Versión PDF

 

Sobre el ángel T-101, el exterminador T-1000, el salvador, la mujer y el dragón de celuloide

About the T-101 angel, the T-1000 exterminator, the savior, the woman and the celluloid dragon

Sobre o anjo T-101, o exterminador T-1000, o salvador, a mulher e o dragão celulóide

Martha Marín C.*


Resumen

Sobre una de las películas preferidas por el público receptor de cine de Bogotá, el ensayo que sigue es un ejemplo del análisis semiotextual que intenta integrar los componentes cinematográficos, de representación, las estructuras narrativas y de comunicación presentes en el film. Su propósito es descubrir una matriz de lectura como universo o eje de sentido -en este caso denominada apocalíptica/tecnológica- y acercarse al mundo simbólico-imaginario allí objetivado, para realizar una caracterización del espectador "previsto por la película".**


* Comunicadora Social. Investigadora del Departamento de Investigaciones de la Universidad Central.

** Este análisis semiotextual forma parte del conjunto de herramientas utilizadas en la investigación "Identidades culturales e imaginarios colectivos". Análisis de la recepción de cine en Bogotá".


Terminator II ha roto varios records, no sólo por su popularidad o los costos de producción que figuran entre los más altos de la historia del cine (US $100 millones) sino por sus efectos especiales, que en opinión de muchos críticos constituyen experiencias cimeras dentro de esa carrera, mezcla de técnica e ilusionismo, que se inició hace décadas con Meliés y donde el reto es hacer visible lo imposible. En Colombia, Terminator 2 figura en la lista de películas preferidas durante 1992 y específicamente en Santafé de Bogotá tiene sus mayores adeptos entre la población masculina que oscila entre los 12 y los 17 años, con estudios secundarios y perteneciente a los estratos bajo y medio.

Dado que el estudio del proceso de recepción de cine puede darnos pistas sobre rasgos de nuestras identidades culturales e imaginarios colectivos a nivel urbano, no nos escandalizamos ante el gusto que profesa la juventud por el cine "comercial" como tampoco atribuimos esta escogencia a la ignorancia del público o a su desconocimiento del "buen cine". Por el contrario, entendemos:

  1. al receptor como un sujeto situado social, histórica y culturalmente que interactúa en forma creativa con los medios.
  2. la importancia que tienen los medios de comunicación en la conformación de imaginarios y ficciones compartidos (o confrontados) por millones de ciudadanos.
  3. al cine como el dispositivo que más claramente construye estereotipos/polos de proyección-identificación que se proponen a las subjetividades, y finalmente,
  4. que el proceso de recepción es producción de sentido y que constituye también la simbolización de los conflictos, choques e integraciones que produce el encuentro de discursos tradicionales, transnacionales, modernos , cultos y populares en nuestra sociedad actual.

Nos interesa, entonces, hacernos el siguiente cuestionamiento:

¿A qué se debe la fascinación colectiva que ejerce este film?

Y la respuesta inmediata del público encuestado es:"¡A la acción!"

En realidad la pregunta podría desdoblarse así:

  1. ¿Qué hay en Terminator 2 (ficciones, mundos, posibles, estereotipos) que provoca tal adhesión?
  2. ¿Qué hace el público con esas ideas, ficciones y sensaciones que le propone y ofrece el film?

Nos haremos cargo aquí del primer cuestionamiento en forma suscinta.

Antecedentes de Terminator II

El relato se inicia en el año 1994 cuando se produjo una catástrofe nuclear general que los sobrevivientes llamaron "El día del Juicio". Fue consecuencia de la guerra que desencadenó la computadora Skynet, construída por la corporación norteamericana Cyborg para experimentar en el campo de la cibernética con el fin de crear una red computarizada de defensa que operara automáticamente sin intervención humana. Luego de acumular una gran cantidad de información, Skynet accedió a "una nueva forma de inteligencia" (según Kyle Rees, protagonista de Terminator 1) y decidió "actuar por su cuenta" (en expresión de T-101, en Terminator 2), sin observar los parámetros de los humanos. Estos intentaron desactivar su mega-memoria así como los robots y autómatas que controlaba. Al percibir a la humanidad como una amenaza contraatacaron enviando un misil a Rusia y motivando así, una guerra mundial.

