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Un enfoque sistemático de las investigaciones desde la perspectiva de la subjetividad y la intersubjetividad en psicología y ciencias sociales

Uma abordagem sistemática para a pesquisa a partir da perspectiva da subjetividade e intersubjetividade em psicologia e ciências sociais

A systematic approach to research from the perspective of subjectivity and intersubjectivity in psychology and social sciences

David Maldavsky*


* Doctor en Filosofía y Letras (UBA), fue decano de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Hebrea Argentina Bar Ilán. Dirige el Instituto de Altos Estudios en Psicología y Ciencias Sociales, la Maestría en Problemas y Patologías del Desvalimiento, el Doctorado en Psicología y la revista Subjetividad y procesos cognitivos, en la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales de Buenos Aires. E-mail: Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.


Resumen

El artículo presenta un enfoque de avanzada en el desarrollo de la ciencia y la investigación, en el marco del pensamiento complejo, el referido a los problemas psíquicos y sociales desde el punto de vista de la subjetividad y la intersubjetividad. En primer lugar el autor define este aspecto. Luego plantea problemas metodológicos y expone una orientación reciente de la investigación sistemática basada en esta perspectiva, a la que denomina algoritmo David Liberman. Se refiere brevemente a algunas de las aplicaciones concretas de este enfoque, para terminar con una consideración sobre las perspectivas futuras.

Palabras clave: subjetividad, intersubjetividad, investigación sistemática, análisis del discurso, algoritmo David Liberman, diccionario computarizado.

Resumen

The article presents an advanced perspective on the developing of the science and the research, in the frame of the complex thought: the one considering to the psychic and social problems from the point of view of the subjectivity and the intersubjectivity. The author begins defining this perspective. Then he focuses methodological problems and shows a recent orientation of the systematic research based on this perspective, that he names David Liberman algorithm. He summarizes some concrete applications of this focus, and finishes his paper with a consideration of the future perspectives.

Key words: subjectivity, intersubjectivity, systematic research, discourse’ analysis, David Liberman algorithm, computerized dictionary.


Presentación

Existen múltiples perspectivas desde las cuales encarar el problema de la relación entre universidad, ciencia e investigación. Varias de ellas son políticas, como el concentrarse en el valor de la investigación y en el desarrollo científico universitario con miras a resolver problemas sociales, económicos, etc., de una región en la que la unidad académica está inserta, o el concentrarse en las estrategias de gobierno universitario para sacar provecho del incremento de la calidad académica de sus docentes y alumnos y ejecutar programas de estudios concretos, refinar métodos e instrumentos, etc.

Pese a la importancia de estas perspectivas prefiero considerar otra, consistente en la presentación de un enfoque de avanzada en el desarrollo de la ciencia y la investigación, en el marco del pensamiento complejo. Me refiero al enfoque de los problemas psíquicos y sociales, desde el punto de vista de la subjetividad y la intersubjetividad. En primer lugar procuro definir este aspecto, para luego plantear problemas metodológicos y exponer una orientación reciente de la investigación sistemática basada en esta perspectiva. Me referiré brevemente a algunas de las aplicaciones concretas de este enfoque, para terminar con una consideración sobre los aspectos futuros.

Deslinde de una perspectiva

Las investigaciones en el campo de la psicología y las ciencias sociales en el ámbito académico se hallan en una permanente tensión entre las necesidades de encarar problemas de la comunidad y responder a las exigencias concretas de los estándares universitarios. A medida que se desarrollan investigaciones concretas, el problema de las teorías y los métodos cobra creciente importancia. Se ha hecho evidente la necesidad de disponer de una perspectiva compleja, no reduccionista, que dé espacio a intercambios fluidos entre enfoques y disciplinas diversas, que van desde el terreno de la neurología y el estudio de sistemas y procesos económicos, hasta el análisis del discurso y las manifestaciones culturales. Los avances recientes en el campo teórico han puesto en evidencia el valor de considerar los procesos sociales y psíquicos desde una perspectiva, la que se centra en la subjetividad y la intersubjetividad.

