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Lo que decimos es

What we say is

O que nós dizemos é

Victoria Elena González *


* Comunicadora Social-Periodista. Especialista en Comunicación-Educación con estudios de maetría en Literatura Latinoamericana. Coordinadora de Difusión del DIUC. E-mail: Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla. .


Resumen

La vigencia de la cosmovisión maya, el poder de la palabra y la recuperación del sentido en la simbología son tres características que identifican al Movimiento Zapatista y que lo proyectan mucho más allá de las denuncias sobre la explotación y la pobreza hechas por tantos movimientos sociales y tantas guerrillas a lo largo de la historia..

Palabras clave: Zapatismo, cosmovisión maya, palabra, mediático..

Abstract

There are three elements that characterize the Zapatista Movement leaded by sub-commander Marcos: The corrency of the Mayan Cosmo vision, the power of the word, and the recovery of the sense in the symbology. These three elements bring the Zapatista Movement toward the denunciations on exploitation and poverty that many social movements and guerrillas have done through the history. .


El 1 de enero de 1994 México aún no se reponía de los estragos del jolgorio de fin de año cuando un puñado de indígenas y campesinos al mando de un desconocido con el rostro cubierto con pasamontañas negro, que desde el primer momento se hizo llamar subcomandante Marcos, –subcomandante porque la comandante es la revo lución– irrumpió en las poblaciones indígenas de Huixtán, San Cristóbal de las Casas, Las Margaritas, Ocosingo, Altamirano , Oxchuc y Chanal . Hablando en nombre del Comité Clandestino Revolucionario Indígena Comandancia General (CCRI-CG) del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), Marcos dio a conocer el primer comunicado de la Selva Lacandona con el que declaró la guerra al gobierno de Carlos Salinas de Gortari y anunció una lucha sin cuartel por la democracia, la libertad y la justicia para los mexicanos. Desde ese día han pasado casi diez años en los cuales, ho ra tras hora, el Frente Zapatista, hoy conformado no sólo por indígenas y campesinos sino también por universitarios mestizos, blancos, y otras personas de todo el mundo, se consolida cada vez más. Las razones que dan los entendidos para explicar este fenómeno son innumerables; sin embargo, hay tres de ellas que quizá sean las que el zapatismo practica con mayor solvencia: la vigencia de la cosmovisión maya, el poder de la palabra y la recuperación del sentido en la simbología.

Tradición maya

Que hablen pues, todos los que son diferentes Que hablen y encuentren la memoria, que con ella conspiren y que con ella labren el futuro mejor, el mañana. Esta es la palabra de nosotros los zapatistas en defensa del patrimonio cultural para todos Marcos.

Algunos detractores del zapatismo dudan de que las creencias mayas realmente estén arraigadas en este movimiento. Los menos radicales piensan que su posición obedece a una visión idílica de lo ancestral, propia de tantos humanistas de finales del siglo XIX. Los más críticos creen que los zapatistas proclaman la reivindicación indígena de dientes para afuera, pero que en el fondo sólo buscan utilizar a este grupo social como plataforma para acceder al poder.

Entre tanto , varios expertos como el arqueólogo e historiador Juan Yadeón1 están convencidos de que sus acciones están pensadas dentro de la cosmovisión maya. Para ello argumentan varios motivos:.

    1. La primera aparición del Movimiento Zapatista se dio en 1994, año en el que se iniciaba el Katum del Señor del Inframundo o Dios de la guerra en el Calend ario Maya.
    2. Los zapatistas han planteado en los últimos tiempos la o rganización de las comunidades en "Juntas de Buen Gobierno", lo que supone, según la cosmovisión maya, un último llamado de atención para reorganizar la sociedad y evitar de este modo un conflicto bélico producto del enfrentamiento entre indígenas y gobierno por los derechos de esta comunidad2 El anuncio de transformaciones en la zona de conflicto de Chiapas se pro duce a comienzos de agosto de 2003, seis meses antes del décimo aniversario del alzamiento del EZLN cuando, según el calendario maya, podría comenzar un período bélico, el período gobernado por Ah Puch, el Dios de la muerte3, lo que significa la cercanía de una época de destrucción.
    3. Es manifiesta la obsesión del movimiento por los números y trece que tienen un profundo contenido simbólico dentro de las civilizaciones prehispánicas.

Todos los calendarios y construcciones mayas están compuestos por siete elementos, mientras que el trece (doce más uno, según la numerología maya)4 es el número de dioses que gobiernan durante cada Katum. En el año 2001 todos recuerdan el famoso "Zapatour" que se llevó a cabo a lo largo de doce estados mexicanos, más la Ciudad de México –lo que suma trece en total– para conmemorar el séptimo aniversario de la aparición del Ejército Zapatista.

  1. Los zapatistas recurren permanente a la simbología maya, tan ajena a Occidente, para reforzar sus lazos con los indígenas chiapanecos. El pasado mes de agosto, por ejemplo, se anunció que los "Aguascalientes" –mejor conocidos como centros culturales de contacto entre el EZLN y las ONG– serían reemplazados por "los Caracoles"5. El caracol es una deidad para los mayas y representa el círculo de la vida6.

Sin duda el Frente zapatista ha demostrado en estas y otras tantas acciones que la práctica permanente y co tidiana de una cosmovision que antes de 1994 amenazaba con sepultarse gracias a la hecatombe globalizante, es la columna vertebral de este movimiento Frente a las continuas arremetidas contra los indígenas por parte de los grupos paramilitares que generan persecución, violencia y muerte, y la presión de un Estado ebrio de globalización que ignora al indígena y al campesino sometiéndolo a una vida de miseria, la única opción que ve viable este movimiento es la defensa y la conservación, a toda costa, del sistema no rmativo propio con sus ricas tradiciones milenarias, con el fin de evitar la destrucción de los Estados nacionales, las resistencias, las culturas y las formas de relación de cada nación7 Para el zapatismo "cuando un Estado nacional acepta integrarse a la red que ofrece la globalización del neoliberalismo, porque no hay más remedio, porque lo obligan o por convicción, firma su acta de defunción8".

Consecuentes con la creencia maya de que existe una reiteración constante de la historia en la que los acontecimientos de un ciclo se repiten . todos los ciclos sucesivos (Reiflet 1993), los zapatistas están dispuestos hoy a luchar hasta las últimas consecuencias para poder llegar nuevamente al Katum del maíz9 Porque están convencidos de cada ciclo tiene una estructura similar en la cual sólo cambian los sujetos y de que el héroe de un ciclo, de un siglo o de un milenio es el héroe de todos los tiempos. Primero fueron los gemelos divinos contra los señores de Xibalbá10, más tarde los quiché contra las huestes españolas, y hoy los zapatistas contra los gobiernos desacreditados corruptos.

El discurso del Movimiento Zapatista toma elementos de los iu d ad ano s c o ntemp o ráneos, al igual que de las antiguas concepciones del mundo. Por eso busca convertirse en una opción diferente a la que proclaman quienes dividen al mundo entre fieles e infieles, propugnan por la destrucción en nombre de la libertad y apoyan la proliferación de la industria de la guerra.

En ese trazado de compleja interacción entre derechos ciudadanos modernos y antiguas concepciones del mundo resulta un referente muy importante la estructura social de los indígenas tojolabales11. Esta estructura social propone la idea de vivir como seres que forman parte de algo más grande; implica que cada ser desempeña un papel dentro de "la familia cósmica", lo cual significa armar una jerarquía de lugares y funciones dentro de una to talidad que define a cada uno de los sujetos que conforma la comunidad (Lenkersdorf: 1998) Esta comunidad viv e gracias a la participación de los individuos que la componen. El mandar obedeciendo, una de las filosofías proclamadas por el zapatismo, se explica como la manera en que la comunidad se rige a sí misma. Mandar obedeciendo implica la existencia de consenso dentro de una comunidad.

La comunidad tojolabal actúa como una familia extensa integrando a sus miembros, pero también a los elementos extraños con los que establece relaciones y a quienes, de igual forma, asignan un papel determinado dentro de la comunidad. Se urde entonces un tejido social en el cual priman las relaciones de solidaridad.

En cuanto a la relación con la naturaleza, ésta se da de una manera jerárquica. La Madre Tierra, ocupa el primer lugar en el respeto y los afectos porque es "quien nos carga y nos da sustento" Esta relación sagrada con la tierra se traduce en una de las demandas centrales del zapatismo. La vida se organiza en torno a la Tierra y, la defensa de la tierra es, simultáneamente, la defensa de los medios que garantizan la existencia y del universo cultural que controlan los seres humanos.

En este punto, el zapatismo a través de la voz de "El Sub" denuncia la intención del poder financiero que busca crear un nuevo centro comerc ial en Chiap as, Belice y Guatemala: "Aparte de estar lleno de petróleo y de Uranio, el problema es que está lleno de indígenas. Y los indígenas, además de no hablar español, no quieren tarjetas de crédito, no producen, se dedican a sembrar maíz, fríjol, chile, café y se les ocurre bailar con la marimba sin usar el computer No son consumidores sino productores. Sobran. Y todo los que sobra es eliminable… el problema es que aquí, en el territo rio que está en guerra, en territo rio zapatista, están las principales culturas indígenas, están las lenguas y los más grandes yacimientos de petróleo. Están los siete pueblos indios que partic ip an en el EZLN Tzeltal, Tzotzil, Tojolabal, Chol, Zoque, Mam y Mestizos".

La plabra redima

No sé cómo le hago para que entiendan que lo que decimos es Que si decimos una cosa, esa cosa es Marcos.

Desde el primer momento de su aparición "El Sub" Marcos se acompañó de la palabra. En el intento de convertirse en una especie de mediador de universos simbólicos, toma como guía el libro sagrado del Popol Vuh –compendio de diversas tradiciones mayas, con toda su rica tradición escrita y oral en la que se aprecian diferentes géneros literarios: narrativa, épica, conversacional, lírica y dramática– y otros textos y autores más, tales como Miguel Hernández, Federico García Lorca, Julio Cortázar, Miguel de Cervantes Saavedra, Jorge Luis Borges y Eduardo Galeano , entre otros (Marcos: 2002) .

En casi diez años ha mantenido una correspondencia permanente con el mundo en la cual expresa el pensamiento de su mo vimiento. Quizá lo que menos ha escrito son discursos. La mayor parte de sus mensajes son cuentos, po emas, cartas con extensísimas posdatas y fábulas en las que se ve un proceso de maduración que inicia con "La declaración de la Selva Lacandona" –arenga beligerante en la que se hace un llamado a la lucha armada– y continúa, tan solo dos semanas después, con una nueva declaración en la que se plantea una pregunta válida y dolorosa: ¿De qué nos van a perdonar?12, escrita esta vez con un estilo reflexivo que seguirá en adelante.

Un a de las mayo res preo cupaciones del Movimiento Zapatista frente a la palabra ha sido la recuperación de la o ralidad y su reivindicación frente a una cultura dominante que menospreció a las sociedades ágrafas por considerarlas impo tentes frente a la fugacidad de la palabra sonora. Por eso Marcos, como vocero, amalgama lo o ral y lo escrito en una característica muy propia de su estilo. De allí la sensación que se tiene cuando se leen sus relatos de estar sentado escuchando alrededor de un fuego . Quizá por la coloquialidad, por el sentido del humor, la sátira y el tono campechano. Quizá porque en las historias que relata, al igual que en la tradición oral, no sólo interviene una voz sino muchas voces que construyen con distintas versiones un relato . Voces como la de Don Durito, Doña Sociedad Civil, Olivio, el niño tojolabal fanático del fútbol que por tener menos de cinco años aún está en peligro de morir de una epidemia como tantos niños tojolabales; el viejo Antonio , indígena guía espiritual en la Selva Lacandona y así otros tantos personajes creados a partir del cono cimiento que tiene de las personas que habitan la comunidad chiapaneca y que tienen la misión de representar los diferentes grupos sociales en sus historietas y fábulas.

Un sello en cada escrito de "El Sub" es la intención de plantear una pregunta clave para la transformación de la sociedad. Podríamos decir entonces que detrás de cada pieza literaria hay intención política. Y así lo han entendido sus seguidores, quienes le atribuyen al zapatismo la virtud de haber llenado de contenido simbólico e histórico conceptos como país, sociedad, respeto, dignidad, otrora tan manoseados por la clase política tradicional. La idea es que palabra y hecho mantengan una relación diáfana que se aleje de la argucia propia de la demagogia y que permita una verdadera articulación entre discurso y acción.

Lo mediático y lo simbólico

Como nuestra guerra es una guerra de medios de comunicación, hay que ganar nuestra batalla en los medios.
Marcos
.

El pasamontañas es el primer símbolo que representa para los zapatistas una paradoja, mostrarse para ocultarse. Usar pasamontañas para mostrarse ante los ojos del mundo, luego quitárselo para esconderse y así pasar inadvertido como cualquier ciudadano. El pasamontañas, dicen los posmodernos, es un homenaje que le hace "El Sub" al filántropo que de día vive como Bruno Díaz y de noche vuela disfrazado de vampiro bueno haciénd o se llamar simplemente Batman. Los antropólogos por su parte, hilan menos delgado y creen que con su rostro cubierto busca rendir homenaje a los encapuchados del Popol Vuh. Pero la versión de "El Sub" es más compleja que eso. Sabe que se mantendrá con el rostro oculto mientras sea necesaria la existencia de su movimiento. En el momento mismo en que cambien las condiciones y la sociedad sea más justa, podrá salir a la luz, "disiparse en la bruma en cuanto sea innecesario " (Morris. 1998), pero no a disputarse el poder en una tribuna pública, sino a ser un miembro más de una sociedad en la que se mande obedeciendo13.