Desde entonces los sobrevivientes sostienen una larga y cruenta lucha contra las máquinas, que los matan o los esclavizan. Entre estos artefactos mecánicos se encuentran los Terminators, cuerpos cibernéticos con esqueleto metálico, recubrimiento de tejido vivo y apariencia humana. Son asesinos eficaces, insensibles e imposibles de detener. Para alivio de los sobrevivientes surgió un líder: John Connor. El los organizó, les enseñó a huir de los campos de reclusión controlados por las máquinas, les instruyó para burlarlas y constituye toda su esperanza.

Sin embargo, la batalla final no sucederá en el futuro sino en el pasado. Por ello, Skynet envió un Terminator a 1984 con la misión de eliminar a Sarah Connor y evitar así que concibiera a John. A su vez, la resistencia humana mandó al soldado Kyle Rees para protegerla. Sarah y Kyle se enamoraron,tuvieron relaciones sexuales sólo una vez, entre dos persecusiones, y engendraron a John. Tras varios combates con el Terminator, el soldado murió intentando eliminar al androide y Sarah logró aniquilarlo en una prensadora gigante.

En un segundo intento, Skynet envió desde el 2029 al año 1994, otro Terminator(T-1000) con la misión de asesinar a John Connor, que para entonces era adolescente. También llegó en esta ocasión un protector (T-101). Pese a que T-1000 era un prototipo de metal líquido mucho más avanzado que el T-101, este lo venció con ayuda de Sarah, luego de volar los laboratorios de la Corporación. Lograron de esta manera conservar la vida de John , cambiar el rumbo de la historia e impedir (tal vez por el momento) el holocausto.

"Terminator 2 ,El juicio final", se enmarca en la política de géneros y creación de estereotipos que caracteriza los productos standard de la industria cinematográfica norteamericana. Ya en su nombre se plantea la mezcla de algunos de los universos de sentido que componen el film: el de los guerreros extraordinarios, que ha tenido gran acogida en las dos últimas décadas (Rambo, Guerrero americano, Nacido para matar, Armado hasta los dientes, El guerrero solitario, etc.) y el del relato bíblico del Apocalipsis.

Es un film de ciencia ficción que presenta los elementos clásicos de ese género: la gran espectacularidad, la abundancia de efectos especiales, la fetichización de lo instrumental, los signos recurrentes de poder físico, las menciones o ubicaciones en el futuro post-industrial, la divinización de la tecnología, así como sus relaciones con la humanidad1.

Del género híbrido de guerreros pueden identificarse la agresividad, la euforia prepotente y la altísima valoración que se concede a quien lucha solo contra el mundo, sometiéndose a pruebas insoportables y defendiendo una causa justa que involucra a la humanidad o a sectores de población importantes y representativos.

En tanto que el género institucionaliza esquemas de eficacia ya comprobada comercialmente, posee reglas muy precisas acerca de planificación, iluminación, manejo del sonido, movimientos de cámara, posibilidades narrativas y estereotipos. Esto permite al público, conocedor de dichas normas, una rápida identificación del producto fílmico que se le ofrece a través de la publicidad. De acuerdo con Roman Gubern el género orienta la elección de la película y el sentido de su lectura en la sala. Jesús Martín Barbero, por su parte, señala al género como “lugar” en el que se evidencia un pacto existente entre el público y la industria cinematográfica.

Una primera pregunta que surge en esta aproximación superficial a Terminator 2, basándonos sólo en las coordenadas ofrecidas por el dato del género es: Qué es lo que el público de Santafé de Bogotá busca y goza en este film ? A qué hace referencia esa palabra que por manida ya se ha vuelto críptica: “La acción”? En qué tipo de situaciones considera el público que “algo ocurre” (tal vez transformación de los acontecimientos y de la materia a través de los destrozos ocasionados por el protagonista)? En qué situaciones se considera que “nada pasa” (cuestionamientos sobre la existencia, sobre la incomunicación, sobre la soledad, sobre las conflictivas relaciones sociales,etc.)? Qué relación tiene esa valoración con nuestra cultura?

Ahora bien, a partir de los hallazgos que sobre la estructura y ficciones del texto hemos encontrado tras la aplicación del análisis representativo, narrativo y comunicativo propuesto por Francesco Casseti, presentamos sintéticamente a continuación una matriz que nos permite abarcar y ordenar la multiplicidad de discursos presentes en el film2.

