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El sujeto de la educación

The subject of education

O tema da educação

Germán Muñoz González*


* Licenciado en Filosofía de la Universidad de San Buenaventura, Bogotá. Magister en Lingüística y candidato al Doctorado en Ciencias de la Información y la Comunicación de la Escuela de altos estudios en Ciencias Sociales de París. Investigador principal del Departamento de Investigaciones de la Universidad Central de Bogotá. Profesional del Area de Comunicación/ Cultura de la Fundación Social, Bogotá.


Resumen

El proyecto «Las Culturas Juveniles Urbanas vistas desde la Cultura Rock» propone abordar la comprensión de los actores juveniles bogotanos desde la dimensión cultural, desde sus propias auto-percepciones y desde la contemporaneidad de sus lógicas, éticas y sensibilidades. Una de las figuras que tradicionalmente han sido esenciales para definir al SER JOVEN es la de «estudiante». Sometemos a crítica desde este enfoque la simplificación reductora del Sujeto a un Rol.


Los modelos conceptuales para acercarse al «ser humano» pertenecen básicamente a la psicología cognitiva, a la economía política y a la filosofía. Sin embargo, preguntas tales como «Quién o qué es el sujeto? », «Quién o qué vendrá después del sujeto?», no le pertenecen a ninguna y los debates que se desarrollan contemporáneamente echan mano de metáforas espaciales y del recurso interdisciplinario. Evidentemente el sector educativo construye su propia noción de SUJETO: el «estudiante». A la luz de la investigación sobre CULTURAS JUVENILES queremos someter a análisis esa categoría e intentar posicionar una nueva aproximación a los jóvenes, desde sus propias percepciones y saberes.

El sujeto humano es difícil de «mapear». Ante todo porque no tiene límites precisos. Su aparente singularidad es en el fondo un conjunto de diferentes posiciones conflictivas que además, están en movimiento. No es fácil mapear algo que apenas es localizable en forma parcial en las coordenadas espacio-temporales, contrariamente a lo que pretendió la lógica de la Ilustración. Lo que se puede intentar es un acotamiento exploratorio del campo, a vuelo de pájaro en relación con nociones fundamentales -cuerpo, persona, identidad, self… raramente subjetividadque hay que recorrer, con especial cuidado, afinando su uso coloquial.

En realidad la subjetividad se constituye a través de las prácticas que las palabras relatan. Prácticas institucionales como los asilos, las prisiones y las escuelas.. más que alojar sujetos específicos, efectivamente los crean. Prisioneros y estudiantes son inconcebibles por fuera de las instituciones que les asignan dicha significación. En consecuencia las anteriores nociones (el cuerpo, el self, etc.) se convierten en espacios productivos de asignación a distintas posiciones discursivas.

Qué podemos decir del sujeto que sea útil para acercarnos a la comprensión del SER JOVEN? Parece haber un notable consenso acerca del término, con una excepción: que es un error pensar que el sujeto es un elemento primario del ser y que la noción cartesiana del sujeto como ser unitario compuesto de partes separadas -mente y cuerpo-, es universal, neutral y sin género. Actualmente, sujeto y subjetividad tienden a ser concebidos con arraigo en el cuerpo, como una composición federada de múltiples discursos/persona, más o menos unidos y orquestados por la narrativa registrada en diversas series de sentidos, no sólo la visión (el más noble de los sentidos, según Descartes, que lo confina a ser espectador más que actor).

Es claro que en los trabajos recientes se ha extendido el campo de sujeto y subjetividad, abarcando también el ‘mundo objetivo’ como se evidencia en la teoría del actor/red. Necesitamos entonces una nueva matriz antropológica en la cual el mundo objetivo se pueda reubicar y las antiguas ideas de sujeto y mediación sean reemplazadas por ‘entidades de geometría variable’ que permitan el traslado de categorías. La ampliada idea de subjetividad facilita la discusión de un ‘self ecológico’ que elabora conexiones entre lo humano y lo no-humano así como claves para una ética que fuerce a considerar el asunto de los límites de la vida y, nuevamente, categorías para el sujeto.