Además del pasamontañas existen otros símbolos dentro del movimiento. Los ya mencionados alusivos a la cultura maya como los caracoles o la predominancia de los colores rojo y negro14 y otros más occidentales. Uno de ellos es justamente el personaje que le da nombre al zapatismo: Emiliano Zapata, quien no sólo empuña las armas sino que además enfrenta al capitalismo en el campo mexicano cuando hace efectivo el grito de levantamiento de la revolución de marzo de 1911. "¡Abajo las haciendas, vivan los pueblos!".

Pero el Zapata del zapatismo actual es un héroe remozado y desacralizado15 al que incluso Marcos se atreve a ponerle en los labios su pipa humeante. No hay que olvidar que este movimiento revolucionario se desprende de símbolos obsoletos que muestran a hombres y mujeres marchando con una bandera roja hacia un porvenir mejor y se convierte en un carnaval16 (Bonfil. 1998).

Los zapatistas han sido llamados "La primera guerrilla informacional" Si bien se tiene cierto recelo sobre la capacidad de desarrollo de una estrategia militar por parte de este movimiento, no existe el menor asomo de duda con respecto a la habilidad para moverse en el campo mediático . Con gran astucia han hecho caso omiso de las creencias de la vieja izquierda que satanizan a los medios y han esgrimido como armas principales la red, la televisión, la radio y la prensa escrita. La red no solo desde el punto de vista instrumental, sino desde la verdadera perspectiva que debe plantearse a partir de la capacidad para tejer relaciones entre comunidades de todo el mundo. Por eso el apoyo al movimiento se encuentra antes que en sus propios dominios, en los lugares menos esperados del planeta. Cientos de personas reproducen los discursos de Marcos y las acciones zapatistas en otras tantas páginas de la Web; al igual que cualquier estrella del cine, Marcos contesta miles de correos electrónicos cada día gracias a un compacto tejido de seguidores que lo apoyan en esta labor17.

Con todo esto lo que ha demostrado el zapatismo es que su proyección va más allá de los planteamiento s evidentes sobre la explo tación y la pobreza, en la medida en que encuentra nuevos núcleos de sentido no solo para los más marginados Esos núc leos de sentido agrupan los llamados nuevos movimientos sociales articulado s en torno a ejes tales como género, clase, raza, aceptación de la diversidad sexual, defensa ecológica, convicción científica, ideológica y religiosa, participación ciudadana y otros más, que resisten mediante acciones y teorías (De Souza Santos: 1998) En el centro de estas resistencias específ icas tan solo subyace una única certeza compartida: la vida humana puede ser más humana para todos.

En todas las palabras, nuestra palabra anda. En todas las luces brilla nuestra pequeña luz, nuestra esperanza. Del color de la tierra somos Del color de la tierra es la hora y el mañana. Es la hora de la dignidad, la hora del puente que es también ventana. Es la hora de ver y vernos, sin ninguna vergüenza ni temor Es la hora de luchar por la dignidad del color de la tierra y la esperanza. ¡Salud hermanos y hermanas indígenas!
Marcos
.


Citas

1 Las informaciones suministradas por Juan Yadeón son retomadas por Cimac, comunicación e información de la mujer en www.cimacnoticias.com.

2 La práctica y funcionamiento de los Caracoles y las Juntas de Buen Gobierno implican un avance importante en el proceso de instauración de la Ley de Derechos y Cultura Indígena tal como lo expresan los Acuerdos de San Andrés, firmados entre el Gobierno Federal Mexicano y el EZLN el 16 de febrero de 1996 y en los que se incluye el recono cimiento de los pueblos indígenas en la Constitución General , como entidades de derecho público, capaces de organizarse autónomamente.

3 Ah Puch es una deidad de primera clase, por ello aparece con mucha frecuencia en los códices. Como jefe de los demonios, Hunhau reinaba sobre el más bajo de los nueve mundos subterráneos de los mayas. Los mayas de hoy aún creen que bajo la figura de Yum Cimil, el Señor de la Muerte, merodea en to rno a las habitaciones de los enfermos en acecho de su presa. Es una deidad malévola. Su figura está asociada frecuentemente con el dios de la guerra y de los sacrificios humanos, y sus constantes compañeros son el perro, el ave Moán y la lechuza, considerados como criaturas de mal agüero y de muerte.

4 El sistema de numeració n maya según Maurice M. Cotterell en su libro The Manyan Prophecies tiene varios niveles que revelan que los mayas eran conscientes de un sistema decimal aún cuando optaron por no utilizarlo en sus inscripciones.

5 Cad a uno de los Caraco les será algo así como la administración regional de un conjunto . Si n embargo, siguen siendo funciones exclusivas de gobierno de los Municipios Autónomos Rebeldes Zapatistas: impartir justicia; la salud comunitaria; la educación; la v ivienda; la tierra; el trabajo; la alimentación; el comercio; la información y la cultura; el tránsito local.

6 En un sentido más amplio el caraco l signif ica el desarrollo espiritual que comienza desde un centro , origen o mundo interior para extenderse hacia el cosmos en una espiral evo lutiva. El caraco l es un símbolo de generació n de espiritualidad en una de las representaciones teo tihuacanas; el rey Quetzalcóatl, adornado de plumas, relacionadas a los niveles superiores, parece nacer de un caraco l que en el centro de su cuerpo plantea que la verdadera generació n en el mundo espiritual necesita un largo camino hacia la perfección.

7 Para el sociólogo Yvon Lebot en su libro El sueño Zapatista 1996) "Hoy, la figura más acabada de lo universal no es la del ciudadano que se defiende de la globalización intentando suturar las fisuras del Estado-Nación, sino la del actor que combina la lucha contra las fuerzas de dominación con la afirmación de una identidad individual y colectiva y con el reconocimiento del otro. El zapatismo es portador de una triple exigencia –política, ética y de afirmación del sujeto– que resume en su fórmula predilecta: democracia, justicia, libertad, y más aún: dignidad".

8 Así lo expresa el subcomandante Marcos en la charla ante la Comisión Civil Internacional de Observación de los derechos humanos en La Realidad: "La globalización del neo liberalismo ofrece una red construida por el capital financiero o, si se quiere. el poder financiero. Si hay una crisis en este nudo, el resto de la red va a amortiguar los efectos. Si hay bonanza en un país, no se produce un efecto de bonanza en otros países. Es entonces una red que no funciona".

9 Cada Katum maya está conformado por un ciclo de veinte años del calendario o ccidental. Esto último, según lo ha manifestado el historiador Juan Yadeón, permite pensar que el conflicto armado en Chiapas tan solo se solucionará en el 2014, cuando comience el Katum del maíz, época de paz y bonanza. El maíz representa la prosperidad, incluso existía un dios del maíz en la época clásica maya cuya identidad parece haberse confundido en los últimos tiempos de la Epoca Postclásica con la de una deidad agríco la de menos nivel conocida con el nombre de Yum Kax, o Señor de los Bosques.

10 En el Popol Vuh se representa el encuentro de los gemelos Hunahpú e Ixbalamqué con los representantes del mundo de la oscuridad, en Xilbalbá. Este encuentro significa la lucha en la vida del ser humano que vive permanentemente en la "dualidad" (alegría-dolor, salud-enfermedad). Los gemelos pueden morir y resucitar porque simbólicamente han vencido la dualidad alcanzando poderes sobrenaturales con los cuales dominan el mundo material gracias a su transmutación espiritual según los principios de la gran obra alquímica.

11 Los Tojolabales forman parte de los grupos mayences y se llaman así mismos tojolwinik'o tik que significa "hombres legítimos o verdaderos"; son conocidos por el nombre del idioma que hablan que viene de las raíces tojol: legítimo y ab'al: palabra.

12 El segundo texto del subcomandante Marcos dice en uno de sus apartes: "Hasta el día de hoy, 18 de enero de 1994, sólo hemos tenido conocimiento de la formalización del "perdón" que ofrece el gobierno federal a nuestras fuerzas. ¿De qué tenemos que pedir perdón? ¿De qué nos van a perdonar? ¿De no morirnos de hambre? ¿De no callarnos en nuestra miseria? ¿De no haber aceptado humildemente la gigantesca carga histórica de desprecio y abandono? ¿De habernos levantado en armas cuando encontramos todos los otros caminos cerrados? ¿Quién tiene que pedir perdón y quién tiene que otorgarlo? ¿Los que, durante años y años se sentaron ante una mesa llena y se saciaron mientras con nosotros se sentaba la muerte, tan cotidiana, tan nuestra que acabamos por dejar de tenerle miedo? ¿Los que nos llenaron las bolsas y el alma de declaraciones y promesas? ¿Los que negaron el respeto a nuestra costumbre, a nuestro color, a nuestra lengua? ¿Los que nos tratan como extranjeros en nuestra propia tierra y nos piden papeles y obediencia a una ley cuya existencia y justeza ignoramos? ¿Los que nos torturaron, apresaron, asesinaron y desaparecieron por el grave "delito" de querer un pedazo de tierra, no un pedazo grande, no un pedazo chico, solo un pedazo al que se le pudiera sacar algo para completar el estómago? ¿Quién tiene que pedir perdón y quién tiene que ototgarlo?.

13 Marcos dice: "El pasamontañas es un espejo para que los mexicanos tomen un espejo, mírense) se descubran, para salir de la mentira y el miedo que los enajenan. Un espejo que llama al país a interrogarse a sí mismo sobre su porvenir, a reconstruirse, a reinventarse".

14 Los colores rojo y negro aparecen tanto en la artesanía como en la indumentaria sagrada. Los indígenas lacandones de México utilizan estos colores para preparar rituales con distinción entre femenino y masculino. El negro representa el principio femenino-nocturno-inframundo y el rojo representa el principio masculino-diurno-terrenal.

15 Según los testimonios que han dejado los corridos mexicanos de la Revolución, la figura de Zapata se fue transformando y creciendo a lo largo de su lucha; después de su muerte adquirió una dimensión propia en el imaginario popular tal como lo expresa la canción:.

"Fue Emiliano Zapata, el hombre sin segundo, que ante la plutocracia su diestra levantó fue un ángel de la Patria, un redentor del mundo que por su humilde raza duerme el sueño profundo en los brazos de Vesta por voluntad de Dios..

Al ver la tiranía que contra los aztecas los blancos dislocaban, siguió a un falso líder tiró a Porfirio Díaz, después siguió con Huerta peleó con bizarría contra las hordas necias del infeliz Carranza donde llegó a caer".

16 Para el historiador Guillermo Bonfil "La experiencia revolucionaria como proceso carnavalesco se acerca más a la representación popular de las revoluciones que su identificación co n los cánticos del coro del Ejército Rojo o de cualquiera de sus evocaciones desde el poder. El zapatismo, en contradicción con el precepto bíblico que prohibía a la mujer de Lot mirar hacia atrás porque se convertiría en sal, voltea la mitada constantemente no sólo para denunciar el pasado de explotación y racismo y demostrar su actualidad, sino también para extraer de ese pasado valores de lucha y resistencia. A diferencia de las estatuas de bronce que simbo lizaban la marcha de los revolucionarios hacia un futuro radiante, los zapatistas no o cultan que miran hacia atrás pata caminar hacia adelante. Quieren, tienen la esperanza de que el futuro será diferente del pasado pero no programan el futuro de todos y para todos al estilo de los partidos de vanguardia. El futuro se irá construyendo colectivamente y no sólo desde las trinchetas zapatistas. Los pueblos no hacen una tevolución sabiendo de antemano cómo será la sociedad futura; hacen una revolución porque no quieren seguir viviend o en el antiguo tégimen. Éste es también el significado del "ya basta" zapatista.

17 De acuerdo con el análisis de Manuel Castells, el origen de la utilización de la red por parte de los zapatistas parte de dos hechos ocurridos en los años noventa: la creación de La Neta, una red de comunicación informática alternativa en México y Chiapas, y su uso por parte de un grupo de mujeres mexicanas y estadounidenses.