Sorprenderá a quienes piensan que las películas de acción y aventuras “no tienen contenido” o “que son sólo efectos y violencia”, la presencia, mezcla y convivencia en Terminator 2, de discursos aparentemente contradictorios como el científico, el mítico-religioso, el ecologista y el tecnológico, que se superponen en este film con asombrosa verosimilitud:

1. El universo mítico religioso.

“Terminator 2: El juicio final” hace referencia al discurso apocalíptico en los elementos que mencionamos a continuación:

  1. Personajes que guardan en tanto roles una estrecha conexión con figuras bíblicas y otras pertenecientes a la estrecha tradición judeocristiana: La madre legendaria y primigenia que concibió con un hombre de otro tiempo al futuro salvador de la humanidad. El salvador, un niño casi adolescente que toma conciencia de que constituye la esperanza del mundo. El protector T-101 todopoderoso, que hace las veces de padre del niño, formula sentencias como “lo veo todo”, “si quieres vivir ven conmigo” y se somete estoicamente a un sacrificio necesario para la salvación lanzándose al fuego. El angel exterminador T-1000 que además de su mayor potencia sólo se diferencia de T-101 por el signo que le rige: el signo negativo, el de la muerte. De hecho, Terminator 2 trae a un contexto tecnológico industrial los personajes de “La mujer y el dragón”, capítulo 12 del Apocalipsis: la mujer que da a luz “un hijo varón que regirá con barra de hierro todas las naciones”, “el dragón escarlata de siete cabezas y diez cuernos que al no poder devorar al niño se llena de ira contra la mujer y le hace la guerra a su descendencia”, “Miguel y sus ángeles que luchan contra el dragón, el dragón y sus ángeles…”
  2. Acciones de cuyo desarrollo u omisión depende la salvación de la humanidad y que sitúan a los personajes y sus respectivos móviles de conducta en relación con la dualidad BIEN y MAL.
  3. Espacios o ambientes donde explícita o implícitamente se hace mención al fuego como elemento destructor y/o purificador: rayos láser, fuego en las forjas, fuego que devora columpios y juegos de los niños, explosión de tractomulas y de la Corporación, fuego extendiéndose rápidamente sobre la ciudad de los Angeles arrasando todo a su paso, incluídos seres humanos, rayos de las máquinas de marcianitos, horno con acero en fusión donde desaparecen los dos “terminators”…
  4. Las existencia de un infierno representado por la guerra nuclear y la pesadilla que tendrán que enfrentar los sobrevivientes en su lucha contra las máquinas.
  5. En contraposición a la riqueza de detalles que tiene el presente, el futuro es una noche permanente de dolor, un recinto de la nada, un espacio que se convierte en y una abstracción.
  6. Un tiempo sincrético que mezcla y contrapone futuro, presente, y pasado.
  7. Un tono profético de la narración asumida en el comienzo y el fin de la película por la mujer. A este tono contribuyen las constantes citas sonoras e icónicas que recuerdan viejos films de tema sagrado como “ Los diez mandamientos”.

2. El discurso ecologista, que en el siglo XX toma el relevo del apocalíptico, se presenta en Terminator 2 así:

  1. En el Dia del Juicio Final los niños ( símbolo de futuro y de una civilización entera) son “borrados” del mundo de los vivos. El sonido que acompaña estas acciones es “literalmente” el de despegar algo, arrancarlo violentamente.
  2. Existe una preocupación fundamental por la manera en que las prácticas científicas y tecnológicas pueden afectar el hecho de que nuestra civilización sea sostenida o destruída. Sarah, que “sabe lo que va a ocurrir”, juzga al posible constructor de Skynet y compara su propia capacidad orgánica de dar vida con la capacidad de experimentar de los científicos que sólo trae aniquilación y muerte. Por otra parte, debido a que los diversos poderes de la sociedad parecen impedir el cumplimiento de la misión de Sarah, T-101 y John (y en consecuencia resultan inútiles o inoperantes en esta situación límite), ellos se ven obligados a destruir máquinas, chips, laboratorios (incluidos los científicos) a la manera de los ludistas ingleses durante la revolución industrial.
  3. La vida se constituye en valor primordial dentro de este relato ecológico-apocalíptico. Sin embargo se trata de una abstracción, pues en nombre de “la vida futura de la humanidad” los protaginistas cometen varias infracciones individuales y protagonizan escenas de violencia extrema.
  4. Se plantea la necesidad de un límite a la evolución de la informática que delega saber y potencia a la máquina posibilitando así un dominio de ésta sobre la humanidad con la consiguiente pérdida de la libertad. Recuerda el viejo mito de la criatura que se sale de control y mata a su inventor (Frankenstein).