“Sujeto” tiene múltiples significaciones, no solo en el terreno filosófico o epistemológico sino también en el de las ciencias. Entre estas últimas, algunos enfoques lo consideran sólo como una perspectiva general, por ejemplo para una sociología o una antropología del gusto. En muchas ocasiones “subjetividad” o “sujeto” parecen tener un sentido ambiguo o difuso, y quizá en ocasiones ello sea preferible, en lugar de una definición encorsetadora, que deje a un lado algún aspecto central. En buena medida la definición misma de un concepto se va forjando en la práctica concreta de la investigación. En el caso que nos ocupa, a medida que estas investigaciones se multiplicaron, se puso en evidencia el valor del enfoque freudiano. Para Freud (1923) la subjetividad implica tomar en cuenta que los procesos psíquicos y los vínculos están promovidos por una confluencia entre tres factores: la exigencia pulsional, las demandas de la realidad inmediata y mediata, y los requerimientos de una instancia valorativa y crítica, conectada con los ideales y la moral. La guía de este conjunto está dada por las exigencias internas, especialmente por las pulsiones, y entre ellas la sexualidad. En la vida psíquica y en los vínculos, responder a las exigencias de las pulsiones implica entrar en transacciones con las otras dos instancias a las que se les debe pleitesía: la realidad y el mundo de los valores morales e ideales. En estas transacciones la sexualidad pasa a tener diferentes destinos (Freud, 1915) en la vida psíquica y los vínculos. Tales destinos de la sexualidad se presentan bajo la forma de diversos sistemas defensivos, normales y patológicos. Tales transacciones y buena parte de las exigencias pulsionales son inconscientes, y por lo tanto también lo son los determinantes de las manifestaciones correspondientes.

Pero además, la definición de sujeto implica tomar en cuenta la conciencia como lugar en el que se da el mundo de las cualidades, entre las que hay dos con un valor central: los afectos y las impresiones sensoriales (Freud, 1950). Existen, en efecto, individuos cuyos actos carecen de subjetividad, de cualidades (sobre todo las afectivas), y otros en los cuales la subjetividad y la conciencia por momentos aparecen y por momentos se hacen desaparecer, a veces por el consumo de sustancias tóxicas. Subjetividad implica, pues, captación de cualidades en un mundo psíquico en el que se combinan tres grandes exigencias (pulsionales, mundanas, morales e ideales).

Encarar la cuestión de la subjetividad implica, al mismo tiempo, tomar en cuenta la eficacia de los vínculos, especialmente los nexos con otros sujetos, es decir, una perspectiva intersubjetiva. Estos otros sujetos pueden ser determinantes en la producción de los sistemas valorativos y morales, pero también en el peso que adquiere determinada pulsión, determinada erogeneidad. Y, por supuesto, esos otros sujetos forman parte central de esa realidad a la cual cada quien debe reconocer, y eventualmente transformar, y además tienen gran eficacia para promover o no el desarrollo de cualidades (de conciencia) en aquellos que dependen de ellos (Maldavsky, 1997). Así pues, subjetividad implica tomar en cuenta la sexualidad y sus destinos (las defensas), la conciencia y el nexo con los demás.

Considerar la subjetividad desde la perspectiva de las demandas pulsionales sexuales implica tomar en cuenta que el mundo sensorial, las acciones, las representaciones, los valores, los nexos intersubjetivos, reciben una significación diferencial, específica. En efecto, cada erogeneidad es fuente de significatividad, aporta rasgos diferenciales a la vida simbólica y se manifiesta también como cosmovisiones, como repertorios específicos de desempeños motrices, de afectos, de formalizaciones de la materia sensible, de valores e ideales.