Bibliografía

  1. BONFIL, Guillermo, México profundo, Una civilización negada, México , Grijalbo, 1989.
  2. CASTELLS, Manuel , La era de la Información. Economía, Sociedad y Cultura. Volumen II, México, Siglo Veintiuno Editores, 1997.
  3. COTTERELL, Mauricio, La revelación de los dioses mayas, Barcelona, Martínez Roca S.A., 1998.
  4. DE SOUZA SANTOS, Boaventura, De la mano de Alicia, México, Siglo XXI, 1998.
  5. ELIADE, Mircea, El mito del eterno retomo, Altaza, 1992.
  6. FUENTES, Carlos, Nuevo tiempo mexicano, México D.E, Aguilar, 1994.
  7. GARCÍA Mérida, Wilson, El submundo literario del subcomandante Marcos En : www.rebelion.org/cultuta/litetatura_sub.
  8. LEBOT Yvon, El sueño Zapatista, Barcelona, Anagrama, Crónicas, 1997.
  9. LENKERSDORF, Carlos, Hornees verdaderos. Voces y testimonios tojolabales, México, Siglo XXI, 1996.
  10. MORRIS, Hollman, "Marcos nunca tendrá paz" en: Revista Número, No. 19, Bogotá 1998, p.31.
  11. REIFLER, Victotia, El Cristo indígena, el rey nativo. Sustrato histórico de la mitología ritual de los mayas, México D.F., Fondo de Cultuta Económica, 1993.
  12. SARTORI, Agnese, Simbólica de la tradición precolombina, en www.geocities.com.
  13. SUBCOMANDANTE INSURGENTE MARCOS, Nuestra arma es nuestra palabra, Juana Ponce de León editora), México, 2001.
  14. ________, Desde las montañas del Sudeste mexicano, Plaza y Janes, 1999.
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Del 11 de septiembre a la ocupación de Irak

From September 11 to the occupation of Iraq

De 11 de setembro para a ocupação do Iraque

Pedro Brieger *


* Pedro Brieger es sociólogo y coordinador del Departamento de Medio Oriente del Instituto de Relaciones Internacionales (IRI) de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), Argentina. Titular de "Sociología de Medio Oriente" de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y autor de varios libros sobre temas internacionales y especialente sobre el Medio Oriente E-mail: Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla. .


Resumen

Este artículo analiza las motivaciones de Estados Unidos para invadir Afganistán e Irak después del atentado a las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001 y la implicación que esta fecha tiene para la primera potencia mundial, el Medio Oriente y el mundo islámico. Se explica de qué manera Estados Unidos construyó la legitimidad para ambas guerras tomando como eje de su política el choque de civilizaciones y la lucha contra el terrorismo, y el rechazo que estas guerras han provocado.

Palabras clave: Torres Gemelas, Islam, choque de civilizaciones, Afganistán, Irak.Palabras clave: Torres Gemelas, Islam, choque de civilizaciones, Afganistán, Irak.

Abstract

The article analyzes US motivations to invade Afghanistan and Irak after the September 11 attacks and the implications these date has for the major superpowper. the Middle East and the Islamic tvorld. There is an explanation about the legitimacy the US built for both wars from the "clash of cívilization" approach and the fight against terrorism, and the reject against both wars..


Un nuevo contexto internacional

La nueva situación internacional creada por la invasión a Irak el 19 de marzo de 2003 debe ser comprendida en el marco de cuatro hechos que se entrecruzan y retroalimentan, dos de ellos históricos y dos del ámbito de las ideologías. Primero, la caída del muro de Berlín el 9 de noviembre de 1989, que, como representación simbólica, marcó el comienzo del fin del mundo bipolar y del enfrentamiento Este-Oeste y dio paso a la desaparición de la Unión Soviética en 1991, dejando a Estados Unidos como única e indiscutida1 superpotencia. Segundo, el polémico artículo de Francis Fukuyama, asesor de la Rand Corporation, profetizando sobre el fin de la historia al desmoronarse el bloque soviético e identificando al capitalismo liberal como la única sociedad capaz de satisfacer los anhelos más profundos y fundamentales de los seres humanos (F. Fukuyama, 1994) Tercero, la Guerra del Golfo en febrero de 1991, que dio paso al intento de remodelar un "Nuevo Orden Internacional"2, definición acuñada por el presidente de Estados Unidos, George Bush, padre, y que indicaba los claros intereses estratégicos de Washington de erigirse como potencia hegemónica en el ámbito militar, económico y político al desintegrarse el Bloque Soviético. Cuarto, los planteos del politólogo de Harvard, Samuel Huntington, sobre la relación entre la desaparición de la Unión Soviética, la desaparición de los conflictos sociales y el "choque de civilizaciones" que –según él– marcaría las futuras relaciones sociales (S. Huntington, 1993).

Es en este contexto que deben ser analizados también los atentados a las Torres Gemelas en el corazón de Nueva York, y al Pentágono en Washington en septiembre de 2001, ya que éstos provocaron un verdadero terremoto en la agenda política internacional. La importancia del hecho se debe a que fue atacada la primera potencia mundial, a la magnitud de los atentados y su secuela de muertos; a la compulsión de modificar la agenda de política exterior que tenía Planificada el presidente George Bush, hijo; a las secuelas económicas, culturales y políticas que dejarán en la sociedad estadounidense, y a la necesidad de responder con celeridad, invadiendo Afganistán. Si el historiador inglés Eric Hobsbawm afirma que el siglo XX finalizó con la caída del Muro de Berlín, retrospectivamente algunos plantearán que el siglo XX se extendió hasta el 11 de septiembre y que, en realidad, ese día marca el comienzo del siglo XXI.

Amén del debate teórico que pueda existir al respecto, no cabe duda que los atentados a las Torres Gemelas y el Pentágono el 11 de septiembre marcan "un antes y un después" A la luz de la invasión y posterior ocupación de Irak es posible afirmar que este "después" ha llegado más rápido de lo previsto y que está marcado por la reafirmación de Estados Unidos como la potencia hegemónica mundial capaz de desafiar a las Naciones Unidas para establecer una Pax Americana allí donde sus intereses políticos y económicos lo consideren necesario. Sin embargo, también es cierto que el horror de los atentados en 2001 no impidió que millones de personas en todo el mundo salieran a las calles, menos de dos años después, para tratar de impedir la invasión de Irak.

Si bien lo antedicho es un marco referencial que permite un acercamiento a la nueva situación mundial desencadenada por la invasión a Irak el 19 de marzo de 2003, no es menos cierto que resulta extremadamente complejo tratar de definir el carácter de esta crisis internacional y la naturaleza del conflicto, que se asemeja a las cajas chinas: a medida que se abre una, surge otra, y no se puede vislumbrar cómo y cuál será la última de ellas.

Después (y antes) del 11 de septiembre

Es imposible comprender los atentados del 11 de septiembre sin analizar el rol hegemónico de Estados Unidos y las explicaciones que se han brindado al por qué de los atentados a las Torres Gemelas. Ya en 1993, respondiendo al famoso artículo de Huntington, señalábamos que "no es novedoso en el pensamiento norteamericano –aunque también es atribuible a la mayoría de los países desarrollados que alguna vez fueron potencias coloniales–, asegurar que Occidente es superior al resto de las civilizaciones. Esta cosmovisión, típicamente etnocentrista, consiste en observar a los otros grupos étnico-nacionales a través del prisma de la superioridad del propio grupo –dotado de todas las cualidades posibles– frente a la inferioridad intrínseca de los otros"3.

La representación de un enfrentamiento entre civilizaciones, entre la occidental moderna y progresiva y el Islam como medieval y bárbara, no sólo es históricamente equivocada sino totalmente falaz. Si bien el siglo XX ha conocido varias y profusas masacres, dos de las más "importantes" han sido realizadas por la civilización industrial occidental.

La planificación hasta el último detalle con sus campos de concentración, las cámaras de gas y el exterminio de un pueblo fue realizada por Alemania, la nación más avanzada del planeta en la década del treinta. Tal cual señala el sociólogo Zygmunt Bauman, "como toda otra acción conducida de manera moderna –racional, planificada, científicamente informada, dirigida de forma eficaz y coordinada–, el Holocausto dejó atrás todos sus pretendidos equivalentes premodernos, revelándolos en comparación como primitivos, antieconómicos e ineficaces(…) Se eleva muy por encima de los episodios de genocidios del pasado, de la misma forma que la fábrica industrial moderna está bien por encima de la oficina artesanal"4 Esto es, la máquina de muerte fue formidablemente moderna, tecnológica y " racional" Las bombas que cayeron sobre Hiroshima y Nagasaki –y en menor medida sobre la ciudad alemana de Dresden, aunque no tuvieron como objetivo provocar el genocidio de todo un pueblo– aniquilaron a casi 300 mil personas con el fin de poner de rodillas a los japoneses y alemanes y "mostrar" el enorme poderío tecnológico de Estados Unidos al nuevo/viejo enemigo, la Unión Soviética. " Hiroshima –sostiene el sociólogo Michael Lowy– representa un nivel superior de modernidad, tanto por la novedad científica y tecnológica simbolizada por la bomba atómca , como por el carácter todavía más lejano, impersonal, puramente "técnico" del acto exterminador presionar un botón, abrir la escotilla que libera la carga nuclear. En el contexto particular y aséptico de muerte atómica entregada por vía aérea, se dejaron atrás ciertas formas manifiestamente arcaicas del Tercer Reich, como las explosiones de crueldad, el sadismo y la furia asesina de los oficiales de la SS. Esa modernidad se encuentra en la cúpula norteamericana que toma –después de haber pesado cuidadosa y "racionalmente" los pros y las contras– la decisión de exterminar la población de Hiroshima y Nagasaki. un organigrama burocrático complejo compuesto por científicos, generales, técnicos, funcionarios y políticos tan grises como Harry Truman, en contraste con los accesos de odio irracional de Adolfo Hitler y sus fanáticos"5 Vale la pena recordar que el presidente de Estados Unidos Harry Truman dijo que "el mundo tendrá que saber que la primera bomba atómica se arrojó sobre Hiroshima, una base militar. Esto ocurrió así porque quisimos evitar, en la medida de lo posible, la muerte de civiles"6.

Es indudable que Estados Unidos despierta sentimientos contradictorios. Por un lado es admirado su estilo de vida –el tan difundido american way of life–, la construcción de su sistema democrático, la libertad de prensa y expresión, y un conjunto de valores que seducen a una porción importante de la humanidad, especialmente a los gobernantes que buscan los favores de Occidente7. Pero, aunque a los occidentales les cueste aceptarlo, este modelo dista de seducir a la mayoría de los pueblos poseedores de tradiciones milenarias, y que son la mayoría sobre la tierra. La realidad indica que en la relación ambivalente que existe entre la aceptación y el rechazo, los atentados a las Torres Gemelas provocaron un sentimiento muy amplio de "sabor a revancha" y "comprensión" en muchas partes del mundo –y no sólo entre musulmanes– independientemente de la identidad de los autores.

Después de la desaparición de la Unión Soviética el Islam, convertido en el "nuevo enemigo de Occidente", es mediática, política e intelectualmente señalado como "retrasado, fanático y bárbaro" Antes incluso de la caída del Muro de Berlín, Edward Said señalaba que "existe un consenso sobre el Islam como una especie de chivo emisario para cualquier suceso que no nos guste sobre los nuevos modelos políticos, sociales y económicos a nivel mundial. Para la derecha, el Islam representa barbarie; para la izquierda, una teocracia medieval, para el centro, una especie de exotismo desagradable. A pesar de que se sabe muy poco sobre el mundo islámico existe un acuerdo de que allí no hay demasiado que se pueda aprobar"8 Las imágenes de Afganistán, asociadas a los autores de la destrucción de las Torres Gemelas, o las de la dictadura de Saddam Hussein no hacen más que acrecentar esta antinomia simplista y maniquea de "civilización o barbarie".

El rechazo hacia Estados Unidos no proviene solamente de su intervención en el Medio Oriente. El problema central que ha quedado al descubierto después del 11 de septiembre es la extrema hegemonía ejercida por Estados Unidos sobre el conjunto del mundo, tal cual lo señaló el sociólogo A l a in Touraine dos días después de los atentados9.

De las Torres Gemelas a Kabul

Una vez señalado Bin Laden como culpable de los ataques, Estados Unidos buscó construir la "Coalición Internacional contra el Terror" que le diera legitimidad en su difusa e incierta lucha global contra el terrorismo y un "cheque en blanco" a una ofensiva militar allí donde se realizara. Cómo era lógico de esperar, primero apeló a su propio Congreso –donde consiguió un voto casi unánime de apoyo– y a los países occidentales más poderosos, para luego comenzar a tejer una compleja red de nuevas alianzas, impensada un mes antes de los atentados. El apoyo sin precedentes a Estados Unidos le permitió a Washington "comunicar" sus intenciones de atacar Afganistán buscando amparo en el Artículo 51 del Capítulo 7 de la carta de las Naciones Unidas10 que le otorga el derecho a un país de responder a una agresión, pero como una medida provisoria hasta que el Consejo de Seguridad tome las medidas que considere convenientes.

Ante la presencia de la primera potencia mundial como víctima, muy pocos gobiernos cuestionaron la legitimidad jurídica de la i n tención de Estados Unidos de comenzar los bombardeos sobre Afganistán. Michael Mandel, profesor de derecho en Osgoode Hall Law School, Toronto, y especialista en derecho penal internacional, sostiene que "el Artículo 51 otorga a un Estado el derecho a repeler un ataque que se está llevando a cabo o es inminente, como una medida temporal hasta que el Consejo de Seguridad de la ONU pueda tomar las medidas necesarias para la paz y la seguridad internacionales (y) el derecho a la autodefensa unilateral no incluye el derecho a las represalias una vez el ataque ha parado. E l derecho de autodefensa en derecho internacional es como el derecho de autodefensa en nuestro propio derecho: te permite defenderte cuando la ley no está alrededor, pero no te permite tomarte la justicia por tu mano"11.