3. El universo tecnológico es obviamente uno de los más ricos de la película. Terminator 2 construye una realidad social que es, por la condensación de sus signos, un perfecto mostrario de los personajes, prácticas, ambientes y sistemas tecnológicos representativos de la CULTURA TECNICA de finales del siglo XX y comienzos del XXI.

  1. De un lado encontramos los personajes principales de la sociedad industrial de este siglo con sus respectivos parámetros y valores:
    • La Corporación (dominio económico-político) que actúa en términos de acumulación de capital y obsolescencia de la tecnología.Mantiene sus intenciones y el futuro impacto social de los descubrimientos e inventos en secreto,incluso ante los ingenieros y científicos que trabajan a su servicio como empleados.
    • Los investigadores y científicos son financiados por comerciantes y están al servicio de sus intereses estrictamente económicos. Sus principios y valores estan más cercanos a los de los tecnólogos que a los de los usuarios. Poseen escaso poder de decisión, pero aún así manejan un gran potencial destructivo. Están representados en la película por un hombre negro, quien después de sufrir un brutal ataque contra él y su familia propiciado por los protagonistas, toma conciencia de las consecuencias futuras de su trabajo y es obligado a dinamitrar la Corporación, pese a que quiere desistir cuando la policía se hace presente. Muere acribillado y despedazado en la operación.
    • Los obreros y trabajadores de las fábricas.
    • La población en general (niños que juegan alegremente antes del holocausto y gentes dedicadas a sus quehaceres cotidianos, ajenos al peligro).

    • De otro lado estarán los protagonistas o héroes, que se encuentran por fuera del esquema productivo y que intentan huir de los mecanismos de control que les impone la sociedad:

    • “La demente”: es la madre primigenia representante de la vida y poseedora de la verdad; está recluída en una celda de alta seguridad dentro de un hospital psiquiátrico. Ella reactiva viejas funciones de la profecía como hablar contra los poderes y decir la verdad, pero el develamiento de ésta última es calificado por las autoridades del plantel como una conducta irregular. Todo su saber está fuertemente insularizado y circunscrito al nivel de un discurso clandestino y alienado. Es definida irónicamente por su psiquiatra como “una ciudadana modelo”.
    • “El delincuente”: encarnado por el hijo, bastante escurridizo y rebelde; vive bajo la tutela de una familia sustituta que intenta controlarlo sin éxito, y tiene a su corta edad, varios antecedentes de delitos menores que le obligan a ponerse periódicamente fuera del alcance de la policía. Maneja diestramente la tecnología de su tiempo y entiende la lógica y el lenguaje máquina lo suficientemente bien como para robar dinero a los cajeros automáticos, evadir mecanismos de alta seguridad y jugar a los “marcianitos”.
    • “El rebelde-marginal”: El protector T-101 hace su primer contacto a su llegada, con seres marginales (agresivos, de pelo largo, vestidos de cuero, motociclistas) que encuentra en una taberna . Toma sus ropas, armas y moto: signo sinequívocos de la rebeldía de toda una cultura del rock.
    • “El ilegal”: Enrique, el chicano. Antiguo amigo de Sarah que se dedica seguramente a negocios o actividades ilícitos.
    • También están presentes los encargados de reprimir y castigar a quienes saliéndose de un modelo disciplinario de comportamiento establecido según los parámetros de la productividad, corren el riesgo de ser clasificados como criminales, locos o enemigos:
    • El psiquiatra: Califica la verdad como una ficción original y posee toda una tecnología correctiva para lo que él considera que son anomalías en el comportamiento de su paciente: tiene poder casi total sobre la vida de Sarah, graba en video los interrogatorios a que la somete, decide en qué celda debe estar, por cuánto tiempo y si puede o no ver a su hijo.
    • Los enfermeros.
    • Los policías que vacían toda su artillería contra T-101. Recuérdese también que el primer contacto lo establece T-1000 con un policía. Asume su personalidad como disfraz permanente que le permitirá acceder a información confidencial y desplazarse por doquier sin problemas. “Proteger y servir” es el lema inscrito en la patrulla que conduce, haciendo alusión a la impotencia e inoperancia de “la ley y las autoridades” para solucionar conflictos. Así justifica que los héroes tengan que hacer justicia por su propia cuenta.
    • La máquina destructora: Nada más representativo de la creatura letal que puede igualar y superar a su creador. T-1000 es un prototipo sofisticadísimo del “enemigo humano” cuya astucia consiste en “copiar” a los humanos y exterminarlos.
  2. Los elementos de nuestro sistema técnico actual componen de forma casi obsesiva los ambientes y utilería de Terminator 2:
    • Pocos son los lugares por los que se pasea la cámara que no están plagados de acero y materias plásticas. Pocas son las situaciones en que no se pongan en evidencia los recursos básicos de nuestro tiempo: información, petróleo y energía nuclear. También aparecen las “filiaturas técnicas “ actuales: expansión de la química y la física, cibernética, automatización y medios de transportes poderosos y eficientes.
    • Dichos artefactos son fuentes de energía (tractomulas de las que se nutre T-101 en su llegada a 1997), armas (escopetas, rifles, pistolas, el camión con el que T-1000 persigue a John, explosivos), medios de transporte (camionetas, motocicletas, patrullas, helicópteros); pero también son elementos premonitorios, casi gérmenes de la posible catástrofe (maniquí plateado que es casi una réplica arcaica del T-1000, la máquina de marcianitos que sirve a John como entrenamiento para sus futuros enfrentamientos con las máquinas).
    • Los ambientes son una mezcla de espacios industriales con espacios adecuados para persecusiones: pasillos, autopistas, un hospital psiquiátrico (prisión/panóptico), laboratorios e instalaciones de la Corporación, casa del inventor, bodegas, refugio en el desierto, y una fábrica en donde significativamente ocurre el desenlace (tal como sucede en Terminator 1).

