José Revueltas y Roberto Bolaño: formas genéricas de la experiencia

José Revueltas e Roberto Bolaño: formas genéricas de experiência

José Revueltas and Roberto Bolaño: generic ways of experience

DOI: 10.30578/nomadas.n48a20

 

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Santiago Patarroyo-Rengifo

Docente e investigador universitario. Magíster en filosofía latinoamericana, Filósofo de la Universidad de la Salle y Abogado de la Universidad Nacional de Colombia. E-mail: Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

AUTOR:
Alejandro Sánchez Lopera

EDITORIAL:
A Contracorriente

CIUDAD:
Chapel Hill

AÑO:
2017

NÚMERO DE PÁGINAS:
275

Alejandro Sánchez Lopera, Doctor en Lenguas y Literaturas Hispánicas de la Universidad de Pittsburgh y actualmente profesor de la Universidad de Nueva York, ha publicado el libro José Revueltas y Roberto Bolaño: formas genéricas de la experiencia en el 2017. Bajo el sello editorial A Contracorriente, este libro plantea la lectura de algunas de las obras de dos grandes escritores latinoamericanos de la segunda mitad del siglo XX: José Revueltas, escritor y activista político mexicano reconocido, principalmente, por su novela El luto humano, y Roberto Bolaño, autor chileno de novelas como Los detectives salvajes y 2666, las cuales son consideradas obras maestras de la literatura latinoamericana.

El análisis literario propuesto por Sánchez Lopera nace de la consideración filosófica de los autores escogidos. Es decir, busca pensar filosóficamente América Latina, pero desligándose de la filosofía latinoamericana de corte decolonial, para así darle cabida a nuevas interpretaciones. Dicha disrupción es planteada por Sánchez Lopera a partir del antimoralismo, que se aparta de conceptos como la identidad, el territorio, las luchas contrahegemónicas y la legitimación-representación. Su interpretación, entonces, se da a partir de la experiencia antihumanista, en la que el humanismo es el motor. Esta perspectiva concibe las facultades malignas del ser humano como elementos que se albergan en su interior, y por los cuales las pasiones naturales (como el autor señala en un pasaje al recordar a Spinoza) son fuerzas humanas y no humanas; soberanía impersonal en la que la crueldad se convierte en una facultad.

A partir de la premisa del antihumanismo, Sánchez Lopera considera que su análisis tiene dentro de sí fuerza e interpretación —es decir, diversas interpretaciones que intentan producir (o no) la verdad del texto—, así como la lectura y la materialidad extraliteraria, es decir, las fuerzas sociales exteriores a la conciencia del autor. Al analizar obras como El luto humano de José Revueltas o Amuleto de Roberto Bolaño (entre otras), el autor efectúa un trabajo exhaustivo sobre elementos que están dentro y fuera de la obra, espacio en el que también está el escritor y en el que el autor del libro se erige como lector. Todo ello se da dentro de la relación entre filosofía y literatura, en la cual “la filosofía, finalmente, encuentra su propia forma literaria, y la literatura se abre como lugar de pensamiento” (10).

Para realizar una lectura genérica de la experiencia latinoamericana a partir de José Revueltas y Roberto Bolaño, Sánchez Lopera plantea dos preguntas: ¿de qué es capaz un texto?, y ¿qué es capaz de suscitar un texto? Esto, en relación con problemas y contextos (procesos sociales) específicos a los que atiende cada uno de los capítulos del libro. Dichos contextos son la Revolución mexicana, Mayo del 68 en México y el golpe de Estado de Chile en 1973. El autor toma estos tres momentos de la historia latinoamericana al considerarlos procesos sociales que quebrantaron los códigos morales, rupturas que se exponen en los textos elegidos a través de la visibilización de la crueldad, es decir, de los vicios de la naturaleza humana que no son exteriores al ser sino que le pertenecen.

Aunque el libro intenta realizar una lectura filosófica de Latinoamérica a partir de las obras literarias El luto humano de José Revueltas y Amuleto, Nocturno de Chile y Estrella distante de Roberto Bolaño, son dos las naciones que salen a relucir en su texto: México y Chile. Sobre México, Sánchez Lopera señala que este es el centro de la experiencia que ambos autores compartieron, aun cuando no tuvieron ningún trato directo. Su relación se basa en la lectura de Mayo del 68, específicamente de la masacre de Tlatelolco. Las novelas se convierten para Sánchez Lopera en el diagrama de lo que somos como pueblo, en donde el cuerpo es la superficie en la que se inscriben los acontecimientos, y que, en el caso de las narrativas, es ficticio pero allí se narran hechos reales.

Es decir que el análisis de Sánchez Lopera parte de los contextos particulares, de los problemas suscitados en esos contextos, para luego reflexionar desde el antihumanismo sobre los textos. Sobre José Revueltas, Sánchez Lopera enuncia el principio de militancia política que marcó su carrera literaria, y cómo su novela El luto humano se relaciona con el problema fundamental de la tierra que se presenta en el contexto de la Revolución mexicana, asunto que ha sido una constante en las luchas latinoamericanas. Desde el análisis de los elementos extraliterarios que permean la narrativa, Sánchez Lopera parte hacia la reflexión de métodos y formas narrativas, como la visión cinematográfica de América Latina, convirtiendo a la región en una imagen más que en un territorio.

Al retomar las ideas cinematográficas como creadoras de la representación de América Latina, Sánchez Lopera rompe con la filosofía latinoamericana, pues ya no es lo universal el todo con respecto a las partes, sino que cada parte es un universo en sí mismo (49). El cine, con sus múltiples planos, le da una nueva interpretación a la imagen, pues ésta es representación, no verdad última. La memoria empieza así a conceptualizarse de una forma no esencialista en el libro de Sánchez Lopera, lo que se visibilizará con mayor fuerza en el capítulo destinado al análisis de Amuleto de Roberto Bolaño, pues la memoria se convierte en el recuerdo difuso de algo que nunca pasó.

En esa reflexión reside uno de los mayores aciertos del libro de Sánchez Lopera, haciéndolo un referente indispensable para el análisis literario latinoamericano: al reunir la ficción y la realidad en una lectura cinematográfica, se comprende que el pensamiento también es una imagen, y que esa imagen es el vínculo del ser humano con el mundo. Desde los términos deleuzianos, la imagen en sí misma no representa, porque es imagen sin concepto y memoria sin lenguaje; es el cuerpo el que permite la composición en la que se triangula la imagen, el ser humano y el mundo. Por esto, “lo que pasó no es lo mismo que se escribió” (7), pues el texto, para el autor, primero intenta resolver el mundo a través de una imagen del acontecimiento, luego se convierte en un texto sin mundo pues se distancia de la realidad, pero, al final, es devuelto al mundo, pues permanece la relación de éste con la imagen y el ser.

El libro José Revueltas y Roberto Bolaño: formas genéricas de la experiencia está lleno de ideas sugerentes sobre las obras, que van y vienen por los albores de la historia que pasó antes de éstas, la que se narra en su interior y la que no ha sucedido. Como señala el autor al hablar de la obra Amuleto de Roberto Bolaño, en la literatura hay desquiciamientos del tiempo y desórdenes en el espacio, la memoria es el recuerdo borroso de algo que todavía no ha sucedido pero que sigue pasando, el mundo se convierte en una imagen y la teoría crítica en una composición cinematográfica. Y vaya buen director que puede ser Alejandro; vaya buen navegante en estas nuevas épocas para la teoría y la crítica, en los profundos mares de la literatura.