Para justificar los bombardeos sobre Afganistán, el gobierno de los Estados Unidos manifestó que los talibanes se habían negado a las cuatro exigencias formuladas por el presidente Bush: la entrega de Bin Laden, el cierre de sus campos de entrenamiento, permitir inspecciones internacionales en suelo afgano y la liberación de los ocho cooperantes internacionales12 El reiterado cambio de discurso del Departamento de Estado respecto de los objetivos a lograr reflejó más que nada la necesidad de encontrar una justificación para que la primera potencia mundial bombardeara uno de los países más pobres del planeta. La búsqueda de la legitimidad del ataque contra Afganistán contó con un elemento propagandístico fundamental: la demonización del enemigo, tal como sucedió durante la Guerra del Golfo en 1991 cuando se magnificó el poderío de Saddam Hussein13, también la magnificación de la capacidad militar de los talibanes y el "ejército de 20 mil hombres de Bin Laden" sirvió para obtener legitímidad y consenso para lanzar la ofensiva militar y ocupar Afganistán y después, Irak.

La invasión a Irak

Los discursos del presidente Bush después del 11 de septiembre, el ataque a Afganistán y la invasión de Irak difícilmente lograrán cambiar la percepción en el mundo árabe-islámico de que existe una guerra contra el Islam y de que hay masacres que para los occidentales pesan como montañas y otras –en Chechenia, Bosnia, Palestina, Irak o Afganistán– pesan como plumas, para utilizar la metáfora de la escritora italiana Rossana Rossanda14.

La desintegración de la Unión Soviética y la Guerra del Golfo en 1991 le permitieron al presidente George Bush, padre, lanzar su proyecto del Nuevo Orden Internacional con el claro objetivo de posicionarse como la única superpotencia mundial. El discurso oficial norteamericano sostuvo y sostiene que la guerra contra Irak se hizo para luchar contra el terrorismo y "liberar al pueblo iraquí de la tiranía" de Saddam Hussein, aunque muy pocos sigan creyendo en la veracidad de estos argumentos. Además, si bien es cierto que el 11 de septiembre de 2001 Estados Unidos fue víctima de un atentado terrorista en su propio territorio, los planes de guerra contra Irak diseñados por los republicanos son muy anteriores al atentado contra las Torres Gemelas15.

La guerra contra Irak es el producto de una conjunción de hechos, la visión imperial de los republicanos una vez desaparecida la Unión Soviética, el petróleo, el control estratégico del Medio Oriente, la necesidad de debilitar a la Unión Europea, la crisis de la economía estadounidense y la urgencia por tapar algunos escándalos de empresas emblemáticas como Enron. Estados Unidos es el país que más petróleo consume en el mundo, alrededor del 25 por ciento de la producción total, y algunos estudios sostienen que si tuviera que producir lo que consume sólo tendría petróleo para cuatro años16 Esto explica la importancia del control energético del Medio Oriente donde se encuentran más del 65 por ciento de las reservas de crudo controlado por los países árabes que forman parte de la Organización para la Producción y Exportación del Petróleo (OPEP), que es la que fija los precios del crudo. Quien mejor explicó los motivos globales de una guerra contra Irak fue el ex presidente Jimmy Cárter en un artículo publicado el 10 de marzo en el New York Times al criticar a la administración Bush porque aseguró que "nuestros objetivos son cambiar el régimen y establecer una Pax Americana en la región, tal vez ocupando el país por una década"17, lo que significa ocupar Irak al mejor estilo colonial para luego repartirse, no sólo el petróleo, sino también toda la infraestructura del Estado iraquí. Es en este contexto que puede entenderse que la Casa Blanca haya otorgado por vía de la Agencia Internacional para el Desarrollo (AID) la reconstrucción de aeropuertos, centrales eléctricas, caminos, puentes, infraestructura de trenes, puertos, agua potable, cloacas, escuelas y centros médicos, sistema de irrigación y los edificios gubernamentales semanas antes del comienzo de los bombardeos, y mientras las Naciones Unidas debatían la manera de evitar la guerra18.

En 2003, a medida que las tropas anglonorteamericanas se adentraban en territorio iraquí, los países árabes –a pesar de su rechazo al régimen de Saddam Hussein–, pasaron de posturas ambivalentes a una condena a la invasión y posterior ocupación de Irak. Los gobiernos árabes no podían aceptar la guerra contra Irak por varios motivos. Primero, porque implicaba un ataque a un país árabe. Segundo, porque los planes estadounidenses para un reordenamiento regional del Medio Oriente contemplan los intereses norteamericanos y del Estado de Israel, y relegan otra vez la aspiración palestina a un Estado independiente. Tercero, porque la afinidad ideológica entre un gobierno republicano poblado de representantes de "lobbies" y organizaciones pro israelíes y el gobierno de Ariel Sharon son tan estrechas que el mundo árabe y musulmán está convencido de que detrás de la guerra se encuentra la mano del Estado de Israel. Como explicó el periodista Robert Fisk diez días antes de que comenzaran los ataques, "no se puede encontrar a mejores amigos de Israel en Estados Unidos que en los miembros de la administración Bush –Donald Rumsfeld, Richard Perle, John Bolton, Paul Wolfowitz y todos los demás–, quienes fueron o siguen siendo integrantes de cabildos israelíes en Washington. Ellos son parte del poder motivador detrás de la invasión a Irak, conflicto cuyos resultados podrían superar incluso los más grandiosos sueños de Israel. Si la aventura de Estados Unidos en Irak es exitosa, estos funcionarios bien pueden esperar un lugar de honor en la historia de Israel. El colapso de Irak puede significar el colapso del presidente palestino Yasser Arafat, y el de todo poder árabe que se atreva a desafiar a Israel"19.

Cuarto, porque nadie duda que Estados Unidos está detrás del control del petróleo iraquí, lo que seguramente afectará a los otros paíse; productores y exportadores de petróleo. El panorama que se abre en el Medio Oriente a raíz de la invasión y posterior ocupación de Irak es sumamente complejo y conflictivo, y seguramente la permanencia de las tropas anglo-norteamericanas en Irak incrementará el rechazo a toda la política de Estados Unidos. James Woolsey, el ex director de la CIA durante el gobierno de Clinton, dijo el 3 de abril que Estados Unidos estaba embarcado en la "Cuarta Guerra Mundial" Aseguró que ésta se extendería por años y que tendría tres enemigos: los gobernantes religiosos de Irán, los fascistas de Irak y Siria y los extremistas islámicos como Al Qaeda"20 En el mundo árabe e islámico nadie duda de sus palabras; en el resto del mundo tampoco.


Citas

1 Ver el trabaj o conj unto de los miembros de la RAND Corporation Frank Carlucci (secretario de defensa entre 1987-1989), Robert Hunter (embajador en la OTAN entre 1993-1998) y Salmay Khalizad (trabajó en temas de defensa en el equipo del presidente Bush entre diciembre de 2000 y enero de 2001) A global Agenda for the U.S. president. www.rand.org/publications/MR/MR1306/.

2 Oriente y la Guerra del Golfo, Buenos Aires, Letra Buena, 1991, especialmente el capítulo 8 "Hacia un Nuevo Orden Internacional".

3 Pedro Brieger, "El Nuevo Orden Internacional y el choque de civilizaciones", publicado en Globalización e Historia, III Jornadas de Historia de las Relaciones Internacionales, AAW, Buenos Aires 1998.

4 Zygtnut Bauman, Modernity and the Holocaust, London, Polity Press, 1989, p.15,28. Citado por Michel Lowy en "Barbarie y modernidad en el siglo XX" www.rebelion.org (16.09.2001).

5 Lowy, idem.

6 Citado por el historiador Howard Zinn en "A just cause, not a just war", en: The Progressive, December 2001 www.progressive.org/0901/zinn1101.html.

7 A pesar de su imprecisa definición en la vulgata mediática, Occidente en realidad representa a los países capitalistas desarrollados de origen anglosajón, como bien se encarga de explicitarlo Huntington en "The Clash of Civilizations?".

8 Edward Said, Covering Islam. How the Media and the experts determine we see the rest of the World, Routledge & Kegan Paul, Londres 1985; p. XV.

9 Alain Touraine, "La hegemonía de EE.UU. y la guerra islamista" en: El País, 13.09.2001.

10 El texto completo del Artículo 51 está en la Carta de las Naciones Unidas, Capítulo VII: Acción en Caso de Amenazas a la Paz, Quebrantamientos de la Paz o Actos de Agresión, Artículo 51: "Ninguna disposición de esta Carta menoscabará el derecho inmanente de legítima defensa, individual o colectiva, en caso de ataque armado contra un Miembro de las Naciones Unidas, hasta tanto que el Consejo de Seguridad haya tomado las medidas necesarias para mantener la paz y la seguridad internacionales. Las medidas tomadas por los Miembros en ejercicio del derecho de legítima defensa serán comunicadas inmediatamente al Consejo de Seguridad, y no afectarán en manera alguna la autoridad y responsabilidad del Consejo conforme a la presente Carta para ejercer en cualquier momento la acción que estime necesaria con el fin de mantener o restablecer la paz y la seguridad internacionales" www.unic.org.ar.

11 Michael Mandel, "Say what you want but this war is illegal", en: Toronto Globe & Mail, 9.10.2001.

12 "EE.UU. ataca Afganistán. E l Pentágono confirma el ataque" El País, 7.10.2001.

13 El general Norman Schwarzkopf, quien comandó la Guerra del Golfo, reconoce en su autobiografía que la Guardia Republicana –presentada como una impresionante fuerza militar&nmdash; fue derrotada casi sin pérdidas materiales y humanas por parte de la coalición internacional que desalojó a Irak de Kuwait. Schwartzkopf, Norman, Autobiografía, Barcelona, Plaza & Janés, 1993, pp.610- 641.

14 El País, 28 de septiembre 2001.

15 Ver especialmente "A Clean Break: A New Strategy for Securing the Realm" de agosto de 1996 (http://www.israeleconomy.org/strat1.htm) y los textos publicados por el American Enterprise Institute-AEI (www.aei.org).

16 www.ecoportal.net/noti/notas966.htm.

17 Jimmy Cárter, "Just war, or a Just war?" New York Times, 10.03.03.

18 Ver toda la documentación de las licitaciones para la reconstrucción de Irak en www.usaid.com.

19 La Jomada, México, 9 de marzo 2003.

20 www.cnn.com, 3 de abril, 2003.


Bibliografía

  1. FUKUYAMA, Francis, El fin de la historia y el último hombre, Buenos Aires, Planeta, 1994.
  2. HUNTINGTON, Samuel, "The Clash of Civilizations?" en: Foreign Affairs, Volume 72, No. 3, Summer 1993.
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Asalto rápido, ataque preventivo. El teatro doméstico de la guerra y las nuevas disidencias

Rapid assault, preemptive strike. The domestic theater of war and the new dissidences

Assalto rápido, ataque preventivo. O teatro doméstico da guerra e as novas dissidências

Mary Luise Pratt *


* Magíster en Lingüística y Doctora en Literatura Comparada. Profesora de Literatura Latinoamericana en la Universidad de Nueva Cork-Canadá. Erudita de reconocido nombre en el campo de la lingüística y estudios sobre femini smo, cultura y teoría poscolonial en América Latina. E-mail: Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla. .


Resumen

Las tácticas para reprimir la disidencia en el escenario doméstico en EE.UU. son las mismas que aprovechan las acciones militares en el exterior: asalto rápido y ataque preventivo. La derecha opera por medio de entrelazadas redes gubernamentales, mediáticas, corporativas y privadas que sin embargo no logran reinterpelar la ciudadanía de manera consistente o satisfactoria. La derechización actual en EE.UU. tiene antecedentes en el macartismo y la Primera Guerra Mundial, y orígenes en un nuevo activismo desanollado a partir de 1968 y ayudado por la monopolización de los medios. Sin embargo, el internet ofrece un poderoso apoyo a las prácticas opositoras, y crea un nuevo agente político, el público global.

Palabras clave: Derechización, pacifismo, tendencias, guerra de Irak, Estados Unidos.

Abstract

The tactics to repress dissidence in the domestic arena in the USA are the same used by military interventions in foreign lands: rapid assault, and preventive attack. The right wing operates as interlaced governmental, media, corporative and prívate nets that, notuiithstanding, do not success when trying to question citizens in a consistent ana satisfactory vuay. The current emergence of the right wing in the USA has some antecedents in McCarthyism and in the Eirst World War, as well as origins in a neui activism developed since 1968, supported by the media monopolization. Nevertheless, the Internet offers a powerful tool to opposite practices and creates a new political agent: the global audience.


Lo único que hay que hacer es decirles que están siendo atacados, y denunciar a los pacifistas por su falta de patriotismo, y por exponer el país al peligro. Funciona igual en todos los países
Hermann Göring (cit. por L. Lapham, Harper's, 6/ 2003 p. 9.)
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Sólo la presunción, los sueños de grandeza, las vanas fantasías, el anhelo del poder o el deseo de escapar de nuestros peligros y obligaciones domésticos podrían convencernos de que la Providencia nos ha nombrado su pueblo elegido para la pacificación de la tierra.
Charles Beard, historiador estadounidense, 1939
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A mediados de marzo de 2003 un grupo de profesores de la Universidad de Columbia, en Nueva York, organizaron un foro público contra la invasión de Irak, una de las decenas de miles de reuniones convocadas a lo largo de Estados Unidos para debatir la guerra. De las seis horas de debate académico , para algunos un tanto aburrido, sobrevivieron sólo los apasionados aportes de un joven profesor de antropología: que se trataba de una guerra imperial, que sólo el pueblo iraquí podía obtener la liberación de su propio país; que los soldados americanos, en su mayoría provenientes de clases subordinadas, debían negarse a pelear; que los únicos héroes eran quienes ayudaban a vencer al ejército estadounidense; que hacían falta "un millón de Mogadiscios" En el lapso de unas cuantas horas estas últimas palabras, referidas a un incidente de 1993 donde en Somalia murieron 18 soldados estadounidense (ver la película Black Hawk Doum), desataron un ataque de histeria masmediática sumamente revelador: del estado de los medios y de las psiques en el país; de la fuerza de un patriotismo nuevamente militarizado; de la creciente intolerancia hacia la disidencia, y de una nueva onda de agresión contra el pensamiento crítico en las universidades y en la sociedad.