La noción de sujeto se ha construído históricamente en relación con otros conceptos: el sujeto se ha pensado a través de su relación dicotómica con el conocimiento (sujeto pensante- objeto), con la sociedad- historia (sujeto-sociedad, sujeto histórico, dominador o dominado, dominador-dominado) y con el lenguaje (sujeto-predicado). Es precisamente en estas áreas en donde se han producido los momentos de crítica a la noción de sujeto que fundan el pensamiento contemporáneo:

  1. Crítica al estatuto de la conciencia como instancia privilegiada y definitoria de la subjetividad.
  2. Crítica al sujeto trascendental.
  3. Crisis del lenguaje y por ende crisis del sujeto (o viceversa).

Estas referencias al sujeto contienen elementos que nos parecen particularmente importantes para la comprensión de las Culturas Juveniles Urbanas (más que de los Jóvenes, como ha quedado afirmado en el grueso de nuestra investigación):

  1. El carácter de «nube» del sujeto, esto es, la dificultad que opone al estudioso, mostrándose gaseoso, opaco, no-evidente. Tal vez ello se deba a que «el sujeto», no debe buscarse (solamente) donde pensamos que está, es decir, en la ficticia unidad que nos muestra un cuerpo, recipiente de un alma o un espíritu, gobernado por una conciencia y que tiene los ropajes de un género, una etnia y una clase. Desde Nietzsche se desarticuló la diferencia entre cuerpo y alma, y paralelamente se descubrió la existencia e importancia del inconsciente y se inició el estudio del sujeto en las ciencias sociales libre de sociologismos, se rompió el mito de la unidad…
  2. Hablar de un sujeto como una nube de energías interactuantes y cambiantes nos pone a dudar sobre la pregunta «Qué es el sujeto?». Si ese sujeto «es» donde no se piensa» y «busca-su-no yo-en-mí», qué sentido tiene querer definirlo en su esencia cuando lo que lo define es su volatilidad y movimiento?. Una opción puede estar en pensarlo a través de sus mutaciones, movilidades e inestabilidades. Esto es una apuesta conceptual por el movimiento, perfectamente coherente con los conceptos antes mencionados: sujeto descentrado, condición intersubjetiva, sujeto en construcción, etc.
  3. El referirnos a un vaivén entre una conciencia consolidada, móvil, inestable y el inconsciente.. es sumamente importante, pues debe quedar claro que hablar de un sujeto «escindido», «descentrado», «en construción»,»no dueño de sí», no es una apuesta absoluta por lo irracional ni mucho menos una apuesta por la sensibilidad «pura» o una renuncia a la creación de conceptos dentro de las ciencias sociales ni del uso de metodologías derivadas. El malentendido daría lugar a preguntas ingenuas: «Si se critica la razón por qué usar métodos derivados del racionalismo?».

Si se insiste en algún momento en la dicotomía existente entre lo racional y lo irracional, esa sería una división superficial que facilita la exposición de los planteamientos y el énfasis en la existencia de lo que la razón no domina, pero esa misma dicotomía razón-sin razón, es parte de una forma clásica de entender el mundo: verdad-falsedad, objetivo-subjetivo, concepto-afecto. El hombre contemporáneo es diferente del anterior: intuye-sufre-goza su inconsciente, es hijo de dos guerras mundiales (realmente tres) y posee una condición en cuya construcción han intervenido, quiérase o no, los medios masivos de comunicación.

Hablar de intersubjetividad y descentramiento no es un simple juego de palabras o pronombres, ni tampoco un subterfugio de los estructuralistas para diluir al sujeto entre las relaciones que lo componen; más parece un intento por comprender esa nueva condición humana que exige pensar el pensamiento de una forma diferente: no coleccionando conceptos y teorías que caen unos sobre otros dentro de una cabeza ilustrada, formando un sedimento como si hubiera armonía entre ellos. Todo ello para fingir que se han asimilado los «nuevos conceptos», sin comprender sus alcances y seguir pensando, actuando, criticando y diseñando metodologías sobre vetustos presupuestos acerca de un viejo-viejo sujeto.

Asumimos para la comprensión de las culturas juveniles urbanas dichos desarrollos sobre el sujeto y aclaramos que en nuestro panorama se propone un elemento nuevo y fundamental: el cambio, el movimiento y la mutación como lugar para pensar estas culturas juveniles.

De aquí se deriva que el sujeto- espectador (así nombrado en nuestro módulo sobre Recepción de Cine en Bogotá) nos parece un tanto estático aunque resaltamos su carácter creador, negociador, re-semantizador de textos y objetos culturales. El carácter activo del sujeto frente al texto sigue siendo vital pero a partir de las siguientes consideraciones:

  1. El sujeto-espectador puede entenderse de una manera muy enriquecedora desde la dimensión estética. Al fin y al cabo, la estética ha nutrido durante mucho tiempo a la comunicología en su conceptualización de la recepción de medios y objetos culturales.
  2. «El sujeto» que necesitamos analizar-construir, gracias a todos los desarrollos antes mencionados, es un sujeto capaz de circular por los niveles individuales, colectivos y simbólicos y dar cuenta de ellos.