4. El discurso científico del film está estrechamente ligado al tecnológico y además de las constantes referencias a los mundos de la química, la ingeniería y la cibernética en que se mueven los personajes, presentando elementos vinculados a la teoría de la relatividad. Un ejemplo es el manejo del tiempo, aparentemente ilógico y arbitrario que sitúa al espectador ante varios futuros posibles, ante fracciones del tiempo que pueden organizarse de una forma no lineal, a la manera de insertos y módulos; un tiempo en espiral (cibernético, informático, relativo) donde el antes y el después no son más que referencias humanas útiles para establecer orden en el caos. Este recurso narrativo hace parte de la continua imbricación de puntos de vista que constituyen el film: el del humano y el del androide (la máquina).

En esta misma vía y a partir de una lógica racional de causa y efecto, se proclama con un optimismo propio del siglo XX que el destino no está trazado y que la historia puede construirse a voluntad. Con claridad Terminator 2 nos presenta un orden de cosas que debe ser alterado para que la humanidad se salve de perecer calcinada bajo un fuego nuclear o a manos de las máquinas.

Curiosamente, tras presentar una cultura técnica tan impresionante, producto de todo un proceso, los protagonistas optan por reducirla a procesos de fabricación, a operaciones materiales y la solución que plantean ante el problema consiste en impedir que Skynet sea recreada, quemando los archivos y laboratorios de la corporación y lanzando al fuego los chips existentes y el brazo del Terminator 1 sobre el que se basaron los científicos para construir androides.

Claramente el conflicto no se resuelve en el campo de lo tecnológico. La solución se da en el discurso mítico-religioso cuando el o los mesías, con muchas dificultades y sufrimientos logran poner las cosas en orden y el bien triunfa sobre el mal. Estos son mesías poseedores de una fuerza física, una decisión y un arrojo fuera de lo común que los convierte en un comando agresivo casi indestructible e imposible de detener y que ofrece además la seguridad de que aún por encima de la mutilación, aún por encima de la muerte inminente cumplirán su misión de salvación.

Pese a todas las precisiones que podríamos hacer a partir de los cuatro discursos que conforman nuestra matriz explicativa de Terminator 2, la imagen cinematográfica es indómita. Una historia contada en cine es ante todo la mezcla explosiva de imágenes y sonidos, vaivenes de la cámara, colores, tonos, planos y diálogos meticulosamente escogidos. Lo cierto es que una vez analizada la historia, una vez puestas a la luz las ideas que sustentan el film y una vez identificados y descritos los discursos que vertebran el texto, queda un remanente, un caudal de emoción, más fuerte en ocasiones que la misma historia y que se traduce en respiraciones entrecortadas del espectador, en sensaciones de vacío, en escalofríos, en angustias o satisfacciones reales provocadas por la ficción y manos aferradas a la silla. A ese espacio de las emociones, menospreciado por muchos intelectuales y desconocido por la mayoría de los estudiosos del cine pertenece un rasgo sobresaliente en Terminator 2 y en la mayoría de las películas favorecidas por el público: la violencia, valorada no sólo como una simple tarea de destrucción sino como un procedimiento triunfante3.

