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¿De qué verdad somos capaces? Justicia epistémica y conflictos armados

De que verdade somos capazes? Justiça epistémica e conflitos armados

What truth are we capable of? Epistemic Justice and Armed Conflicts

Ediorial

Ay, ya tú ves
como el que nada sabe
conoce más
que aquel que cree que sabe.

Rubén Blades

La disposición que adquiere la verdad en las sociedades contemporáneas, que se han caracterizado por la existencia más o menos reciente de conflictos armados, suele esbozarse tomando como horizonte de referencia el marco interpretativo de ciertos saberes expertos. Por tanto, es desde aquel lugar de enunciación que comúnmente se definen la forma y el contenido de la verdad que puede llegar a ser formulada, así como el alcance social, político, económico y cultural de los procesos de esclarecimiento, reparación y no repetición que se aspira a alcanzar mediante el recurso a la verdad.

En función de los mencionados saberes expertos emergen órdenes localizados del discurso, en diferentes contextos geopolíticos del sistema-mundo global, a partir de los cuales se codifican una serie de cadenas significantes que producen percepciones sociales con respecto a lo acontecido en el marco de las guerras. En consecuencia, con base en determinadas relaciones situadas de poder –siempre inestables, conflictivas y tensionales– se establecen las reglas de aparición, legitimación y circulación de los enunciados a los que se les otorga el estatuto de verdad; se adoptan las posiciones de sujeto que son autorizadas para nombrarla y las que no lo son; se diseñan las categorías que trazan las fronteras de lo que es decible, juzgable, memorable y, por supuesto, los contornos de lo que eventualmente puede llegar a ser experienciado en términos de reparación. Por eso, en su heterogeneidad, tales formaciones discursivas, regímenes de verdad y modos de experiencia disponen los sucesos históricos que devienen inenarrables, inefables, obliterados u olvidados y, además, definen los sujetos del no saber, aquellos que son descartados a la hora de nombrar lo sucedido.

En todo caso, los saberes expertos condicionan qué tipo de verdad puede plantearse en relación con los conflictos armados, quién puede decirla y, al mismo tiempo, para qué puede usarse dicha verdad. Por tal motivo, comportan efectos políticos que van más allá de su referencialidad al objeto de estudio de una disciplina particular del conocimiento y a la positividad normativa de las leyes, en cuanto deslindan los límites de la verdad y, por tanto, sus particulares condiciones históricas de posibilidad.

De otro lado, puede decirse que la verdad con respecto a los conflictos armados se produce en la singular convergencia entre los conocimientos, las formas jurídicas y el poder. Por ello, en la liminalidad de dicho campo significante se configuran sus potencias y limitaciones, sus luces y sombras, sus palabras y silencios, sus alcances y restricciones, y también los usos instrumentales de la verdad que son escenificados por las potencias imperiales y que en no pocas ocasiones han operado como justificación para intervenir militarmente contra sociedades que experimentan formas plurales de vida democrática, afirman la autodeterminación de los pueblos, o no se pliegan al fundamentalismo del mercado y a la subordinación a los intereses del capital transnacional.

En su materialidad concreta, toda esta programación performativa en torno a la verdad con respecto a los conflictos armados sobrecodifica una particular concepción formal del sujeto de derechos a la hora de nombrar las afectaciones de la guerra. Una concepción que, desde su inscripción liberal y pretendidamente neutral, no logra captar del todo la singularidad de las experiencias vividas en los contextos de confrontación armada ni sus múltiples y caleidoscópicos matices de sentido, para contribuir al esclarecimiento y la superación crítica de lo sucedido. Tal vez porque se trata de una perspectiva interpretativa que se ha diseñado con base en el logocentrismo, el androcentrismo y el antropocentrismo, dominios enunciativos que comúnmente están asociados tanto con el privilegio epistémico de las metrópolis nacionales e internacionales como con sus hábitos hermenéuticos letrados. Se trata de tipologías de la verdad que han dado preeminencia, en cuanto grilla de verosimilitud, al orden de la razón pura y la argumentación jurídica positiva por sobre las epistemologías otras y el derecho consuetudinario de los pueblos; al régimen de la significación por sobre las potencias de lo asignificante y lo mágico; a las disciplinas del conocimiento social por sobre los saberes populares, la espiritualidad y los conocimientos ancestrales; a la esfera de lo trascendente por sobre la de lo sensible y la poética de la conmoción.

El presente número responde a este último orden, a saber: al de una verdad otra construida en el marco de posguerras civiles, conflictos armados, acuerdos de paz y procesos de liberación nacional ocurridos en diferentes contextos geopolíticos, geoeconómicos y geoculturales del Sur global, marcos y contextos desde los cuales nos interesa comprender cómo han operado los regímenes de verdad. Desde esta comprensión global, el monográfico establece puentes entre experiencias diversas y contribuye con ello a un diálogo Sur-Sur, en el que se logra leer puntos de encuentro, indispensables tanto para el pensamiento crítico como para las acciones políticas de los pueblos, comunidades u organizaciones sociales. Aquellos puentes se trazan entre conflictos armados que se caracterizan por la actualización de herencias coloniales, patriarcales y raciales de larga duración; entre procesos de desarme o justicia transicional; y entre experiencias de construcción de verdad, reparación y no repetición.

De acuerdo con lo anterior, las voces de las y los articulistas, que escriben desde África, Asia, Europa, Norteamérica y Latinoamérica, no se proponen simplemente ampliar asintóticamente la verdad, bajo la lógica inclusiva del multiculturalismo. Por el contrario, apelan a una verdad otra que está enraizada y encarnada en la experiencia de la diferencia cultural, y se encuentra inscrita en los cuerpos violentados, siendo expresada desde sus propias voces, experiencias, sentires y cosmovisiones, gracias a la cual es posible tensionar la razón colonial moderna. Por ello, permite no traslapar una verdad por otra o complementarla, sino comprender cómo operan sus tecnologías de poder. Así, bajo esta mirada, el presente número no solo promueve una justicia epistémica desde el Sur global, sino que traza rutas interpretativas y metodológicas disidentes, en cuanto herramientas de pensamiento que aportan a los procesos de descolonización de los condenados de la tierra.

El monográfico de NÓMADAS No. 53 está organizado a partir de un abordaje que explora las funciones no referenciales de la verdad sobre la guerra, para interpelar sus modos convencionales de producción. Nos interesa destacar aquellos efectos de verdad que no se reducen a su correspondencia representacional con “lo real”, a la adecuación fenoménica entre las palabras y las cosas, sino que además activan dimensiones performativas que exceden la literalidad. Por este motivo, a partir de las contribuciones interpretativas de las y los articulistas, exploramos tres registros de operatividad de la verdad: las tecnologías, los sujetos y los discursos.

Esperamos que este número de NÓMADAS contribuya a los debates contemporáneos sobre esclarecimiento, reparación y no repetición desde una perspectiva de la diferencia que permita preguntarnos: ¿de qué verdad somos capaces?