Nos interesa ahora, para acercarnos a la especificidad del «sujeto de la educación», mirar también el otro lado de la subjetividad: su expresión pública. Lo público se vive hoy en múltiples espacios institucionales: la escuela, la familia, los medios de comunicación, la comunidad barrial, regional y nacional… Y por supuesto, es fuente permanente de conflictos, demandas, representaciones de hombre y mujer… que hace falta negociar o hacer competir con las de los otros.

Si intentamos aproximarnos a una noción de lo público -por demás ajena a nuestra experiencia de vida social-, valiéndonos del trabajo de Humberto Maturana, podemos decir que PUBLICO es todo “aquello que está allí y es accesible a cualquier ciudadano, para mirarlo, para condenarlo, para reflexionar sobre él y para actuar”2. Los ciudadanos griegos configuraron la Cosa Pública en sus Estados; allí los temas de la comunidad aparecen como temas accesibles a la conversación, a la mirada, al escrutinio, a la opinión, a la acción de todo ciudadano… Totalmente diferente a como sucede en las monarquías, donde no hay cosa pública, dado que el monarca se apropia todo poder. En la plaza, en el mercado, se sentaban los ciudadanos (artesanos, comerciantes, agricultores…) a conversar de todo, de los temas que le interesaban a la comunidad. Conversan como iguales, porque son todos de una misma clase y los temas de la comunidad les interesan y cuando se reunen a hablar de esos asuntos, se hacen públicos…

La conversación es la forma de perfeccionar mecanismos de interacción, de argumentación e interlocución, de búsqueda del sentido ajeno. Brinda la posiblidad de extrañarse y sorprenderse del inmenso mundo que existe en el Otro (sea éste de diferente sexo, etnia, edad, o condición social y cultural). Posibilita el ejercicio constante de reconocimiento de ese otro, de todo lo extraño con lo que convivimos.

La relación ambigua y contradictoria que sostienen los «estudiantes » con el sistema educativo, entendido como institución, se hace evidente en las carteleras que mostramos a continuación. Allí encontramos -más específicamente con respecto al «estudio »-, posiciones que van desde una valoración muy positiva hasta la burla o crítica mordaz de la actividad escolar.

A. Valoración positiva de la actividad escolar o «estudio».

Desde un punto de vista que valora la educación y el estudio como provechosos, los autores de la cart. 63 ven en el «estudiante» a un joven que logra destacarse dentro una población juvenil heterogénea. La cartelera afirma en el título que «los jóvenes no son iguales» y plantea dos situaciones alusivas al estudio:

En la primera, nos encontramos ante un joven que permanece de pie sobre una superficie cuadriculada (ladrillos, tabletas, etc.) y que se exhibe ante el lector con el vestuario propio del estudiante: ropa moderna y un morral en la espalda. Se muestra en un actitud afirmativa, casi desafiante. En tanto, un lazo color violeta le extrae del mundo ordinario haciéndolo más notorio. Este sujeto se ubica en un espacio referencial ordenado y estable, seguro (formas geométricas), tiene en su apariencia estudiantil una razón suficiente para destacarse y ocupar orgullosamente el espacio; y finalmente, se hace merecedor de un reconocimiento público mediante el elemento resaltador.

En la segunda situación,los autores dibujaron una escalera con cuatro peldaños y trazan un recorrido descendente en el cual el joven (genérico, abstracto) pasa de un estado privilegiado a un proceso de degradación hasta encontrar la muerte. El escalón más alto en la jerarquía lo ocupa un estudiante que carga morral y tiene la mirada vacía. A su lado está escrito: «Un adolescente educado». Pese a su despersonalización, el estudiante ha llegado al punto más alto de la «evolución juvenil» luego de someterse al largo proceso educativo. Nótese cómo la educación es, en esta representación, el elemento opuesto a La Muerte. La educación se relaciona entonces, con una posibilidad de vida en la esfera más alta posible.