La máquina sensacionalista fue puesta en marcha por un reportero del diario neoyorquino Newsday, quien asistió a la reunión en busca de algún soundbite que le permitiera movilizar las pasiones patrióticas de sus lectores (y avanzar en su carrera dentro del clima hipercompetitivo del periodismo actual) Su reportaje fue retomado por la prensa amarilla neo yorquina, el Daily News y el New York Post, y más importante, por los poderosos ideólogos televisivos de derecha como el belicoso animador de talk show Bill O'Reilly de la cadena Fox. A partir del día siguiente, este profesor fue inundado de amenazas de muerte por teléfono y por correo electrónico; tuvo que cancelar sus clases y esconderse co n su familia. El presidente de la universidad repudió los comentarios antipatrióticos del joven antro pólogo (especialista en estudios latinos), pero afirmó que estaban protegidos por la libertad académica. La respuesta fue un chorro de correos de graduados de la universidad , amenazand o co n suspender sus contribuciones si no se despedía al traidor. No menos de 104 miembros del Congreso firmaron una carta puesta a circular por un representante republicano de Arizona, condenando al profesor e insistiendo en una acción disciplinaria, la cual fue rechazada por el presidente de Columbia, quien argumentó contra tales represalias, que juzgó inaceptables bajo el principio de la libertad académica. Una fideicomisaria de la Universidad del Estado de Nueva York aprovechó la controversia para insistir, en un artículo publicado por el órgano nacional de derecha National Review, sobre la necesidad de imponer la "diversidad ideológica" en las universidades quitándole al profesorado poder de decisión sobre los nombramientos académicos. La reacción predominante dentro de la academia, inclusive entre los demás participantes de aquella mesa fue insistir en la libertad de expresión y condenar rotundamente las palabras que habían generado la polémica. Lo que más ofendía, decía la gente, era la falta de apoyo a las tropas, el dolor que esa indiferencia podía causar a sus familiares.

El incidente de la Universidad de Columbia permite ver algunas dimensiones de la maquinaria ideológica actual en EE.UU. y los pactos que la alimentan, y atestigua la intensificación, durante la guerra de Irak, de la cultura de intimidación que se desparramó sobre el país a partir del 11 de septiembre (prefiero hablar de intimidación en lugar de nuestro término habitual, "cultura del miedo" para enfatizar las causas sobre los efectos). En contraste con las enormes y extensas manifestaciones de oposición pública contra la invasión a Irak durante los meses de enero y febrero de 2003, una vez lanzada la acción militar, las posturas antibélicas resultaban admisibles sólo si venían prologadas por explícitas afirmaciones de amor patrio y de apoyo a las tropas estadounidenses. Con esta estrategia muchos progresistas esperaban romper el monopolio conservador sobre el patriotismo, y legitimar un espacio crítico frente a la guerra. Así, la palabra "invasión" fue suprimida de todos los léxicos.

El escándalo alrededor de la conferencia en Columbia derivó no sólo de las pasiones personales, sino de la acción de redes organizadas para generar este tipo de impactos. Son las batallas mediante las cuales se producen las guerras ideológicas, en las que la derecha busca exhibirse en el papel sensacionalista del agresor, mientras las corrientes progresistas, críticas y de izquierda desarrollan exitosamente el uso de los sitios web como espacios de información y debate. En estas breves páginas propongo comentar algunas dimensiones de la situación actual; luego señalar algunos de sus antecedentes históricos, y al final describir brevemente las formas emergentes de disidencia.

Asalto rápido, ataque preventivo: el antiterrorismo doméstico

Cuando hoy se habla de "la derecha" en EE.UU., se alude a una fuerza entretejida por agencias gubernamentales y judiciales, organizaciones no gubernamentales, sectores religiosos, institutos de política e investigación (los think tanks), el Partido Republicano , empresas privadas y de medios. Los actoresse mueven con fluidez a través de las fronteras extremadamente porosas entre estas entidades, ocupando múltiples cargos al mismo tiempo. Por ejemplo, la fideicomisaria de la Universidad del Estado de Nueva York, que exigía diversidad ideológica, fue nombrada en gran medida por su afiliación republicana y su conservadurismo. Pertenece a la Asociación de Graduados y Fideicomisarios, una entidad no gubernamental fundada en 1995 por Lynne Cheney (esposa del actual vicepresidente de EE.UU., doctorada en literatura inglesa e investigadora en el prestigioso y archiconservador American Enterprise Institute.) En 1986, Cheney fue nombrada por Ronald Reagan para ocupar el poderoso puesto de directora de la Fundación Nacional de Humanid ad es, principal ente de apoyo gubernamental para la investigación humanística, desde donde se estableció como protagonista permanente de la derecha en la esfera de la educación. Frente al fracaso, dicen, de los esfuerzos para coordinar una agenda de derecha entre el profesorado1, junto con el demócrata conservador Joseph Lieberman formó la Aso ciación de Graduados y Fideicomisarios. En 2000 la AGF, según anunció en la internet, distribuyó más de 3.000 millones de dólares en instituciones educativas de EE.UU.

Dos meses después del ataque a las To rres Gemelas, la AGF publicó un info rme titulado "Defendiendo la civilización: cómo nuestras universidades le fallan a EE.UU", condenando a las universidades como "el eslabón débil en la respuesta nacional al 11 de septiembre". "Cuando los intelectuales de una nación no están dispuestos a defender su civilización –decía– fortalecen a nuestros adversarios". El documento mencionó a unos 40 académicos y 117 incidentes de antipatriotismo , muchos de ellos consistentes en la mera sugerencia de que podría haber explicaciones para la agresión que acababa de sufrir el país. Esa lista provocó la suspensión de varios profesores, pero fue tenazmente criticada y burlada (la valiente filósofa Judith Butler escribió sumándose a los antipatrióticos y haciendo el pedido fo rmal de ser incluida en el distinguido club). La AGF suspendió su sitio de red y se volvió subterránea. Sin embargo el incidente quedó como señal de las vigorosas energías antidemocráticas que cundían en la época de Bush II.

En relación con el Medio Oriente, otra lista negra fue armada por el grupo de vigilancia Campus Watch, fundado por el ex académico y especialista en Medio Oriente Daniel Pipes, y financiado, como la mayoría de los proyectos educativos de la derecha, por las grandes fundaciones conservadoras (Heritage, Olin, Coors, entre otras). Pipes se ocupa de atacar a los especialistas universitarios que critican a Israel o que simp atizan co n lo s palestinos. Mantiene un sitio web (www.campuswatch.org) y una extensa red mundial. (Hace dos meses una pro feso ra de Yale, al publicar un artículo antibélico en el periódico universitario, recibió 18.000 correos electrónicos incluyendo amenazas de muerte y violación). Recientemente, a pesar de la fuerte oposición de los especialistas académicos, Pipes fue nombrado por la administración Bush en el Consejo de Directo res del US Institute of Peace, un instituto federal independiente fundado en 1984 para aconsejar al gobierno sobre po lítica exterio r. Simultáneamente, Pipes es periodista del New York Post y de The Jerusalem Post, diarios pertenecientes al enorme imperio del australiano Rupert Murdoch, fundador de Fox TV y también ideólogo de derecha. No es para asombrarse entonces que saltando a la red multimediática, el escándalo de Columbia se haya ampliado con tanto sensacionalismo y rapidez.

Como sugiere el caso de Co lumbia, el rápido y concentrado asalto sobre las acciones de disenso, y su espectacularización mediática, es producto de un tejido de entidades gubernamentales, políticas, mediáticas y de redes electrónicas formales e informales. Cuando Hillary Clinton habló en 1999 de una "vasta conspiración de derecha," el público no le creía; ahora el concepto de una "vasta red de derecha" forma parte del vocabulario cotidiano. Tres factores clave son la creciente concentración de los medios, cada vez en menos manos, su politización hacia la derecha, y el amarillismo de los circuitos de información y debate. Estos hechos permiten la escenificación de conflictos ideológicos domésticos según los mismos códigos co n que se orquestan las guerras en el exterior: despliegue rápido, bombardeos masivos y abrumadores llovidos sobre un enemigo objetivado, criminalizado y empequeñecido, junto con ataques preventivos.

Casi co incidiendo con el foro de Columbia, una cantante del grupo tejano Dixie Chicks, comentó en un concierto en Londres que la avergonzaba que el presidente Bush fuera tejano. Sus palabras provocaron otro paroxismo de rabia y agresión bajo el signo del patriotismo. Horas después, a lo largo de los EE.UU. las radioemisoras, una tras otra, denunciaban el acto antipatriótico con feroz invectiva, renunciaban a poner la música de las Dixie Chicks e invitaban a los oyentes a un boicot contra sus discos. El Congreso estatal de Caro lina del Sur aprobó una reso lució n demandando que antes de alguna aparición pública en el estado, ofrecieran disculpas y dieran un concierto gratuito para familiares de militares.

El ataque a las Dixie Chicks parecía una espontánea reacción en serie, pero la verdadera cadena era la inmensa empresa radiofónica Clear Channel con sede en San Antonio (Texas), dueña de 1.200 radioemisoras que controla 25% de los oyentes radiofónicos en todo el país y 60% de la programación de rock2 Cuenta con un público de 103 millones de personas dentro de EE.UU., y en su red de 240 radioemisoras internacionales alcanza la sexta parte de la población mundial. Durante la guerra, Clear Channel dejó atrás la función informativa de los medios para encabezar la organización de manifestaciones probélicas por medio de su inmensa red radiofónica y sus 47 estaciones de televisión. El vicepresidente de Clear Channel es un viejo amigo de la familia Bush, exsocio de George II en negocios en Texas, activista republicano. Seguramente ni siquiera fue necesaria una llamada de Karl Ro ve para movilizar la cadena contra la infeliz Chick, bajo el pretexto de responder a las reacciones de sus oyentes. El debate en la Internet, sin embargo, revela que las reacciones de los oyentes fueron en realidad muy diversas. Muchos apoyaron a la valiente Chick, quien se disculpó por faltarle al respeto al presidente, reafirmando su amor patrio, y reiterando sus motivos para oponerse a la guerra. Semanas después en su concierto de Carolina del Sur, las Dixie Chicks ofrecieron al público la oportunidad de abuchearlas y se les respondió con una larga y afectuosa ovación.

Clear Channel controla los programas de conciertos de numero sos artistas, como Madonna, Pearl Jam, Aerosmith, Janet Jackson. El mensaje para los músicos fue claro: quienes usan su acceso a los medios para expresar disensos políticos pueden esperar amplias y dramáticas represalias inmediatas. El actor activista Tim Robbins cita una conversación con un rockero, quien dice compartir la oposición a la guerra, pero sin poder hablar en público porque Clear Channel "controla nuestros ciclos de conciertos y la mayoría de radioemisoras que ponen nuestra música. Yo no puedo declararme contra la guerra". Es obvio que puede –lo triste es la forma como la lógica del mercado se naturaliza dentro de los círculos disidentes–. Pero el miedo también es real, la destrucción de vidas y carreras por las listas negras de McCarthy es historia conocida entre los artistas de hoy.

Estos incidentes confirman el comentario de John Le Carré: "América ha entrado en una de sus fases de lo cura histórica, aunque esta es la peor que puedo recordar"; del historiador Eric Foner: "estamos viviendo un momento en el que muchos comentaristas parecen ver la libertad de expresión como inconveniente antipatriótico. Los ataques incesantes a los disidentes tienen el propósito de crear un atmósfera de shock and awe dentro del país"; o del rockero Bruce Springsteen condenando "la presión por parte del gobierno y las grandes corporaciones para imponer una conformidad de pensamiento acerca de la guerra y la política"3. Pero también como estas citas muestran, existe un vigoroso clima de debate y contestación. A pesar de los números de las encuestas, la invasión a Irak se disputó animad amente en las calles, en las cafeterías, en las iglesias y los lugares de trabajo. Hasta los familiares de militares no escondían sus dudas sobre la justificación de la intervención. Muchos radioyentes suscribieron los comentarios de las Dixie Chicks. A firma Foner, "con la excepción de la Segunda Guerra Mundial, no hay guerra en la historia de este país que no haya suscitado una animada oposición doméstica." La oposición a la guerra fue articulada en los reducidos pero no inexistentes medios nacionales progresistas, por algunas figuras de la prensa mainstream, en muchas publicaciones locales y, sobre todo, en una enorme proliferación de sitios de la red armados precisamente para criticar los intereses comerciales y la derecha. Esta proliferación de sitios, muchos de muy alta calidad4, constituye una inmensa fuente de información, de ideas y de solidaridad. La red representa un nuevo recurso obviamente al alcance de todo el espectro político, pero particularmente poderoso para las perspectivas mino ritarias, disidentes y no funcionales a los intereses d omi nantes La ano nimía e invisibilidad de la red justamente protegen de la táctica de asalto mediático preferida por la derecha. A unque la influencia de estos medios alternativos en nada se acerca a la de los grandes medios comerciales, hay que reconocer la red como un nuevo espacio vital, participativo y asequible que está contrarrestando la erosión de la ciudadanía por parte de los medios.