La perspectiva de la subjetividad y la intersubjetividad así entendida, adquirió creciente vigencia en los medios académicos y científicos y condujo a desarrollar iniciativas sugerentes y sofisticadas en cuanto al modo de encarar diferentes manifestaciones culturales, periodísticas, grupales, familiares, individuales. Numerosos estudios mostraron la riqueza de este enfoque. En el terreno de las artes plásticas, las obras de Lyotard (1971) o Deleuze (1981), entre muchos otros, mostraron la incidencia de la erogeneidad y el deseo. En un terreno más general, se puso en evidencia el valor de considerar que en cada discurso es posible hallar una polifonía (Kristeva, 1977) de lenguajes, lógicas y significaciones ligadas al mundo libidinal. En el terreno de las ciencias sociales, los estudios sobre el líder y el grupo (Maldavsky, 1990a; Pommier, 1995), sobre los vínculos familiares (Eiguer, 1987; Puget y Berenstein, 1988; Maldavsky, 1995b), sobre las instituciones (Kaës et al., 1987; Maldavsky, 1990a, 1995b), destacaron el valor de estos mismos factores, así como el de ciertas defensas de la gama de la desmentida, que tiende a promover el desconocimiento de hechos (origen del poder, de la riqueza) y a la estigmatización de personas y grupos. También fueron objeto de estudios esclarecedores la violencia familiar y urbana, y su relación con ciertas situaciones infantiles tempranas de desamparo, derivadas sobre todo de la falta de investidura amorosa familiar, en especial materna (Winnicott, 1984). Igualmente, se estudiaron los efectos inmediatos y tardíos, incluso transgeneracionales, de las situaciones traumáticas individuales, familiares y colectivas, como las derivadas de la violencia de Estado (Beker, Beltrán, Besozzi, 2002; Maldavsky, 1995b). Se estudiaron (Maldavsky, 1995a), igualmente, las consecuencias deletéreas de la dependencia de un sujeto psicótico, o perverso, entre las cuales figura la alteración del cuerpo de otro (violencia familiar, abuso sexual) y la del propio soma (desde las adicciones y el tatuaje hasta la compulsión a los embarazos, las operaciones quirúrgicas innecesarias, la traumatofilia y las afecciones psicosomáticas).

Cuestiones metodológicas

Pese a la riqueza de sus sugerencias, muchas de las iniciativas recién mencionadas carecían de un fundamento metodológico sistemático, por lo cual perdían rigor y consistencia. Ello hacía que en los ámbitos académicos y científicos se diera una contradicción entre aspiraciones y logros. Había una coincidencia en destacar el valor de una perspectiva y al mismo tiempo en cuestionar que ésta carecía de sistematicidad.

La contradicción entre el valor de esta perspectiva y su falta de sistematicidad se hacía tanto más lamentable porque ella aportaba a las investigaciones una valiosa categorización del mundo de las significaciones. Esta perspectiva disponía, precisamente, de dicho repertorio de categorías de significaciones que, sin embargo, no lograba trasladar al desarrollo de investigaciones sistemáticas.

Al mismo tiempo que se desarrollaron estos aportes, otras corrientes en psicología y ciencias sociales comenzaron a refinar instrumentos concretos de investigación del lenguaje. Algunas de ellas se concentraron en el análisis de las palabras recurriendo a diccionarios computarizados cada vez más sofisticados (Bucci, 1997, Mergenthaler, 1985). Otras se concentraron en el análisis conversacional categorizando los repertorios de frases que intercambian los interlocutores, las cuales suelen ser clasificadas tomando en cuenta su valor ilocutorio, su función en tanto actos de enunciación (Stiles, 1992). Estas frases pueden ser estudiadas entonces desde la óptica de una retórica de la persuasión (Billig, 1987; Perelman y Olbrechts- Tyteca, 1958; Toulmin, 1958). Este enfoque se basa en la consideración del discurso como actos, que no solo refieren a una realidad sino que además la generan (Austin, 1962; Edwards, 1997); otro las encara en cambio desde la retórica poética (Dubois et al., 1970), es decir, en términos de su riqueza expresiva; otro enfoque del lenguaje presta atención al relato, a menudo como actos realizados al hablar, del mismo modo que las frases (Gergen, 1994; Polkinghorne, 1988; Ricoeur, 1980; Riesmann, 1993; Sarbin, 1986). En el relato se suelen deslindar escenas, actantes, con sus correspondientes funciones, acciones y estados, etc. (Greimas, 1966). Casi todos estos instrumentos empleados han sido desarrollados, primero en el terreno de la lingüística y la semiótica, y luego trasladados, a veces con algunas modificaciones, al campo de las herramientas para la investigación en psicología y ciencias sociales. Sin embargo, estas investigaciones concretas carecían de una teoría semántica desde la cual dotar de significatividad a los resultados de la aplicación de los instrumentos empleados, y, más aún, carecían de una categorización semántica a partir de la cual producir tales instrumentos.

Un camino básico para restringir la pluralidad de significaciones de las manifestaciones consiste en prestar atención al deseo como eje organizador (Greimas, 1966). El deseo genera tensiones, promueve actos, da lugar a diferentes escenas y posiciones en ella: objeto de deseo, rival, ayudante, etc. Pero este primer paso (destacar el valor del deseo) para restringir y organizar el mundo de las significaciones desde el punto de vista de la subjetividad solo aporta una orientación general, que requiere de mayores precisiones, sobre todo en cuanto a su categorización restrictiva. Al respecto se presentaron dos caminos: uno inductivo y pragmático, y otro deductivo. Los criterios inductivos crearon categorías algo difusas, que además tienen un problema adicional, y es que resulta difícil aprovechar los resultados de las investigaciones basadas en ellos cuando se pretende ir algo más allá, es decir, cuando se pretende una articulación con enunciados más generales (Luborsky y Crits-Christoph, 1990; Perry, 1990).

