimiento, y permitirían la democracia y la justicia social para todas y todos…

DEPARTAMENTO DE INVESTIGACIONES


Contáctenos

Instituto de Estudios Sociales Contemporáneos – IESCO

Carrera 15 No. 75-14, pisos 6° y 7°

Bogotá, Colombia

Tels. (+57-1) 3239868 ext. 1613 – 1615

Correos electrónicos: nomadas@ucentral.edu.co