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Editorial

Convocar la reflexión sobre el género en su sección monográfica implicó para NÓMADAS un abordaje amplio de la problemática; sólo así se posibilitan diversas formas de entendimiento y uso de la categoría, las cuales son resultado de construcciones históricas específicas. Indiscutiblemente los estudios sobre género han permitido, entre otras, visibilizar prácticas discriminatorias, ordenamientos socioculturales que favorecen la inequidad y discursos científicos que, con apariencia neutral, se sustentan en una racionalidad androcéntrica; pero también es cierto que al amparo de este término, en ocasiones por efecto de una reacción prejuiciada, se plantean interpretaciones que tienden a ocultar sentidos profundos de las relaciones sociales. Ello es producto de que la construcción crítica de la categoría género en Ciencias Sociales, como puede suceder con otras nociones, toma como punto de partida representaciones del sentido común, las cuales, en este caso, conforman un orden simbólico que define excluyentemente lo distintivo de lo femenino y lo masculino.

El tratamiento del tema aquí desarrollado busca abrir el espacio para dar cabida al examen de la problemática de la mujer, al lado del análisis de cierto resquebrajamiento de la legitimidad de dominación del paradigma masculino; igualmente, a la presencia del fenómeno de la homosexualidad en cuyos discursos se cuestiona, particularmente, la lógica cultural reduccionista del género, sustentada en la tradicional oposición binaria. Ello bajo la perspectiva de realizar una discusión teórica sobre los conceptos en juego y un primer balance del estado de la investigación en Colombia frente a algunos de sus aspectos básicos.

Como lo exponen varios de los articulistas, es preciso destacar que la categoría género ingresó en la academia bajo una aparente neutralidad política, facilitando así la presencia de las reivindicaciones feministas. Reivindicaciones que cuestionaban la desigualdad pero al mismo tiempo resaltaban la diferencia en la condición social de la mujer. Este momento de reflexión teórica siguió a una ‘primera ola‘ caracterizada por la institución de prácticas transformadoras de la vida cotidiana y prácticas políticas de los movimientos de mujeres (Cfr. Estrada, Fernández). Igualmente los movimientos reivindicativos homosexuales usaron la categoría género para distinguir lo corporal de los ordenamientos socioculturales construidos sobre esta referencia, y se unieron al debate relacionado con la igualdad y la diferencia para desnaturalizar su condición y mostrar que el rol de género es producto socializador de las valoraciones de lo femenino y lo masculino (Cfr. Serrano, Colón).

Un momento adicional en la discusión, enfatizado en varios trabajos, ubica la discriminación de género en las relaciones de poder que legitiman el ejercicio de la dominación. Poder que resulta eficaz por los discursos que lo instituyen y entre los cuales se encuentra el discurso del saber. En este sentido se entiende la categoría género como analítica pues permite elucidar las condiciones sociohistóricas e interrogar y criticar los cuerpos teóricos de las ciencias sociales construidos desde el universo de lo masculino. Sin embargo, ante la tendencia a integrar lo minoritario del discurso femenino en la normalidad (razón occidental masculina), se propone en cambio acceder a los procesos de feminización en lo social –singularización– a través de la creación, de tal forma que se sustantive la categoría género en las ciencias sociales (Cfr. Zuleta y Daza).

Paradójicamente, el desarrollo investigativo sobre género en Colombia, en general no se corresponde con los avances teóricos evidenciados en su tratamiento, a pesar de constituirse en un campo de gran potencialidad para conformar matrices transdisciplinarias que develen lo históricamente invisibilizado en las relaciones de poder y para debatir las concepciones naturalizadas de las disciplinas sociales y de la cultura en sentido amplio.

En efecto, según algunos de los balances presentados aquí, en diversas ocasiones se equipara la categoría género con el concepto de mujer y el amplio espectro que va de la femineidad a la masculinidad se reduce a sus extremos en relación de oposición excluyente. Otras veces no se trasciende la mera denuncia, la reivindicación coyuntural o la descripción sectorizada y puntual de la situación de algunos grupos de mujeres, de tal manera que el dato, las cifras estadísticas o las historias de vida no permiten revelar los sentidos profundos de las relaciones sociales y generar condiciones capaces de configurar modelos culturales de ruptura. Así mismo, se ha mostrado cómo una buena proporción de investigaciones se orienta a examinar críticamente las políticas y la normatividad que nos rige, pero tan sólo bajo la perspectiva de la inclusión de núcleos femeninos y masculinos marginados, sin destacar las estructuras de dominación y las múltiples tramas de relaciones de poder que crean y recrean la marginalidad en general.

No obstante, estas limitaciones de los estudios sobre género en nuestro país no le son exclusivas. Nuestras ciencias sociales adolecen de estrechez de miras como consecuencia de su provincialismo, la hegemonía de acercamientos unilaterales de corte positivista y funcionalista y la ausencia de una verdadera comunidad académica dispuesta al intercambio y al debate autocrítico de sus resultados e interpretaciones. Ello no impide reconocer que en los últimos años la visión del fenómeno del género en Colombia comienza a hacerse más compleja. La progresiva aproximación a la literatura internacional sobre el tema, la relativa abundancia de eventos y publicaciones en los que se profundiza la discusión de sus problemáticas y el surgimiento de espacios múltiples de indagación investigativa, significan buenos augurios. Particularmente, es preciso destacar la creación de programas de postgrados en los cuales esperamos se asuma la perspectiva transdisciplinaria que el fenómeno reclama y que posibilitaría ampliar la mirada a los diversos matices de la realidad social y cultural que la ciencia convencional no ha permitido.

Como estamos convencidos de que la perspectiva de género se constituye en una de las formas privilegiadas para jalonar el desarrollo y cambio en las ciencias sociales y humanas, NÓMADAS, continuando su tradición, abrió sus páginas a diversas colaboraciones en donde las miradas sociológicas, antropológicas, literarias, psicológicas y filosóficas, entre otras, confluyen bajo la premisa de intentar una reconstrucción crítica del objeto de estudio.

Este es el propósito de la presente edición.

DEPARTAMENTO DE INVESTIGACIONES


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