Las categorizaciones de los deseos derivadas de una deducción requieren de una teoría flexible para evitar esquematizaciones empobrecedoras. El modelo freudiano de las erogeneidades como criterio diferenciador de los deseos puede aportar las restricciones categoriales necesarias. Como existe un grupo acotado de erogeneidades también es posible sistematizar cuáles son los deseos correspondientes, pero al mismo tiempo es preciso dar cuenta del hecho de que en un discurso concreto se suelen presentar varios deseos, algunos de los cuales tienen mayor peso que otros, circunstancia que permite pensar a cada manifestación como polifónica, incluyendo conflictos, complementariedades, subordinaciones y dominancias entre dichos deseos.

Un método sistemático de análisis de la subjetividad y los procesos intersubjetivos

En el mismo período en que se dieron los avances ya reseñados comenzó a desarrollarse en Argentina un método para la investigación sistemática del discurso, partiendo de la perspectiva de la erogeneidad y la defensa como ejes centrales de la subjetividad y la intersubjetividad. En su versión inicial, el instrumento contaba con una sistematización que incluía el repertorio de las erogeneidades y de los estilos discursivos que le eran representativos (Liberman, 1970). La sistematización de las defensas (en cuanto al repertorio y los modos de manifestarse) era más precaria, y se requirió de sucesivos refinamientos y ampliaciones para llegar a una versión más satisfactoria del método y sus instrumentos correspondientes (Maldavsky, 2004).

En su versión más desarrollada, el método (al cual he denominado algoritmo David Liberman) estudia el discurso en tres niveles: palabra, frase, relato. En los tres pretende detectar el mismo universo de significaciones recurriendo a instrumentos de avanzada que se benefician de los desarrollos recientes en áreas afines (diccionarios computarizados, análisis conversacional, estudios semióticos y lingüísticos de relatos, enfoques retóricos en poética y en argumentación). En los tres niveles, el método investiga la especificidad de las erogeneidades y las defensas. En ocasiones se ha privilegiado el empleo de solo uno de los instrumentos (por ejemplo, el que permite investigar relatos); en otras ocasiones la investigación focaliza solo la consideración de las erogeneidades, las consiguientes representaciones espaciales, temporales, valorativas, grupales, la cosmovisión, el tipo de motricidad o de descripción de los estados, etc. El método fue adquiriendo creciente complejidad y condujo al desarrollo de investigaciones en universidades de Argentina, Brasil y Canadá, a las cuales se suman ahora las de Gran Bretaña y Francia. Se desarrollaron además diferentes pruebas de validez y confiabilidad (Maldavsky, 2004a).

El repertorio de las erogeneidades que constituyen el fundamento de la categorización semántica incluye este conjunto: 1) líbido intrasomática (LI), 2) oral primaria (O1), 3) sádico oral secundaria (O2), 4) sádico anal primaria (A1), 5) sádico anal secundaria (A2), 6) fálico uretral (FU), 7) fálico genital (FG).

El núcleo de este enfoque consiste en la categorización sistemática de las escenas en que un sujeto puede insertarse y colocar a los otros (véase Tabla 1), así como de las posiciones que en dichas escenas el narrador puede ocupar. Si las escenas son específicas de cada erogeneidad, la posición que en ellas ocupa el narrador es indicio de la defensa. Las escenas van acompañadas de una representación del ideal y del grupo, del espacio y del tiempo, de los ayudantes, de los objetos, de las acciones, de los estados, de una weltanschaung, etc. Las escenas pueden detectarse en el relato pero también en el acto de narrar. En este último caso, las escenas se despliegan en un escenario intersubjetivo. Una cosa es la escena relatada y otra es la desplegada en el acto de relatar.