En la cart. 62, se exponen diversas facetas de la vida de los jóvenes que se ordenan en torno a un centro imaginario. En la primera faceta vemos un sol radiante que aparece detrás de las montañas y un espacio verde sobre el cual se levantan cuatro casas. Con estas edificaciones como respaldo, aparecen dos personas. La que está en primer plano es una joven sonriente que luce sobre su cabeza el birrete de graduación y sostiene en sus manos un diploma que muestra al lector con un ademán amplio. Piensa:»Terminé mis estudios, me siento feliz». La persona que se encuentra en segundo plano dice para sus adentros «Felicidades».

Esta puesta en escena del tema educativo observa una gran similitud con una característica de la narración épica según la cual el héroe, tras haber pasado por arduas faenas y vencido obstáculos múltiples, recibe loas y cantos de alabanza, por parte de otros que le estiman y admiran. «Terminar los estudios» es un logro digno de felicitación.

En la tercera faceta de la misma cartelera, una joven sonríe al lector y abre los brazos en señal de acogida. Le rodean palabras como: «Música, paz, estudio, libertad». El estudio forma parte de una enumeración de elementos amables y positivos.

En la cart. 88, la educación es uno de los integrantes de «la vida buena » propuesta por los autores y se la representa mediante un libro abierto : en la página izquierda se ve un paisaje natural, en la derecha varios renglones de escritura y un círculo sonriente. Debajo del libro se lee: «Educación ». Nos encontramos ante una re-presentación de la educación como proceso que posibilita el conocimiento del «mundo exterior», como uso y práctica del lenguaje (expresión de ideas a través de la escritura) y, como actividad agradable.

La cart. 79 es casi la única que se aproxima a la actividad escolar teniendo en cuenta otras facetas como las oportunidades de socialización y creación que brinda la educación. De un libro de álgebra salen flechas que se dirigen a escenas como las siguientes:

  • dos jóvenes juegan futbol bajo el cielo azul. El comentario dice: «Compartir y experimentar con otros».
  • un joven sentado en su pupitre se hace preguntas sobre un examen. Comentario: «Temor a no tener confianza en mí».
  • Comentario: «Realizar experimentos = crear»
  • Un hombre y una mujer jóvenes caminan juntos. Comentario: «Ideales de compañeros».

Aquí los autores traen a colación las oportunidades de socialización y creación que ofrece la educación.

Curiosamente, entre los temores que enuncian los autores se encuentra la pérdida del acceso a la educación. En la cart. 93, cuyo título es «Temores», las posibles causas de aprehensión son: encontrar la muerte como «N.N.» , un desastre urbano, la soledad, el desamor y la desaparición del estudio como acceso al conocimiento, representado a través de libros y ecuaciones.

Otra modalidad de valoración positiva del estudio o de la educación es la construcción de dicotomías como las que se exponen a continuación:

* Estudio -vs- Vicio:

La cart. 6 es un ejemplo de esta dicotomía y se titula «La adolescencia de hoy en día». Se divide en dos secciones:

En la primera hay una joven que usa gafas y viste ropa muy discreta. Muestra al lector un libro sobre el «Acido rubonucleico» (así le dicen los autores) y le rodean ecuaciones, sumas, calificaciones, y fórmulas matemáticas.

En la segunda sección hay un joven con los cabellos en desorden, con la mirada perdida y harapos. Dice: «Ay madre, no ha llegado la mafafa».

De acuerdo con los autores, el joven de hoy tiene dos opciones:

Actividad escolar VS. Desenfreno, relajamiento,(disciplina de cuerpo alejamiento de la virtud e intelecto)

Es curiosa la formación de esta dicotomía con elementos pertenecientes a mundos diferentes: el estudio como trabajo intelectual permanente y el vicio con su lastre moral.

*Estudio -vs- Crimen y delito

De acuerdo con esta dicotomía la actividad escolar, siempre acompañada de elementos tales como la norma y la disciplina, está al opuesto de las contravenciones a la norma social, es decir, a las infracciones y fechorías.

En la cart. 13, esta oposición da lugar a una calificación moral según la cual el joven sometido al régimen escolar es «sano» (libre de dolencias «espírituales») mientras que aquel que permanece alejado de la educación en las aulas padece una «enfermedad»: adicción a la droga.

Cart. 13: «Un joven de 15 años en Bogotá»

En la cart. 66 los autores intentan responder a la pregunta de «quien es un joven de 15 años en Bogotá » con una frase que el final se convierte en pregunta:

«Respuesta = Un joven de 15 años en Bogotá es un joven que piensa positivamente?»