Sin embargo la autocensura admitida por el rockero tiene numerosos ecos. A artistas y grupos teatrales se les hizo saber que la Fundación Nacional de las Artes sólo considerará proyectos "muy seguros" El riesgo y la experimentación artísticos amenazan. A los científicos investigadores sobre sida se les aconsejó que en sus propuestas al Instituto Nacional de la Salud evitaran palabras como "ho mosexual", "sodomía", "sexo anal." En los espacios del dogmatismo, la nomenclatura es todo. La decepcionante pasividad de los demócratas atestigua la dificultad de responder a la agresividad y la rapidez con las cuales la máquina republicana responde a cualquier voz de oposición razonable. Horas después de atribuir la invasión de Irak a un fracaso diplomático, Tom Daschle, líder demócrata, fue triturado por la Casa Blanca y todo el equipo de comentaristas de derecha. No ha vuelto a levantar la cabeza.

He sugerido más arriba que las tácticas que se usan en el teatro de la guerra también se despliegan en el escenario doméstico. Se trata no sólo del asalto rápido sino también del ataque preventivo . Según el semanario progresista The Nation, en febrero un avión federal con 100 agentes armados aterrizó misteriosamente en un pequeño pueblo de Idaho a las 4:30 de la madrugada. Los agentes invadieron el dormitorio de la universidad del estado, llevándo se sin explicaciones a un estudiante Saudita y separando a 20 estudiantes mediorientales más. Los interrogatorios duraron horas; luego se fueron. Poco después, el saudita resultó acusado de haber contribuido con dinero a una asociación caritativa en Detroit que estaba bajo sospecha de vínculos terroristas. En abril se repitió el drama en la universidad estatal de Arizona donde se cayó sobre un grupo de estudiantes cuyo crimen fue ser mediorientales y haber pasado una tarde en una galería de tiro recreativo. La vio lencia estatal busca no el enemigo sino el posible enemigo; la seguridad depende no de la capacidad de responder sino de ser el primero en agredir ( frase favorita atribuida a Condoleezza Rice, "la mejor defensa es una buena ofensiva") Por ley nacional todos los hombres jóvenes originarios de 25 países musulmanes han sido citados ante el servicio inmigratorio; se les toman las huellas, la foto, se verifican sus documentos. Quienes tienen la más mínima irregularidad en su estatus migratorio son inmediatamente detenidos o deportados. Se detiene a miles, incluyendo seis estudiantes de Colorado cuyo crimen fue no haberse matriculado por suficientes horas de clase. Se prepara una segunda etapa (Patriot II): la muestra de ADN, y una inmensa base de datos que rastreará todos los movimientos de los 1,2 millones de estudiantes e investigadores extranjeros en el país.

El ataque preventivo y el asalto rápido generan una nueva hermenéutica, que transforma el cuestionamiento en amenaza, la disidencia en antipatriotismo y el antipatriotismo en terrorismo. El fanático estrella O'Reilly declara que los activistas opuesto s a la guerra deben ser encarcelados Richard Perle, importante consejero del Departamento de Defensa denomina al distinguido periodista Seymour Hersh "lo más cercano que hay a un terrorista" Por su parte, Foner es uno de tantos "profesores traidores" que "odian a América" ("Estás con nosotros o estás con los terroristas" declara Bush.) Estos violentos juegos de nomenclatura autorizan toda clase de agresiones. Un hombre en Santa Fe es arrestado e interrogado por cinco horas por haber escrito en un chatroom de internet que Bush "está fuera de control" Su comentario se interpreta como "una amenaza contra el presidente." Los órganos de caridad cancelan las apariciones de Susan Sarandon y Tim Robbins por miedo a lo que vayan a decir. La hermenéutica de la camiseta entra en juego: en el Estado de Nueva York un hombre es arrestado en un malí por llevar una camiseta que dice "Paz en la tierra"; en Florida un niño es expulsado por llevar una con el símbolo de la paz. Los maestros de primaria y secundaria se sienten autorizados para castigar cualquier expresión de crítica a la guerra o al Gobierno, mientras en Albuquerque dos maestras de secundaria son despedidas por exhibir posters contra la guerra en sus salas de clase. En dos universidades, estudiantes que tienden la bandera al revés como signo de patriotismo disidente son atacados y agredidos físicamente.

En este escenario recodificado por la nueva doctrina, los ciudadanos son asediados por tres invitaciones: la denuncia, el consumo y la conformidad. No es una fórmula satisfactoria, sin embargo, en cuanto a la denuncia, la ética individualista de los estadounidenses no acepta el espionaje sobre el vecino, ni la vigilancia del vecino sobre uno. La gente rechazó rotundamente una propuesta post 11 de septiembre para formar un cuerpo ciudadano encargado de reportar actividades sospechosas. La gente sí se vuelca al consumo, pero la debilidad de la economía y la dramática polarización económica del país significa que muchos carecen de recursos para consumir. La conformidad no requiere de talentos ni recursos, pero choca con la otra reacción provo cada por las emergencias –el deseo imperioso de "hacer algo"–. Existe en el país un enorme deseo de actuar, frente a un Estado que le pide al ciudadano no hacer nada, que sólo vea televisión y que ni siquiera vote. Al mismo tiempo, el miedo puso en juego un fuerte deseo de ser pro tegido. Esto es lo único capaz de dar sentido a la pasividad y, para algunos, legitimidad a la vigilancia. La gente se divide, por ejemplo, frente a las nuevas medidas de seguridad en los aeropuertos, que imponen un ritual de striptease serial, acto de vulnerabilidad voluntaria y de sometimiento del cuerpo al poder del prójimo conciudadano (aunque muchos inspectores no lo sean) Algunos lo encuentran reconfortante, un ejercicio placentero de solidaridad cívica y una garantía eficaz. Para otros es una intruso ria puesta en escena de auto ritarismo.

Las estrategias mediáticas de la derecha también muestran fracturas y puntos de inestabilidad. En la esfera de los medios la correspondencia entre los objetivos político-ideológicos y los objetivos comerciales nunca está garantizada, por ejemplo. Como herramienta político-ideológica, el asalto mediático opera con el fin de intimidar; como mecanismo mediático-comercial, supropósito es montar un espectáculo que atraiga público. Cuando trabajan juntos en los muy exitosos talk shows de derecha (Rush Limbaugh en la radio; Bill O'Reilly en la televisión, por ejemplo), el dogmatismo político y el estilo violento y agresivo producen una fórmula mediática y comercial con la cual el pensamiento democrático todavía no encuentra manera de competir. El espectáculo consiste en la vio lenta descalificación de toda postura que difiera de la doctrina del día; se deslegitima el diálogo, la racionalidad, los valores democráticos, y cualquier concepto de consenso basado en el compromiso o el entendimiento mutuo. La fórmula tiene varios puntos vulnerables, sin embargo. El comercio no se deja regir por lealtades. Los programas de ataque requieren una sucesión constante de blancos espectacularizables, sean de izquierda o de derecha. Si hacen falta moros, se ataca cristianos. La no-aparición de las armas masivas en Irak crea blancos muy atractivos en el Departamento de Defensa. Mientras tanto, los ataques preventivos amenazan acabar con los moros, es decir, amenazan dejar la derecha sin blancos atacables, y sin materia prima con la cual mantener los miedos y justificar, por ejemplo, las detenciones preventivas. La prevención exitosa se autodéslegitima –la onda de ataques terroristas que se anunciaba en EE.UU. a partir del 11 no ocurrió–.

Orígenes y antecedentes

El ataque a las Torres Gemelas no surgió de la nada, aunque se haya vivido así. Lo mismo podría decirse de los cambios políticos que le siguieron. Se anunciaron y se vivieron como consecuencias del 11 de septiembre, pero según se va descubriendo, existieron antes como proyectos que buscaban un clima ideológico y político apropiado para realizarse. El Acta Patriota (Patriot Act) aprobada en octubre de 2001, que transformó los derechos civiles frente a la amenaza terrorista, apareció co n tanta rapidez que se supone que en gran medida ya estaba redactada antes del ataque. Un plan titulado Defending the Homeland (Defensa de la Patria) fue redactado en 1999. El proyecto de intervención en Irak llevaba años circulando en Washington; Cl into n lo había rechazado. Shock and Awe fue el título de un libro publicado en 1996 por la Universidad Nacio nal de Defensa. La idea de una apropiació n estadounidense de los recursos petroleros del Medio Oriente originó, según la revista Harper's, algo así como un sueño de Henry Kissinger en los años setenta, cuando EE.UU. aún no tenía presencia militar en la región.

La continuidad de las ideas se refleja claramente en la continuidad de los personajes. Una de las grandes revelaciones de las revisiones histó ricas provocadas por el triunfo de la derecha es que las semillas se sembraron en los años 1968-1978, época triunfal de las fuerzas progresistas. Por ejemplo, Richard Cheney y Donald Rumsfeld, vicepresidente y secretario de Defensa de EE.UU., se conocieron en 1968 cuando aquél, estudiante de posgrado de 27 años, era becario en Washington. Rumsfeld, con 35 años, era un joven congresista. No se cayeron bien, dicen. Para Rumsfeld, Cheney era un académico distraído; a éste, el actual vicepresidente le parecía arrogante (The New York Times, 31/5/03), pero igual, el arrogante contrató para su equipo político al distraído. En los mismos años el joven Karl Rove empezaba su carrera con los College Republicans (Republicanos Universitarios) asociación a cuya presidencia Rove accedió con la ayuda oculta del ala derecha del partido. Contratado en 1980 por el equipo de campaña presidencial de George Bush padre, se estableció en el seno de la dinastía Bush.

Durante el auge del liberalismo pro gresista en las instituciones académicas, la "Asociación de Republicanos Universitarios" fue marginada y burlada, pero también estuvo patro cinada por poderosos intelectuales como William Buckley, y por grandes fundaciones conservadoras que cultivaban talentos como Rove, financiando capacitaciones, estudios, congresos y reuniones y, durante los años ochenta, una red de periódicos estudiantiles agresivamente conservadora. Algunos han seguido carreras permanentes en los institutos de investigación que posee la intelligentzia de derecha. Rove fue uno de los tantos actores futuros cuidadosamente cultivados por esa maquinaria patriarcal, consciente de estar construyendo un movimiento cuyo vehículo político iba a ser el Partido Republicano. En los campus universitarios se convocaba a los jóvenes ambiciosos y desafectados por las retóricas triunfales del feminismo, la justicia racial, la multiculturalidad. El Partido Demócrata nunca emprendió un proyecto parecido. Sin duda, por influencia de su sector sureño conservador y racista más bien rechazaba la radicalidad de su base de apoyo juvenil y universitaria. Las consecuencias, treinta años después, son devastadoras. Con poquísimas excepciones, las energías radicales de la numerosísima generación posguerra (los babyboomers) nunca han sido recuperadas por el sistema político del país El liderazgo del Partido Demócrata jamás ha reflejado sus bases de apoyo, lo cual limita su capacidad de armar una oposición eficaz dentro del escenario político y legislativo. Los votos obtenidos por Ralph Nader en las últimas elecciones presidenciales hubieran garantizado la victoria de Al Gore.

Como dice Foner, "la historia de los derechos civiles en Estados Unidos está lejos de ser una trayectoria directa hacia una libertad cada vez mayor". El caso más cercano y obvio es el macartismo; a veces basta sustituir la palabra terrorista por comunismo. La lista de organizaciones terroristas publicada por el secretario de Justicia, John Ashcroft, recuerda la Lista de Organizaciones Subversivas de la administración Truman a fines de los años cuarenta. La American Association of Universities declaró en 1953 que el comunismo mundial constituía la principal amenaza para la libertad académica, y la membresía en el Partido Comunista "extingue el derecho a un puesto universitario". El texto se encuentra todavía en su sitio de red, junto con consideraciones sobre el papel de las universidades en garantizar la superioridad militar estadounidense.

Muchos historiadores encuentran importantes paralelos con la Primera Guerra Mundial, cuando las Actas contra el Espionaje (1917) y la Sedición (1918) prohibieron prácticamente toda crítica del Gobierno y de la guerra. En esa ocasión gran número de disidentes, socialistas y líderes sindicales fueron encarcelados o deportados y se despidió a académicos opuestos a la guerra. El Gobierno también estableció una agencia de propaganda, el Comité de Información Pública5.

El politólogo Richard Lewontin ofrece una hipótesis general: "En EE.UU. –dijo en 1997– la intervención estatal masiva en la producción y el consumo se vuelve una posibilidad política sólo en una crisis de guerra, cuando la supervivencia de la nación y de la civilización en general son amenazadas"6 Sus palabras, escritas en relación con la Guerra Fría, anticiparon la necesidad de esta nueva onda de militarización y un nuevo antagonista global, el terrorismo. El fin de la Guerra Fría, según esta hipótesis, anuló una de las principales maneras de equilibrar la economía del país. El geógrafo marxista David Harvey confirma el argumento. La guerra y el gasto social, dice, son los dos mecanismos disponibles para corregir las inevitables crisis de sobreacumulación producidas por el capitalismo desenfrenado7. El análisis explica muchas dimensiones del momento actual, pero tal vez las causas y efectos se hayan alternado. La dramática reestructuración económica que se lleva adelante bajo el pretexto del antiterrorismo apunta hacia una intervención estatal para institucionalizar la sobreacumulación y garantizar un desequilibrio permanente. ¿Será que la sobreacumulación deja de ser un efecto indeseable para ser el mo to r de una nuev a estrategia geo po lítica: el estado de guerra permanente?.