  EROTISMO
ESCENA  
FÁLICO
GENITAL
FÁLICO
URETAL
SÁDICO ANAL
SECUNDARIA
SÁDICO ANAL
PRIMARIA
SÁDICO ORAL
SECUNDARIA
ORAL
PRIMARIA
LÍBIDO
INTRASOMÁTICA
Estado inicial Armonía estética Rutina Orden jerárquico Equilibrio jurídico natural Paraíso Paz cognitiva Equilibrio de tensiones
Primera trasformación: despertar del Deseo Deseo de completud estética Deseo ambicioso Deseo de dominar a un objeto en el marco de un juramento público Deseo justiciero Tentación
 
Expiación
Deseo cognitivo abstracto Deseo especulatorio
Segunda trasformación: tentativa de consumar el deseo Recepción de un don-regalo Encuentro con una marca paterna en el fondo del objeto Discernimiento de que el objeto es fiel a sujetos corruptos Venganza Pecado
 
Reparación
Acceso a una verdad Ganancia de goce por la intrusión orgánica
Tercera trasformación: consecuencias de la tentativa de consumar el deseo Embarazo
 
Desorganización estética
Desafío aventurero
 
Desafío rutinario
Reconocimiento por su virtud
 
Condena social y expulsión moral
Consagración y reconocimiento del liderazgo
 
Impotencia motriz, encierro y humillación
Expulsión del Paraíso
 
Perdón y reconocimiento amoroso
Reconocimiento de la genialidad
 
Pérdida de lucidez para el goce cognitivo ajeno
Euforia orgánica
 
Astenia
Estado final Armonía compartida
 
Sentimiento duradero de asquerosidad
Aventura
 
Rutina pesimista
Paz moral
 
Tormento moral
Evocación del pasado heroico
 
Retorno a la paz natural
 
Resentimiento duradero
Valle de lágrimas
 
Recuperación del paraíso
Goce en la revelación
 
Pérdida de la esencia
Equilibrio de tensiones sin pérdida de energía
 
Tensión o astenia duradera

Tabla 1. Esquema de las escenas inherentes a las secuencias narrativas de cada lenguaje del erotismo.

A su vez, esta categorización de las escenas puede extenderse a terrenos diferentes del discurso verbal, como el juego infantil (Goldberg, 2003), los componentes melódicos y tímbricos acompañantes del habla (Tarrab, 2003; Stanley, Cusien, Truscello de Manson, Garzoli, Roitman, Maldavsky, Bodni, 2004), las imágenes visuales (Maldavsky, 1995b, 1997, 1998a; Maldavsky, Aguirre de Micheli, Bustamante, 2004). Las investigaciones en que el método fue aplicado dan resultados complejos: cada manifestación suele contener un manojo específico de representaciones grupales, ideales, espacialidades, temporalidades, acciones y estados, etc., en donde algunos son dominantes y otros complementarios. En cada ocasión se hace necesaria una ratio, un criterio clave que dé significación a los resultados obtenidos de la aplicación del método, criterio este que constituye el núcleo orientador de la investigación.

Aplicaciones

1. El campo de la subjetividad

Una parte de estas investigaciones abarcó los terrenos de la cultura, la clínica en psicoterapia y la psicología evolutiva. En el terreno de la cultura se destacan los estudios sobre obras literarias, como las de Borges (Maldavsky, 2002a), R. Arlt (Maldavsky, 2002a), P. Levi (Maldavsky, 1999) y M. Cardinal (Cassia Fruett, 2003). Respecto de P. Levi fue posible investigar el efecto de la vivencia traumática del Holocausto a lo largo de su producción literaria, en la que cobró creciente vigencia una tendencia a los procesos de tipo tóxico (Maldavsky, 1999). En estos estudios se emplearon básicamente los instrumentos del método para detectar erogeneidades en los niveles de las frases y el relato, pero no los de la defensa. También se desarrollaron estudios de la producción artística, sobre todo de F. Bacon (Maldavsky, 1998a), M. Duchamps (Maldavsky, 1995b) y L. Bourgeois (Maldavsky, Aguirre de Micheli, Bustamante, 2004). Estas investigaciones requirieron una extensión de la teoría y el método para su aplicación a la obra artística visual y escultórica y a las instalaciones, con su correspondiente retórica (Maldavsky, 2004c). Otros análisis de la producción plástica se centró en la comparación entre los dibujos de niños oyentes y niños sordos de nacimiento, algunos de los cuales se comunicaban con lenguaje de señas y, otros, gracias a la oralización (Danesi, 2002). También se estudiaron spots publicitarios en cuanto a la imagen, el mensaje verbal y la música (Amon, 1997).