A continuación dividen el espacio para mostrar al joven que piensa «positivamente» y a aquel que lo hace «negativamente».

En el primer caso, se trata de un hombre rubio vestido de azul que tiene en la mano una libreta de calificaciones en la cual se lee:» Matemáticas, español, ciencias sociales, inglés». Este joven piensa lo siguiente:

«Cuanto es 30 x 40 % 20 - 10? A ver, pensemos»

En el caso del joven que «piensa negativamente,» vemos a un sujeto de cabello negro y ojos verdes que mira al lector. Calza botas con espuelas, tiene jeans y una camiseta en la que se lee «love», «rockero», «KISS». En la mano, sostiene una puñaleta.

Tiene un pensamiento: «Voy a ir a donde mi amigo a conseguir mujeres a un bar. Vamos a hacerles daño, como a mí no me perjudica…»

Los autores definen a cada joven según el tipo de pensamiento que tenga y califican los pensamientos de acuerdo con un criterio maniqueísta donde sólo existen «lo positivo» y lo «negativo». Lo positivo hace referencia a un pensamiento racional instrumental mientras «lo negativo» incluye el elemento ético de la toma de decisiones que afectarán desfavorablemente a otros.

En la cart. 67 los autores proponen al lector joven, dos modelos y formulan la pregunta: «Con cuál te identificarías tú?»

Primer modelo propuesto: de un fondo negro en el que hay un juego de triquis ganado, una cruz svástica, un signo de paz y una «X» dibujados en negro, sobresale un personaje. Se trata de un criminal o delincuente con apariencia desagradable, cabello largo, puntos que le invaden la cara y mirada agresiva. Tiene el rostro tatuado con una svástica nazi. Bajo su rostro se lee: «Guns and Roses» y vemos un rótulo identificatorio de los presidiarios que dice: «Interpol 000001». Para reforzar el carácter delictivo y peligroso del personaje, los autores colocan bajo el rótulo otra palabra: «Dijin».

El segundo modelo propuesto es estudiante: joven de cabello corto y gesto sonriente, que sobresale de un fondo amarillo y festivo lleno de globos, notas musicales y corazones. En lugar de un rótulo criminal tiene un diploma que lo señala como «el mejor bachiller». Medalla de honor y nombre respectivo».

En cualquiera de los ejemplos anteriores el estudio se presenta como opción frente al crimen o la delincuencia.

* Estudio -vs- Desorden, falta de proyecto

La cart. 26 trae un ejemplo de dicha dicotomía y comenta: «Jóvenes: Todos van en busca de algo»

Un joven muy compuesto e inmerso en un espacio donde reina el orden dice:» El estudio es la base del futuro». Otro muchacho despeinado dice en medio del desorden :»Qué locha estudiar, qué locha todo!».

El primer joven aporta el elemento proyectivo: la realización de un futuro para el cual la educación es un requisito fundamental. Aquí la actividad escolar se asocia con el orden y con una previsión del futuro. En el sentido opuesto, el segundo joven habla del no esfuerzo, de la inexistencia de un proyecto y del desorden.

B. Burlas o críticas a la actividad escolar o «estudio»

La cart. 10 nos muestra una esquina en la cual hay un joven recostado en un muro y fumando. Sobre dicho muro y alrededor de él se leen los siguientes textos (que han sido trascritos respetando palabra por palabra los originales):

«Los chicos de hoy en día sólo van al colegio, por aprender sino por cumplir un requisito. Otros les parece que el estudio sólo sirve para perder el tiempo y eso depende de cada persona !»

«Los chicos de ahora no saben biología pero sí van al cine a aprender besología». «Si tu amor interiere en tus estudios deja de estudiar» «Entre más estudio más bruto», «Para qué el estudio», «Si el estudio viene, corre que te alcanza ».
«Todo depende de la forma de ser del joven. No todos los jóvenes son iguales».

En la cart. 61 se mencionan las características de un joven de 15 años y su relación con objetos, lugares o instituciones específicos. En la enunciación de la actitud de los autores frente a la educación o «estudio» hay un rechazo tajante: «ESTUDIO NOOO!!»