Disidencia, resistencia y el nuevo superpoder

En marzo de 2003, por la época de los ataques a las Dixie Chicks y al profesor de Columbia, circuló un correo electrónico anunciando que el representante demócrata Dennis Kucinich estaba dispuesto a presentar en el Congreso una resolución quitándole al presidente Bush la facultad de adelantar la guerra sin aprobación parlamentaria. Si recibía en las siguientes 24 horas suficientes mensajes de apoyo, decía, (creo recordar que se mencionaba la ci fra de un millón) se consideraría con el apoyo suficiente para dar ese paso y enfrentar la crítica que ello ocasionaría. Se solicitaba al destinatario mandar un mensaje a Kucinich y reenviar la noticia a allegados y amigos. De inmediato decenas de miles de ciudadanos copiaron, mandaron y reenviaron la comunicación, en las 24 horas siguientes Kucinich recibió más del número de mensajes que pedía y presentó luego la demanda. Esta es una escena que hoy se repite a diario entre decenas de millones de estadounidenses, con una proliferación de variantes. Como se mencionó más arriba, la comunicación electrónica se ha convertido en una poderosa herramienta de solidaridad, disidencia y actuación colectiva, resistente hasta ahora tanto a los ataques preventivos como al asalto rápido.

A pesar de las expectativas en contrario, la comunicación electrónica no ha suprimido el diálogo directo, la participación callejera, ni la manifestación fo rmal, sino que ha demostrado una importante capacidad de complementarlos y facilitarlo s; y enriquece mucho las bases de datos asequibles entre los interlo cuto res, factor que ayuda a que los puntos de vista de la gente difieran de las pautas telev isiv as. La movilización mundial del 15 de febrero de 2003 fue un parte victorioso. Producto de la coordinación electrónica y de un nuevo activismo centralizado en Internet, resultó la primera manifestación masiva a escala planetaria.

En EE.UU., el ejemplo innovador y eficaz fue la red Moveon, encabezada por un joven veinteañero de Berkeley. La gran innovación de esta red ha sido la acumulación no sólo de firmas sino también de fondos. Pueden mandar un mensaje anunciando que se precisa dinero para un anuncio televisivo o radiofónico, y la plata es canalizada en cuestión de horas; contribuir sólo requiere hacer click. Y de hecho, al igual que los servicios de venta en línea, si el usuario comprometido así lo quiere el sistema archiva su número de tarjeta para futuras contribuciones. En mayo de 2003 los opositores a una nueva norma de desregulación de los medios pudieron presentar más de 750.000 mensajes electrónicos en apoyo a su postura, hecho que ha forzado la reconsideración de las medidas8.

Las prácticas más tradicionales de oposición siguen funcionando, vigoro samente en algunos casos. Más de cien ciudades aprobaron resoluciones rechazando la reforma de derechos decretada en el Acta Patriótica. La Asociación Nacional de Bibliotecarios está proponiendo normas para eliminar los nuevos controles sobre el acceso a Internet y la posible vigilancia gubernamental sobre los préstamos de libros; la Asociación Nacional de Libreros propuso iniciativas para anular las leyes que permiten al gobierno vigilar las compras de libros. Frente a la disminución de los derechos civiles durante 2002 y 2003, la membresía en la Unión Americana de Derechos Civiles (ACLU) casi se duplicó para al canzar 300 000 afiliados, y la entidad fue inundada de contribuciones que le permiten sacar anuncios en los periódicos nacionales y abogar en las cortes en contra de medidas represivas. El proyecto Total Information Awareness, un inmenso esquema para vigilar todas las bases de datos públicas, privadas y comerciales, propuesto por el muy recordado John Poindexter, se canceló ante el fuerte rechazo público suscitado.

En los campus universitarios, junto con el debate sobre la guerra, crecen las campañas antimaquilas, que presionan a las fábricas de ropa deportiva, por ejemplo , para mejorar los sueldos y las condiciones de trabajo en sus fábricas Más impactantes todavía son las nuevas alianzas entre estudiantes y trabajadores de mantenimiento, que en un número creciente de universidades han lo grado imponer nuevas normas laborales y sueldos más adecuados; también se sindicalizan las capas más explotadas del trabajo académico. Los nietos de los años sesenta, herederos de los valores de sus padres, demuestran un sentido práctico que le faltó a la generación anterior.

Hasta la literatura se ha vuelto terreno de lucha. En los meses siguientes al 11 de septiembre, el Departamento de Estado contrató a quince eminentes autores para contribuir a una co lección de ensayos sobre el tema del escritor en la cultura americana (v The New York Times 7/ 12/ 02) El propósito era demostrar en el extranjero , sobre todo en el mundo árabe, que la cultura estadounidense es más que McDonalds y Hollywood. De hecho el proyecto recuerda las campañas culturales de la Guerra Fría, a cargo entonces de la United States Information Agency. En la poesía, mientras tanto, estalla la controversia. En 2002 Amiri Baraka, militante afroamericano y poeta laureado del Estado de New Jersey, fue destronado luego de leer un po ema donde se atribuía el ataque a las Torres a una conspiración judía. En febrero de 2003, en plenos preparativos bélicos, la señora Bush invitó a un distinguido grupo de poetas a un simposio en la Casa Blanca sobre tres grandes figuras nacionales: Walt Whitman, Langston Hughes y Emily Dickinson. Cuando algunos invitados anunciaron su intención de aprovechar la ocasión para hablar contra la guerra, Laura Bush canceló el evento. Uno de los desinvitados respondió con una invitación general a los poetas para colocar poemas contra la guerra en un sitio en la red. En un día llegaron 1.500 poemas, y pocos días después 3.500. Los poetas desinvitados organizaron lecturas alternativas en distintos lugares del país9.

La disidencia también aparece en los lugares menos esperados. La oposición a la guerra dentro de las fuerzas armadas fue intensa y hasta los soldados rasos, en entrevistas televisivas, expresaron sus dudas v su confusión acerca de los motivos para la intervención. En la CIA y las agencias de espionaje los agentes experimentados se horrorizaron frente a la manipulación de datos para justificar la invasión. Pero el nuevo elemento es seguramente el nuevo protagonismo ciudadano a escala global, po sibilitado por la comunicación electrónica y la visibilización televisiva. Lo que ocurrió el 15 de febrero no fue una serie de protestas locales sino una sola manifestación global con forma de archipiélago. La oposición a la política de EE.UU. ha desencadenado lo que el escritor Jonathan Schell llama un nuevo superpoder: el público global. Sin caer en romanticismos, es innegable que una fuerza nueva ha entrado en el escenario geopolítico.


Citas

1 En las universidades norteamericanas los graduados influyen, sobre todo organizados en redes, con su dinero, fuente esencial de fondos para las universidades norteamericanas, tanto públicas como privadas. Los fideicomisarios, que suelen ser representantes prestigiosos de grandes corporaciones y, en las universidades públicas, nombramientos políticos, dictan las políticas universitarias a nivel macro y –factor importantísimo– nombran a los rectores (presidentes).

2 Clear Channel nació de una primera etapa de desregulación en 1996, que le permitió una expansión sin antecedentes, de 36 estaciones a 1.200. Esta consolidación nadie lo niega, ha estrechado el panorama tanto musical como ideológico al cual los ciudadanos tienen acceso. La música experimental, local, clásica, folclórica, internacional (como las voces de izquierda), ya no existen en la radio comercial de EE.UU. Los medios nacionales están casi monopolizados por cuatro gigantescas empresas: AOL-T ime Warner, Viacom, Disney y el megasaurio News Corporation. Este último, por ejemplo, obra imperial de Rupert Murdoch, comprende la empresa fílmica Fox Entertainment, la red televisiva Fox, una empresa de cable que incluye Fox News y varios canales más; una red de periódicos que abarca el Times de Londres, The New York Post, The Jerusalem Post, una colección de casas editoriales como la gigante Harper Col l ins, una imprenta cristiana, y muchas entidades más . Está en proceso de adquirir el servicio de satélite DirecTV (The New York Times, 27/5/03).

3 La cita de John Le Carré se encuentra en The London Times, 15-1-2003; la de Eric Foner en The Nation, 2/6/2003, p. 13; la de Bruce Springsteen en su sitio en la red.

4 Para algunos ejemplos, ver los sitios: <commoncause.org>, <alternet.org.>, <takebackthemedia.com>, <MikeHersh.com>, <dissidentvoice.org>, <prospect.org>, <moveon.org>, <clearchannel-sucks.org>. La lista es arbitraria pero representativa.

5 Por razones incomprensibles, los antecedentes más obvios, o sea las repetidas intervenciones estadounidenses en los países de este hemisferio, casi nunca se explicitan a pesar del reconocimiento de que la invasión a Irak representa una nueva fase de política imperial.

6 Richard Lewontin: "The cold war and the transformation of the academy" en The Cold War and the University, New Press, Nueva York, 1997, pp. 1-34.

7 David Harvey: " The ‘new’ imperialism: On spatio-temporal fixes and accumulation by dispossession" próxima a aparecer en The Socialist Register.

8 A pesar de una oposición amplia y fuerte, el 1 de junio los cinco miembros de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) , encabezada por el hijo del actual secretario de Estado, Colin Powell, votaron 3 contra 2 a favor de nuevas reglamentaciones que concentrarán todavía más la propiedad de los medios. Oponiéndose a las nuevas normas, Ted Turner, fundador de CNN, ha señalado que los cambios entregarán a las empresas comerciales" aún más poder para excluir ideas importantes del debate público"; Barry Diller, ex-director de los Estudios Paramount, fundador de la red Fox e importante accionista de Vivendi, insiste que "necesitamos más reglamentos, no menos" (The New York Times, 2/6/ 03). Una coalición de demócratas y republ icanos asegura la futura reconsideración de las nuevas reglas.

9 Mientras tanto, el director de la prestigiosa universidad militar de West Point es el teniente general William J. Lennox, Jr., doctorado en literatura inglesa por Princeton y gran admirador de la poesía.

 

La condición árabe*

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La condición árabe

The Arab condition

A condição árabe

Edward Said **


* Tomado de Mundo Árabe - Ediciones Olivum, 2002- 2005, Madrid - España, www.mundoarabe.org, debidamente autorizada su publicación vía correo electrónico. Traducción de Jorge Anaya.

** Pensador y crítico literario palestino, nacido en Jerusalén en 1935 y fallecido recientemente en Estados Unidos. Su obra incluye, de una parre, estudios de crítica literaria y teoría poscolonial y, de otra, traiados políticos especialmente referidos al conflicto árabe- israelí, en los cuales siempre mostró una posición crítica frente a la gestión internacional de Estados Unidos con respecto a la si tuación Palestina.


Resumen

El problema de raíz, y no solo en Palestina, es esa separación entre gobernantes y gobernados que es uno de los efectos distorsionados del imperialismo, ese miedo esencial a la participación democrática, como si el exceso de libertad pudiera hacer perder a la élite colonial gobernante algo del favor de la autoridad imperial.

Palabras clave: el pueblo árabe, los Estados árabes, imperialismo, nacionalismo

Abstract

The mot probkm everywhere, and not just in Palestine, is the fundamental rift between ruler and ruled that is one of the distorted offshoots of imperialism, this basic fear of democratic participation, as if too much freedom might lose the governing colonial élite some favour ivith the imperial authority.


Tengo la impresión de que muchos árabes sienten hoy que lo que ha ocurrido en Irak en los dos meses pasados es poco menos que una catástrofe. Cierto, el régimen de Saddam Hussein era despreciable y merecía ser derrocado. También es verdadera la sensación de rabia que muchos experimentan ante la estrafalaria crueldad y despotismo de ese régimen, y el terrible sufrimiento del pueblo iraquí. Parece haber poca duda de que muchos gobiernos e individuos se coludieron para mantener a Husein en el poder, mrando hacia otro lado mientras hacían negocios con él. Con todo, lo que dio a Washington licencia para bombardear el país y destruir su gobierno no fue un derecho moral ni un argumento racional, sino el poderío militar. Después de apoyar durante años al régimen baazista de Irak y a Husein, Estados Unidos y Gran Bretaña se arrogaron el derecho de negar su propia complicidad con ese régimen despó tico y luego decretar que estaban librando a Irak de su odiada tiranía. Y lo que parece haber surgido en el país, tanto durante como después de la ilegítima guerra contra el pueblo y la civilización que constituyen la esencia de Irak, representa una grave amenaza al pueblo árabe como un todo.