Así, sin darnos pausa, vemos proyectiles que atraviesan pieles, un brazo que toma la forma de una espada de mercurio y clava un cuerpo en la pared, pieles que se queman en los fogones de una estufa en un restaurante-bar, cuellos que se rompen, cabezas que se estrellan contra muros o puertas de autos, huesos rotos, puñales que perforan músculos, vidrios que se deshacen en mil pedazos, muros demolidos con un puño o con el impulso de un cuerpo, carros que se convierten en chatarra, la piel sufre contra el pavimento, explosiones, agujas hipodérmicas que se clavan violentamente en brazos, en glúteos, en recipientes de veneno, en cuellos, punzones que perforan ojos y frentes, tractomulas, motos y otros vehículos que rompen el viento a toda velocidad, un inventor acribillado inmisericordemente, latas rozando el pavimento y produciendo chispas, un androide que trata de liberar su brazo preso en un engranaje y lo destroza, un camión que irrumpe en el vestíbulo de un edificio, un androide atravesado por un enorme punzón, un buen samaritano apuñalado cuando ofrece su ayuda, un androide que tritura a otro con una máquina enorme aplastándole varias veces el torso y la cabeza hasta dejarlo desfigurado, un androide que copia y replica a una mujer mientras hace picadillo de verduras en su cocina…

Estas son algunas de las variaciones recurrentes que presentan la desmembración, la desarticulación, la perforación y la fractura en Terminator 2, donde los sonidos se alternan con las imágenes para producir un efecto permanente de rasgadura de alguna superficie, de golpe seco de la piel contra algo…Este tipo de violencia que produce frecuentemente aversión hacia relatos “poco civilizados”, “sádicos”, “sanguinolentos” y “manipuladores de las emociones” suscita en nuestra investigación una pregunta por el valor explicativo que posee este leit-motiv del cine actual más visto y difundido, una pregunta por la posible conexión del elemento violencia con una epistemología compleja que nos sitúa curiosa y “coincidencialmente” ante sujetos rotos y escindidos y ante una realidad material fragmentada, ambos sometidos a una perpetua transformación.

Cabe preguntarse seriamente por esta paradoja (refinamientos de la tecnología “civilizada” y violencia atroz conjugadas en el mismo espacio y tiempo) que tan insistentemente aparece en los imaginarios que el cine actual nos ofrece. La violencia se identifica acaso con la acción ? Es esto lo que atrae al público? La preferencia por películas violentas se debe a que las grandes multitudes están constituídas por personas alienadas y faltas de criterio? O por el contrario, lo que ocurre es que la espectacularización de la violencia se constituye en un signo de nuestros tiempos?

Sabemos que cuando un espectador de cine se encuentra ante la pantalla no es solamente testigo de una trama sino también, visor de mundos interiores conocidos y desconocidos que la película invoca. Es un sujeto que oscila de la ferocidad a la ecuanimidad, de la racionalidad a lo instintivo, de lo cotidiano a lo extraordinario, sin siquiera levantarse de la silla. Son acaso estos filmes, modernos lugares de encuentro con el “animal triunfante” que llevamos dentro y que se resiste a ser domesticado pese a la fe ciega que depositamos en la razón y que nos llevó a creernos unos, indivisos, lineales? O son más bien, ficciones donde la violencia practicada por buenos y malos deja de ser valorada como nociva para convertirse en un procedimiento necesario, legítimo, eficaz y triunfante?

Como sea, la violencia en la pantalla se ha convertido a fuerza de repetición en un refinado componente de un fantástico discurso transnacional, casi indicio de una cultura mediática que muestra a la muerte desprovista de un ritual, convirtiéndola en un simple y rápido desmantelamiento involuntario, en un estertor líquido y rojizo.


Citas

1. GUBERN, Roman. La mirada opulenta. Editorial Gustavo Gili,

2. CASSETI, Francesco, Cómo analizar un film, Ed. Paidós, Madrid,1991

3. CRUZ K., en Revista Foro,


Contáctenos

Instituto de Estudios Sociales Contemporáneos – IESCO

Carrera 15 No. 75-14, pisos 6° y 7°

Bogotá, Colombia

Tels. (+57-1) 3239868 ext. 1613 – 1615

Correos electrónicos: nomadas@ucentral.edu.co