Otros trabajos constituyeron una extensión del método al estudio de los juegos de los niños en las sesiones de psicoterapia. En tal caso, se utilizaron los instrumentos para analizar frases (dado que no es frecuente que los niños relaten) y desempeños motrices, para detectar tanto erogeneidades como defensas (Goldberg, 2003). Igualmente, se estudió el proceso de lecto-escritura (Maldavsky, 1990a) y las geometrías subyacentes a la producción gráfica infantil (Maldavsky, 1980). Además, se realizaron estudios concretos de prácticas musicales en la cotidianidad (Tarrab,2003).

Con respecto al terreno laboral, se estudiaron las prácticas de trabajo de los conductores de buses (Britti, 2003), así como ciertas situaciones críticas derivadas del impacto de medidas económicas que afectaron a la población íntegra (Plut, 2003).

Otras investigaciones se centraron en el estudio de textos periodísticos. Algunos prestaron atención a la página de opinión política de grandes matutinos argentinos a lo largo de diferentes períodos (Maldavsky, Almasia, Álvarez, Tarrab, 2002; Maldavsky, 2002b). En estos casos se recurrió a los instrumentos para detectar erogeneidades en los niveles de la palabra, la frase y el relato. Otra investigación se centró (Maldavsky, 2004) en doce diferentes secciones de periódicos de Argentina y España (1. Recetas, 2. Sociedad, 3. Economía, 4. Gastronomía, 5. Policiales, 6. Deportes, 7. Moda, 8. Avisos fúnebres, 9. Página de opinión política, 10. Noticias internacionales, 11. Mundo computacional, 12. Política nacional) a lo largo de sesenta días. Esta investigación recurrió, sobre todo, al programa computarizado. El resultado de la investigación permitió ordenar las doce secciones en grupos. En un grupo pequeño no es posible hallar coincidencias (Policiales y Deportes); pero sí en los otros diez, que se reúnen en tres grupos. En cada uno de ellos el estudio del lenguaje permite inferir que prevalece no tanto el contenido específico de la noticia como el acto de enunciación, es decir, una posición del relator (y del periódico) respecto de los temas concretos tratados.

En uno de los grupos (compuesto por Noticias fúnebres y Mundo computacional) no fue posible hallar una unidad, pero sí en los otros dos, mayoritarios. Uno está compuesto por Recetas, Sociedad, Gastronomía y Moda. El otro, por Economía, Página de opinión política, Noticias internacionales y Política nacional. En el primero predomina una promesa de totalización estética, de plenitud del disfrute, del encanto de la belleza. En el segundo prevalece un énfasis en el conocimiento objetivo de una realidad concreta, la racionalidad, la jerarquización del orden. (En Noticias fúnebres, en cambio, predomina otra weltanschaung, centrada en la nostalgia del pasado, el lamento, la fidelidad a los muertos, mientras que en Mundo computacional cobra importancia el pensamiento abstracto, la producción de un mundo puramente mental, como lo propondría una orientación platónica: la idea crea a la realidad material).

Es posible inferir que cada sección del periódico tiene un código interno, derivado de un contrato social implícito entre escritores y lectores. Este último espera encontrar algún tipo de estilo y el primero despliega dicho estilo, que las críticas internas de los correctores del periódico controlan y supervisan (y a veces los manuales de estilo del periódico dictaminan). Se admiten algunas variaciones estilísticas, como consecuencia de los temas tocados o quizá de algunas otras condiciones (por ejemplo, los supuestos sentimientos sociales de los lectores). En algunas secciones se admiten dos estrategias de exposición. Por ejemplo, a veces el objetivo de informar prevalece sobre el tema tratado, y a veces esta prevalencia se invierte.

Entre las situaciones clínicas estudiadas se hallan la psicosomática (Álvarez, 2002), la discapacidad (Kazez, 2002), la violencia y el SIDA (Rembado, 2004), la adicción a la cocaína (Maldavsky, Costa, de Oliveira, Katz, 2004), la psicosis (Maldavsky, 2003b), el apego a Internet (Maldavsky y Almasia, 2001), la mujer víctima de maltrato (Maldavsky, 1998b), la homosexualidad femenina (Maldavsky et al., 2000), así como casos más convencionales, histéricos, fóbicos y obsesivos (Maldavsky, 1998b, 2000a; Maldavsky et al., 2000).