En la cart. 68 se representa una escena lúdica que ocupa el 98% de la cartelera y muestra a cuatro personajes que se divierten en una discoteca. El «estudio» no forma parte de la definición de juventud propuesta por los autores: «Juventud es libertad, moda amigos, fiestas, música». Se reclama la atención del lector sobre la indumentaria, las poses y las actitudes. Sólo en el 2% restante, hacia el rincón inferior y en un fragmento separado de la escena lúdica por una línea, vemos fórmulas matemáticas que aluden a la actividad escolar o educación.

En la cart. 70, la actividad que realiza el personaje representante de «Los rumberos» es bailar. Los libros y cuadernos están tirados debajo de la cama y la valoración que reciben dentro del dibujo es muy inferior a la de la grabadora, fuente musical que el joven sostiene cerca de su cuerpo.

En la cart. 84 los autores se autodefinen como:

«Rebeldes: con los padres y profesores » y dibujan una escena escolar en la cual participan un profesor y un alumno. El profesor tiene la nariz roja y viste un traje con saco y corbata. Está dando la espalda al tablero lleno de ecuaciones y cuando se dispone a preguntar al joven: «A ver, Juan..», este le grita con muy mal humor: «NO!». Interrumpe la pregunta y se rehusa a responder. Esta escena forma parte de los ensueños divertidos de los jóvenes que se imaginan también como reinas de belleza con cetro y corona cuando son mujeres, o como adolescentes planeando una pilatuna.

En la cart. 86 el mapa de «Gustos » que los autores trazan en la ciudad no contempla la educación. En la 92, vemos a un estudiante que sostiene un libro en sus manos pero sus pensamientos están en otra parte. Este resulta demasiado pequeño al lado de su ensueño: paisaje marino con playa, turistas tomando el sol, palmeras, etc. Además se encuentran expresiones como:

  • «Si el estudio da frutos que es tudien los árboles» (cart.96)
  • «Al diablo el estudio» (cart. 100)
  • «Si tienes ganas de trabajar o estudiar siéntate y espera que te pase…» (113)

C. Otras reacciones frente a la actividad escolar o «estudio»

También hay algunas referencias a la educación o al «estudio» que no se ubican ni en la visión «positiva» ni en la «crítica demoledora»:

  • La tristeza del personaje de la cart. 1 es causada, entre otras razones, por el estudio.
  • Algunos de los interrogantes que se plantean los jóvenes de las cart. 37, 42 y 43 se relacio nan con la educación:
  • En la cart. 37, dentro del gran universo de palabras, signos y dibujitos que rodean al personaje, se encuentra un libro abierto rodeado de signos de interrogación. En la 42 un joven se cuestiona con respecto al colegio, representado como un gran rectángulo subdividido en espacios geométricos, a la manera de un plano con los nombres correspondientes a cada estancia. En este espacio reinan el orden y la cuadrícula. El único lugar habitado por humanos es la cancha de basquetbol. Hay detalle en la denominación de los espacios, como si el joven los conociese de memoria, aunque mira desde afuera conservando la distancia. Detrás de él hay un gran signo de interrogación. De la misma manera, el personaje de la cart. 43 se cuestiona con respecto al conjunto de símbolos y elementos que lo rodean, dentro de los cuales se encuentra el «estudio».

Es claro que la educación o la actividad escolar son parte de los cuestionamientos de los jóvenes pero los contenidos de esos interrogantes permanecen ocultos en este corpus.

El significativo avance que se produce al mirar desde sus propias representaciones las identidades e identificaciones con el rol de «estudiante », muestran la enorme simplificación que se opera al limitar el territorio del Ser Joven a espacios institucionales que, como en el caso del sistema educativo, despojan a los actores sociales de las múltiples facetas de lógicas y sensibilidades construídas por ellos mismos en espacios no mapeados.

Los educadores realizan una extraña abstracción en el aula: asumen al sujeto con el que actúan como una entidad racional, un «cuerpo dócil », un menor en situación irregular, un aprendiz ignorante… que al entrar a la escuela pierde automáticamente sus deseos, creencias, emociones y opciones de vida. Mediante esta operación crean las condiciones para manejar a los niños y jóvenes en el terreno que facilita su tarea: «enseñarles», en vez de permitirles en un diálogo de saberes, aprender productivamente aquello que les permitirá vivir la mejor vida posible en el mundo que están construyendo con sus propias éticas y estéticas.


Citas

1 Cfr. Qúe significa tener 15 años en Bogotá?, Compensar, Bogotá, 1995.

2 Maturana, H. La democracia es una obra de arte. Cooperativa Editorial Magisterio. Col. Mesa redonda. Bogotá, 1994.p. 24


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