Es, por tanto , de la mayor importancia recordar en primer término que, pese a sus muchas divisiones y disputas, los árabes son en realidad un pueblo y no una co lecció n de países al azar, pasivamente accesibles a la intervención y dominio del exterior. Existe una clara línea de co ntinuid ad imperial, que v iene desde el dominio otomano sobre los árabes en el siglo XVI hasta nuestros tiempos. Después de los otomanos, tras la Primera Guerra Mundial llegaron los británicos y los franceses, y luego de éstos, en el periodo que siguió a la Segunda Guerra Mund ial , los estadounidenses e israelíes. Una de las corrientes de pensamiento más persistentemente influyentes en el reciente orientalismo estadounidense e israelí, evidente en la política de ambos países desde fines del decenio de 1940, es una hostilidad virulenta, sumamente arraigada, hacia el nacionalismo árabe, y una vo luntad po lítica de oponerse a él y combatirlo en todas las formas posibles. La premisa básica del nacionalismo árabe en sentido amplio es que, con toda su diversidad y pluralismo de sustancia y estilo, el pueblo cuyos lenguaje y cultura son árabes y musulmanes ( llámesele pueblo arabeparlante, como hizo Albert Hourani en su libro más reciente), constituye una nación y no sólo una colección de estados dispersos entre África del norte y las fronteras occidentales de Irán. Toda formulación independiente de esta premisa ha sido o bjeto de ataques abiertos, como en la guerra del canal de Suez de 1956, la escalada colonial francesa contra Argelia, las agresiones israelíes de ocupación y despojo y la campaña contra Irak, cuyo propósito manif iesto era derro car a un régimen pero cuyo objetivo verdadero era devastar el país árabe más poderoso. Y así como la campaña de franceses, británicos, israelíes y estadounidenses co ntra Abdel Nasser fue diseñada para derrocar a una potencia que abiertamente declaraba su aspiració n de unificar a los árabes en una fuerza política independiente de gran poderío, el actual objetivo de Washingto n es redibujar el mapa del mundo árabe conforme a sus intereses, no los de los árabes. La política estadounidense se finca en la fragmentación de los árabes, su inacción co lectiva y su debilidad militar y económica.

Haría falta ser tonto para argumentar que el nacionalismo y la separación do ctrinaria de los estdos árabes individuales, trátese de Egipto, Siria, Kuwait o Jordania, son mejores y tienen una realidad politica más útil que algún esquema de cooperación ínter-arábiga en las esferas económicas, políticas y culturales. Cierto, no veo necesidad de una integración total, pero cualquier forma de cooperación y planificación provecho sa sería mejor que las malhadadas cumbres que han desfigurado nuestra vida nacional, por ejemplo durante la crisis de Irak. Todo árabe se hace la misma pregunta que cualquier extranjero : ¿por qué los árabes nunca unen sus recursos para luchar por causas que al menos oficialmente afirman apoyar, en las cuales, en el caso de los palestinos, su pueblo cree de manera activa, de hecho apasionada?

No perderé tiempo en justificar los abusos, miopías, desperdicios, represiones y crueldades que se han cometido en aras de promover el nacionalismo árabe. El saldo no es favorable. Sin embargo, quiero afirmar categóricamente que desde principios del siglo XX jamás han podido lograr su independencia colectiva, en todo o en parte, precisamente a causa de los designios de potencias extranjeras respecto de la importancia estratégica y cultural de sus territorios. Hoy ningún Estado árabe es libre de disponer de sus recursos como desee, ni de adoptar posiciones que representen sus intereses individuales, en especial si esos intereses parecen amenazar las políticas de Washington. En los más de 50 años transcurridos desde que Estados Unido s asumió el dominio mundial, y más después del fin de la guerra fría, ha ejercido una política hacia Medio Oriente basada exclusivamente en dos principios: la defensa de Israel y el libre flujo del petróleo, y ambos se oponen directamente al nacionalismo árabe. En todas las formas significativas, con pocas excepciones, la política estadounidense ha sido de abierta y despreciativa hostilidad hacia las aspiraciones del pueblo árabe, pese a lo cual, desde la declinación de Nasser, ha tenido pocos opositores entre los gobernantes árabes, quienes se han plegado a todo lo que se les exige.

Durante periodos de la más extrema presión sobre uno u otro de ellos (por ejemplo la invasión israelí de Líbano, en 1982, o las sanciones contra Irak que fueron diseñadas para debilitar al pueblo y al Estado como un todo, los bombardeos de Libia y Sudán, las amenazas contra Siria, la presión sobre Arabia Saudita), la debilidad colectiva ha sido poco menos que abrumadora. Ni su enorme poder económico colectivo ni la voluntad de su pueblo han motivado a los estados árabes a intentar el menor gesto de desafío. La política de dividir e imperar ha prosperado porque cada gobierno tiene miedo de que si le hace f rente p ued a causar daño a su relación bilateral con Estados Unidos Esta consideración ha tenido prioridad sobre cualquier contingencia, por urgente que sea. Algunos gobiernos dependen de la ayuda económica de Washington, otros de su protección militar. Todos, sin embargo, han llegado a la conclusión de que no confían unos en otros mucho más de lo que se preocupan por el bienestar de su pueblo (lo cual equivale a decir que se preocupan muy poco), y prefieren el odio y desprecio de los estadounidenses, que han empeorado su trato a los estados árabes conforme ha crecido la arrogancia que les da ser la única superpotencia mundial. De hecho, es no table que los países árabes han estado mucho más dispuestos a combatir entre sí que a enfrentar a los verdaderos agresores del exterior.

El resultado, después de la invasión a Irak, es una nación árabe gravemente desmoralizada, aplastada y derrotada, menos capaz de hacer nada excepto doblegarse a los anunciado s planes estadounidenses de llevar a cabo todo tipo de esfuerzos para redibujar el mapa de Levante como mejor convenga a sus propios intereses y obviamente a los de Israel. Ni siquiera ese designio grandioso ha recibido hasta ahora la más vaga respuesta colectiva de los países árabes, que parecen esperar estáticos que algo nuevo ocurra en tanto Bush, Rumsfeld y Powell pasan de una amenaz a a un proyecto, una visita, un desaire, un bombardeo o un anuncio uni lateral. Lo que vuelve particularmente irritante todo este asunto es que en tanto los árabes han aceptado por completo el mapa de ruta estadounidense (o del cuarteto), que parece salido de algún delirio de Bush, los israelíes se han reservado con frialdad cualquier aquiescencía al respecto. ¿Qué sentirá un palestino al observar a un líder de segunda clase como Abu Mazen, que siempre ha sido un subordinado fiel de Arafat, abrazar a Powell y a los estadounidenses, cuando hasta para el niño más pequeño es evidente que el mapa de ruta está diseñado para a) estimular una guerra civil palestina y b) orillar a Palestina a transigir con las exigencias estadounidenses e israelíes de "reforma" a cambio de prácticamente nada? ¿Cuánto más vamos a hundirnos todavía?

En cuanto a los planes de Washington hacia Irak, ahora ha quedado del todo claro que va a ocurrir nada menos que una ocupación colonial de viejo cuño, como la de Israel a partir de 1967 La idea de imponer en Irak una demo cracia estilo estadounidense significa alinear al país con la política de Washington, es decir, un tratado de paz con Israel, mercados petroleros que dejen ganancias a los estadounidenses y un mínimo de orden civil que no permita ni una oposición verdadera ni una auténtica construcción de instituciones. Tal vez incluso la idea sea convertir a Irak en lo que fue Líbano durante la guerra civil. No estoy seguro, pero veamos un ejemplo de la planificación que se lleva a cabo: en fecha reciente la prensa estadounidense anunció que Noah Feldman, de 32 años, profesor adjunto de derecho en la Universidad de Nueva York, sería el encargado de redactar la nueva constitución iraquí. En todas las notas de los medios referentes a este imp o rtante nombramiento se menc io nó que Feldman es brillante experto en derecho islámico, que estudia árabe desde los 15 años y fue educado como judío ortodoxo. Pero jamás ha ejercido la abogacía en el mundo árabe, nunca ha estado en el país cuya constitución redactará ni parece tener conocimiento práctico de la situación de posguerra. Vaya escupitajo al rostro no sólo de Irak, sino de las legiones de mentes jurídicas árabes y musulmanas que pudieron haber llevado a cabo una tarea perfectamente aceptable al servicio del futuro iraquí. Pero no, Estados Unidos quiere que la realice un joven inexperto, de modo que después pueda decir: "le dimos a Irak su nueva democracia" El resentimiento es tan denso que se puede cortar con navaja.

Lo más desmoralizador es la patente impotencia de los árabes a la vista de todo esto, y no sólo porque no se haya invertido esfuerzo alguno en preparar una respuesta colectiva. Para quien como yo reflexione sobre la situación desde el exterior, resulta asombroso que en este momento de crisis no se haya tenido no ticia de algún llamado de apoyo de los gobernantes a su pueblo ante lo que necesariamente debe verse como una amenaza a la nación colectiva. Los militares estadounidenses no han ocultado que planean un cambio radical en el mundo árabe, el cual pueden imponer por la fuerza de las armas porque es muy poco lo que se les resiste. Más aún, la idea parece ser nada menos que destruir de una vez por todas la unidad subyacente del pueblo árabe, transformar sin remedio los fundamentos de su vida y sus aspiraciones.

Yo hubiera creído que una alianza sin precedentes entre los gobernantes y el pueblo árabe representaba la única posible fo rma de contener semejante despliegue de poderío. Pero es evidente que eso requeriría el compromiso de cada gobierno árabe de abrirse a la sociedad y a su pueblo, dejarlo entrar, derribar todas las medidas represivas de seguridad para crear una oposición organizada al nuevo imperialismo. Una nación empujada por la fuerza a la guerra, o un pueblo silenciado y reprimido, jamás se levantarán en semejante ocasión. Lo que necesitamos son sociedades árabes liberadas del estado de sitio entre gobernantes y gobernados que ellas mismas se han impuesto. ¿Por qué no instaurar en cambio la democracia en defensa de la libertad y la autodeterminación? ¿Por qué no decir "queremos que todo ciudadano esté dispuesto a movilizarse en un frente común contra un enemigo común"? Necesitamos que todas las fuerzas intelectuales y políticas se unan a nosotros contra el propósito imperial de rediseñar nuestras vidas sin nuestro consentimiento. ¿Por qué dejar la resistencia a los extremistas y desesperados atacantes suicidas?

Como digresión, podría mencionar aquí que cuando leí el informe de la ONU sobre desarrollo humano en el mundo árabe me consternó ver el poco aprecio que se hizo en él de la intervención imperialista y el profundo y pro longado efecto que ha tenido . Cierto, no creo que todos nuestros problemas vengan del exterior, pero tampo co querría decir que todos fueron creados por nosotros. El contexto histórico y la fragmentación política han desempeñado un papel muy importante, al cual dicho informe presta muy poca atención. La ausencia de demo cracia es en parte resultado de alianzas entre los poderes occidentales y regímenes o partidos minoritarios, no porque los árabes no tengan interés en la democracia, sino porque ésta ha sido vista como amenaza por varios actores del drama. Además, ¿por qué adoptar la fórmula estadounidense de la demo cracia (por lo común un eufemismo del libre mercado y del escaso interés por el mejo ramiento humano y los servicios sociales) como si fuera la única? Este es un tema que requiere un debate mucho mayor, para el cual no tengo tiempo aquí. Así que volvamos al punto principal.

Consideremos cuánto más efectiva habría sido la posición palestina frente al embate de Washington y Tel Aviv si se hubiera dado una muestra de unidad en vez de una vergonzosa rebatiña por los puestos en la delegación que se entrevistaría con Powell. En el curso de los años no he podido entender por qué los líderes palestinos han sido incapaces de desarrollar una estrategia unificada para oponerse a la ocupación y no ver desviado su curso hacia uno u otro plan Marshall, Tenet o del cuarteto. ¿Por qué no decir a todos los palestinos: nos enfrentamos a un enemigo cuyos designios hacia nuestras tierras y vidas son bien conocidos y deben ser combatidos por todos no sotros juntos? El problema de raíz, y no sólo en Palestina, es esa separación entre gobernantes y gobernados que es uno de los efectos disto rsionantes del imperialismo, ese miedo esencial a la participación democrática, como si el exceso de libertad pudiera hacer perder a la élite colonial gobernante algo del favor de la autoridad imperial. El resultado es no sólo la ausencia de una verdadera movilización de todos en la lucha común, sino la perpetuación de la fragmentación y la mezquina pugna de facciones. Tal como están las cosas, hay en el mundo demasiados ciudadanos árabes que no se invo lucran ni participan.

Querámoslo o no, el pueblo árabe enfrenta hoy un ataque mayúsculo a su porvenir por un poder imperial, Estados Unidos, que actúa en concierto con Israel, para pacificarnos, someternos y por último reducirnos a un puñado de señoríos cuya primera lealtad es no a su pueblo, sino a la gran superpotencia (y a su subrogado local) No entender que éste es el conf licto que dará forma a nuestra zona durante las décadas por venir es caer en ceguera vo luntaria. Lo que necesitamos ahora es romper las cadenas de hierro que sujetan a las sociedades árabes y las mantienen convertidas en hoscos conglomerados de gente desconfiada, líderes inseguros e intelectuales alienados. Esta es una crisis sin precedente; se requieren, por tanto , medios sin precedente para enfrentarla. El primer paso es darnos cuenta de la magnitud del problema, y después salir a enfrentar lo que nos reduce a la rabia impotente y la reacción marginal, condición que de ninguna forma debemos aceptar. La alternativa a tan poco atractiva condición encierra una esperanza considerablemente mayor.


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