2. El campo de la intersubjetividad

Otras investigaciones consideran el terreno más complejo de los nexos intersubjetivos. En este campo puede advertirse que, si bien el intercambio entre los interlocutores define en buena medida las características del vínculo y de la significatividad de los términos empleados, así como de la realidad a la que hacen referencia (Wetherell y Potter, 1996), al mismo tiempo las escenas desplegadas en tales intercambios pueden ser analizadas tomando en cuenta su fundamento pulsional. Cada sujeto en el intercambio se coloca en una posición definida en dichas escenas, tiende a promover algunas y a desalentar otras, o a desactivar cierto posicionamiento en ellas.

Algunas de las investigaciones que toman en cuenta estas premisas se centran en los intercambios entre varios participantes de una “conversación” colectiva, el “chateo” (Romano, 2003, 2004). Pudo advertirse que a través de dicho intercambio los diferentes interlocutores generan escenas en las cuales ocupan algunas de las posiciones adjudicadas a los correspondientes actantes. Las escenas que se despliegan pueden ser categorizadas en los términos de las inherentes a los relatos, por lo cual es posible inferir que en cada sujeto dichas escenas, así como la posición en que se ubican en ellas, se hallan inscritas y están disponibles para ser activadas en ciertas circunstancias. Cada sujeto cuenta con un repertorio de tales escenas y de posiciones en ellas. En esta investigación prevaleció el análisis de las frases como actos de enunciación.

Un terreno al que se prestó amplia atención es el de las relaciones entre paciente y terapeuta en las sesiones. Por un lado se estudiaron los árboles de decisiones del terapeuta (Maldavsky, Álvarez, Neves, Roitman, Tate de Stanley, 2003b), la complementariedad óptima entre sus intervenciones y el estilo del paciente, y los efectos del discurso del paciente sobre la subjetividad de quien lo atiende (contratransferencia) (Maldavsky, 2004b). Por otro lado, se estudiaron las respuestas mediatas e inmediatas del paciente ante las intervenciones del terapeuta, y sobre todo hasta dónde aquellas indicaban el grado y tipo de colaboración del paciente con la tarea terapéutica (Maldavsky, 2004b).

Nuevas perspectivas

El método constituye en realidad una puerta de entrada para que la perspectiva de la subjetividad y la intersujetividad pueda constituir un aporte al desarrollo científico, gracias a las investigaciones sistemáticas. Por lo tanto, puede abarcar numerosos terrenos correspondientes a manifestaciones de muy diferente tipo y extensión, tanto clínicas como culturales o de la vida cotidiana. Permite realizar enfoques microanalíticos de sectores muy restringidos de un discurso y estudios correspondientes a una muestra muy amplia. En consecuencia, es posible abordar proyectos ambiciosos de diferente tipo, que incluye también la combinación de este enfoque con otros afines, como los correspondientes a las técnicas psicométricas y proyectivas, a los estudios cualitativos usando cuestionarios o entrevistas abiertas o semidirigidas, testimonios, etc. La investigación de la weltanschaung correspondiente a cada erogeneidad puede ensamblarse con el enfoque de las representaciones sociales y con el enfoque constructivista. En el terreno de las artes visuales, plásticas y escénicas, puede conducir a una nueva forma de encarar las cuestiones teóricas y concretas de las estéticas diferenciales y aquello que las reúne, incluyendo el estudio de casos, los enfoques retóricos y el refinamiento de la categorización de los lenguajes y las geometrías a partir de las cuales se constituye la espacialidad. También es posible aprovechar muchos estudios concretos de casos (clínicos, literarios, artísticos, de pareja, etc.) sin la utilización de este método sistemático, para enriquecer aún más los argumentos y la fineza del análisis de los instrumentos del método. En efecto, muchas investigaciones precedentes en diferentes terrenos, como las de Kristeva (1974), Donnet y Green (1973) o Deleuze (1981) desde la perspectiva de la subjetividad, así como otras, provenientes del campo literario (Alazraki, 1968; Barrenechea, 1956), pueden armonizar con las investigaciones sistemáticas concretas o con algunos sectores específicos de los instrumentos que componen el método.

En cuanto a los sectores del método que requieren mayor desarrollo, corresponden sobre todo a las categorizaciones sistemáticas de los programas gesticulares (Maldavsky, 1976) y de los instrumentos para la detección de los componentes melódicos y tímbricos (Tarrab, 2003, Maldavsky, 2004a).


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